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Martes , 19.06.2018 / 15:27 Hoy

Rousseff, la presidenta más impopular en 30 años de democracia

El rechazo a la mandataria brasileña llega ya a 71%, según un sondeo de la encuestadora Datafolha difundido este jueves, desaprobación mayor de la que en 1992 llevó a Collor de Mello a ser destituido por el Congreso.

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AFP

Dilma Rousseff es la presidenta de Brasil más impopular desde el fin de la dictadura hace 30 años. El rechazo a su gobierno llega a 71% según un sondeo de la encuestadora Datafolha difundido el jueves. En medio de una severa crisis económica y política, el nivel de desaprobación subió seis puntos desde junio, mientras que el apoyo cayó de 10% a 8%.

La evaluación del actual gobierno es peor que el 68% de rechazo y apenas 9% de respaldo cosechado por el presidente Fernando Collor de Mello en 1992, cuando renunció poco antes de que el Congreso votara su destitución.

"Dilma, de esta forma, pasa a ser la presidente con la peor tasa de popularidad entre todos los electos directamente desde la redemocratización", destacó el sitio web del diario Folha de Sao Paulo, que pertenece al mismo grupo de Datafolha.

Datafolha comenzó a hacer sondeos a nivel nacional durante el gobierno de Collor (1990-92), el primer mandatario electo por voto popular. Su antecesor, José Sarney, asumió el poder en 1985 como vicepresidente de Tancredo Neves, quien falleció antes de tomar el poder y quien había sido elegido por el Congreso de forma indirecta después de 21 años de dictadura militar (1964-85).

"Juntos vamos a salir de ésta"

Rousseff asumió la presidencia de Brasil por segunda vez en enero de este año en un escenario lleno de dificultades: baja popularidad, economía estancada e inflación creciente; un Congreso más rebelde y los coletazos de un escándalo de corrupción en la gigantesca estatal Petrobras que ha alcanzado a altas figuras del oficialista Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), entre otros políticos y empresarios.

Grandes protestas callejeras pidiendo su destitución sacudieron a Brasil en el primer trimestre y ya se anunció otra manifestación para el 16 de agosto. "Sé soportar presiones y hasta injusticias", dijo Rousseff en una propaganda del PT que fue transmitida por la televisión en la noche del jueves, que había sido grabada con anticipación.

"Sé que muchas cosas necesitan mejorar, hay muchos brasileños sufriendo, pero juntos vamos a salir de ésta", añadió. Su mensaje fue acompañado de intensos "cacerolazos", abucheos y bocinazos en Rio de Janeiro, Sao Paulo y Brasilia. La irritación pública también incluyó insultos a la mandataria y pedidos de que el PT abandone el poder.

En la encuesta de Datafolha, 66% se mostró a favor (28% en contra) de que el Congreso abra un juicio de destitución contra la mandataria, aunque 53% cree que no será apartada del cargo (y 38% piensa que sí).

Según el sondeo -realizado el martes y miércoles entre 3,358 personas en 201 municipios- los niveles de aprobación y de rechazo al Gobierno no tienen grandes diferencias entre grupos de distinta renta o escolaridad, lo que indicaría que también en las clases más bajas, bastiones electorales del PT, ha crecido el malestar.

Cacerolazo

En medio de la tensión política, el real superó este jueves la barrera de los 3.5 por dólar. "Sé que la situación no está fácil y que la crisis ya llegó a nuestras casas, también sé que no es la peor crisis que enfrentamos", admitió en el programa el antecesor y padrino político de Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), que en su peor momento tuvo 28% de aprobación y 29% de rechazo, también según un sondeo de Datafolha.

Previendo el cacerolazo durante la transmisión en cadena, un espacio reservado por ley a los partidos políticos, el PT ironizó anticipadamente sobre este tipo de protesta.

"No tenemos nada en contra de eso [el cacerolazo], sólo queremos recordar que fuimos el partido que más llenó las ollas de los brasileños. Si hay gente que se cansó de nosotros, paciencia. Estamos dispuestos a oír, corregir, mejorar. Pero con las ollas vamos a continuar haciendo lo que más sabemos hacer: llenarlas de comida y esperanza. Ese es el cacerolazo que más nos gustaría hacer por Brasil", dice el locutor.

El sonoro cacerolazo se escuchó en las principales ciudades de Brasil durante la transmisión televisiva de un espacio publicitario del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), en el que participaron Dilma Rousseff y su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva.

Cacerolas, petardos, cornetas y gritos de "Fuera Dilma" se oyeron en Sao Paulo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Brasilia, Recife, Salvador, Florianópolis y otras grandes ciudades del país durante los diez minutos que duró el programa del PT, trasmitido en cadena nacional de radio y televisión.

Las manifestaciones fueron convocadas por grupos opositores que protestan por la delicada situación de la economía nacional, que se calcula que este año se contraerá al menos un 1.5 %, y sobre todo por el escándalo de corrupción en Petrobras, al que ni Rousseff ni Lula hicieron alusión alguna durante el espacio televisivo.

En el programa, Rousseff reconoció que el país pasa por serias dificultades y que "hay brasileños que están sufriendo", pero aún así intentó transmitir esperanza en el futuro. "Estamos en un año de travesía y esa travesía va a llevar al país a un lugar mejor. Estamos actualizando las bases de la economía y vamos a volver a crecer con todo nuestro potencial, con los precios bajando, el empleo en alta y con salud y educación de mas calidad", declaró.

"Sé que muchas cosas tienen que mejorar, pero vamos a salir de esto", insistió Rousseff, quien alertó que sabe "soportar presiones y hasta injusticias". Lula, por su parte, también admitió que "la situación no está fácil y que la crisis ya llegó a nuestras casas", pero garantizó que esta "no es la peor crisis" por la que ha pasado el país.

Según Lula, Brasil cuenta con "todo para tener un futuro mejor que este presente y mucho mejor que su pasado" y "será más fácil llegar a ese puerto seguro con quien ya hizo avanzar al país y protegió a los que más lo precisan". En el espacio del PT también se hizo un repaso de las mejorías que ha experimentado el país, sobre todo en términos de combate a la pobreza y ascenso social, desde que ese partido llegó al poder con Lula, en 2003.

El presentador del programa pidió a los brasileños escoger entre el camino del "pesimismo", del cual sugirió que es el ofrecido por la oposición, o el de la "esperanza" que representa un Gobierno que "ya probó que puede hacer avanzar al país".

Sin precisarlos, admitió que el PT ha cometido "errores", pero aseguró que ellos "siempre" podrán ser mejor corregidos por quienes "se equivocan haciendo el bien, que por aquellos que se equivocan haciendo el mal". La difusión del programa del PT coincidió hoy con la divulgación de un sondeo de la firma Datafolha, que situó la tasa de aprobación de Rousseff en un 8 %, con un índice de rechazo del 71 %.

Los mismos grupos que promovieron los cacerolazos que resonaron hoy han anunciado una manifestación para el próximo 16 de agosto, cuando esperan llevar a las calles de todo Brasil a millones de personas, tal como ya ha sucedido en protestas similares realizadas en marzo y abril pasados.

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