“La parodia, más peligrosa de lo que parece”

La revista satírica 'El Jueves' ha sido considerada la “hermana española” de la francesa Charlie Hebdo, víctima reciente de un atentado que cobró más de una docena de vidas.
La revista española "El Jueves"
La revista española "El Jueves" (Cortesía El Jueves)

Madrid

Apenas ocurrido el ataque en la redacción de Charlie Hebdo, los teléfonos para solicitar entrevistas no dejan de sonar en la revista El Jueves, el “hermano” español del semanario satírico francés, cuyo primer número fue publicado en 1977, es decir, dos años después de la muerte del dictador Francisco Franco.

Durante todo este tiempo, El Jueves ha enfrentado decenas de conflictos judiciales como consecuencia de las diferentes demandas de políticos, empresarios y hasta de la propia Iglesia. Por la revista han pasado algunos de los mejores caricaturistas del país, se trata de una semanario que ha incomodado desde a presidentes en turno hasta a la Casa Real. “Y eso que lo único que hacemos son ‘dibujitos’”, subraya su directora Mayte Quílez.

Quílez habla, entre otras cosas, de la muerte de sus compañeros de Charlie Hebdo, de la influencia de este semanario en El Jueves, de la valentía de sus colegas franceses y del “antes y “después” tras los ataques en París; además, defiende la última portada de Charlie Hebdo, en donde Mahoma aparece con una lágrima en la mejilla y cuyo titular es: “Todo está perdonado”.


¿Son el Charlie Hebdo de España?

No lo sé. Ahora todas las revistas aseguran que Charlie Hebdo fue su referente, pero yo te puedo asegurar que sí, desde el año de 1977 cuando salió nuestro primer número. Además, uno de los fundadores de El Jueves, Carlos Romeu, tenía ascendencia francesa y cultura gala, por eso siempre nos miramos en el Charlie Hebdo al igual que en el Papus (revista satírica española que dejó de publicarse en 1986), pero sobre todo en el semanario francés. Les copiamos algunas cositas, era el mismo estilo, incluso imprimíamos en bicolor y nos gustaba su humor más gamberro (libertino).


¿Qué piensa de lo ocurrido en la redacción del semanario en París?

No hay palabras, realmente no las hay, es que es tan bestia, tan brutal, que ponerle adjetivos lo que haces es simplificar lo que pasó. Fue totalmente inesperado, aunque sabíamos desde hace mucho que los habían amenazado. Hace años les tiraron bombas molotov en la redacción, estaban bajo protección policial, pero en ningún momento se nos ocurrió que pasara algo como lo que ocurrió. Pienso que a raíz de esto van a cambiar un montón de cosas; o que tal vez esto es una muestra de lo que se estaba incubando. Creo que igual que pasó con el 11-S en Estados Unidos, va a haber un antes y un después. No sé quién dijo por ahí que no había sido un atentado sino una ejecución, por la frialdad y la forma en que actuaron los asesinos.


¿Conocían a sus colegas franceses?

No, la verdad no, aunque ahora muchos dicen lo contrario. Solamente un compañero de la redacción conocía a Wolinski (uno de los fallecidos), quien vino a recoger un premio a nuestras oficinas de Barcelona. Sí que, en su momento, hicimos alguna portada de solidaridad con Charlie Hebdo, como cuando sucedió lo de las molotov.


¿Sienten miedo por lo que pasó?

Más que lo que nos pueda pasar, me da miedo lo que puede venir ahora. Me da miedo y sobre todo mucha tristeza ver cómo pueden cambiar las cosas. Han muerto 12 personas que reivindicaban la libertad, y ahora los políticos utilizan el hecho precisamente para todo lo contrario, es decir, utilizan el miedo para que se puedan hacer más políticas de control y de restricción de la libertad, eso sí me da terror.


¿Cómo se combate el miedo?

Plantándole cara. Nosotros salimos en mayo de 1997 y en septiembre la extrema derecha puso una bomba en el Papus, murió el conserje a quien el artefacto le explotó en el camino cuando la llevaba a la redacción. Pero el semanario nunca paró, al contrario, siguieron haciendo lo que ellos creían que era lo mejor. Es verdad que eran los finales de la dictadura franquista y la democracia estaba llegando. Eran otros tiempos. Pero El Jueves también contribuyó a acabar con temas tabú como la monarquía española; fuimos los únicos que hacíamos parodia y sabíamos que nos estábamos jugando ir al juzgado. Y mira que estamos hablando solo de “dibujitos”, no de hacerle daño a nadie, si no te gusta una publicación pues sencillamente no la compres. Parece, entonces, que la parodia es más peligrosa de lo que parece a primera vista, incluso más que la palabra. En el caso de El Jueves el miedo lo combatimos con humor y tirando para adelante.


¿Los han amenazado?

Hubo una amenaza en 2012, a raíz de las bombas en Charlie Hebdo. Hicimos una portada en la que se leía, más o menos: “¿Si nadie sabe cómo es Mahoma, por qué no se puede dibujar?”. Hubo alguna amenaza, una denuncia por parte de alguna fundación religiosa islámica y muchos insultos que llegaron a nuestra redacción. Además, el Ministerio del Interior nos tachó de irresponsables y aconsejó a los españoles no viajar a Egipto.


¿Cuántas veces los han censurado?

Tuvimos el secuestro del número 7 de la revista, pero ya pasaron muchos años, la policía vino a requisar los ejemplares. Y, claro, en 2007 cuando nos censuraron la portada del entonces príncipe Felipe y la princesa Letizia (aparecieron desnudos en la cama practicando sexo); en aquella ocasión internet actuó de vocero y la gente se echó a los quioscos de periódicos a comprar El Jueves.


¿Alguna vez pensaron en publicar viñetas de Mahoma?

En 2006 hicimos una portada que en estos días se ha reproducido mucho y en la que decíamos: “Íbamos a dibujar a Mahoma… ¡Pero nos hemos cagao!”, y en el 2012 la que mencionaba, donde no pretendíamos dibujar a Mahoma. De cualquier forma, en El Jueves teníamos un personaje: “El Dios”, que era un Dios muy cercano, que llevaba unas pantuflas a cuadros, de las que se usan para andar en casa; tenía a Jesusito y a la Virgen María, jugábamos con todos nuestros referentes católicos. También salían todos los dioses en el paraíso, es decir, Buda, Alá, etcétera, el autor era José Luis Martín. Durante años lo publicamos y lo más que pasó es que este hombre estuvo en libertad provisional por las denuncias que le puso la Iglesia, pero también porque publicamos el libro que se llama Dios y sus colegas, pero un nunca pasó nada.


¿Cree que la última edición de Charlie Hebdo sea una nueva provocación, como alegan muchos?

No lo creo, me parece que hicieron lo que tenían que hacer. Ha sido una portada valiente y consecuente. El límite de la provocación lo ponemos cada uno y es muy subjetivo.


¿Se está desmadrando todo esto?

Creo que sí, esto se ha desmadrado. Este fin de semana viendo las noticias pensaba que en los últimos días el mundo ha cambiado. Lo de Charlie va más allá de un atentado a una revista satírica, lo que pasó ha sido un atentado a la libertad, a la democracia y a la civilización.