Filipinas no romperá relación con EU: portavoz

El vocero del presidente de Filipinas, Ernesto Abella, aseguró que Rodrigo Duterte sólo puntualizó que la nación que gobierna quiere una política exterior independiente.
El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte.
El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte. (AFP)

Manila, Filipinas

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, quien ayer aseguró que busca una "separación" económica y militar con Estados Unidos, no tiene intención de cortar las relaciones con Washington, señaló el portavoz del mandatario, Ernesto Abella, en un comunicado.

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Abella aseguró que Duterte sólo reiteraba con sus palabras el objetivo de lograr una política exterior independiente.

"Es la reafirmación de su posición respecto a la política exterior independiente dispuesta en la Constitución de Filipinas que ha repetido en sus discursos nacionales, afirmando el imperativo de separar la nación de la dependencia de los Estados Unidos y Occidente y reequilibrar las relaciones con nuestro vecinos", apunta el escrito oficial.

Durante un foro de negocios chino-filipino celebrado la víspera en Pekín, el presidente filipino anunció la "separación" económica y militar de su principal aliado, Estados Unidos.

Las palabras de Duterte, que no dio más detalles al respecto, suponen una nueva brecha en las relaciones entre ambos países que comenzaron a enfriarse desde que el mandatario asumiera el cargo el pasado junio.

"Esto no tiene como intención romper nuestros tratados y acuerdos con los aliados, pero es una afirmación de que somos una nación independiente y soberana para encontrar un terreno común con nuestros vecinos amigos", precisó Abella.

Está previsto que mañana llegue a Manila el encargado del Departamento de Estado para Asia Oriental y el Pacífico de Estados Unidos, Daniel Russel, en una visita programada desde hace meses.

Russel aprovechará la visita para hablar sobre el asunto con responsables del gobierno de Duterte y pedir una explicación sobre "qué quiere decir exactamente" el anuncio del presidente, explicó John Kirby, portavoz del Departamento de Estado, en rueda de prensa.

En una declaración, una fuente de la Casa Blanca explicó, bajo anonimato, que el gobierno estadunidense todavía no ha recibido ninguna solicitud "a través de los canales oficiales" para cambiar la asistencia o cooperación con Filipinas.

A comienzos de este mes, Duterte envió "al infierno" al presidente estadunidense, Barack Obama, y al purgatorio a la Unión Europea (UE) por las críticas a su campaña contra las drogas iniciada por su gobierno, en la que van más de tres mil 500 muertos.

A raíz de las críticas de Estados Unidos, Duterte también anunció que quiere poner fin a los ejercicios militares que ambos países llevan a cabo de forma regular desde los atentados terroristas del 11-S.

Además, el mandatario filipino amenazó con incumplir los acuerdos firmados con Washington en abril de 2014 y que posibilitan una mayor presencia militar estadunidense cerca del mar de China Meridional, una zona que Pekín se disputa con varios países, incluido Filipinas.

El mandatario filipino llegó incluso a llamar "hijo de puta" a Obama, un insulto al que el presidente estadunidense restó importancia pero que motivó la anulación de la reunión bilateral que ambos iban a mantener el pasado septiembre en Laos.

AFC