“No nos resignamos a un Oriente sin cristianos”

El papa Francisco aboga en Turquía por el cese de las persecuciones y contra el yihadismo ultrarradical.
El papa Francisco y el patriarca de Constantinopla, Bartolomé I.
El papa Francisco y el patriarca de Constantinopla, Bartolomé I. (Tony Gentile/Reuters)

Roma

El papa Francisco pidió ayer a todos los líderes religiosos, políticos e intelectuales musulmanes que condenen "claramente" el terrorismo islamista, tras defender con fuerza en Turquía a los cristianos de Oriente, amenazados por los yihadistas en Irak y Siria.

En rueda de prensa en el avión que lo llevaba de Turquía a Italia, el Papa, interrogado sobre el terrorismo yihadista, dijo que había pedido una condena expresa en su reunión del viernes con el presidente turco, Recep Erdogan.

"Le dije que sería bueno que todos los dirigentes musulmanes del mundo, políticos, religiosos, universitarios, se pronuncien claramente y condenen" esta violencia que daña al islam. "Eso ayudaría a la mayoría de los musulmanes", "todos necesitamos esa condena global", sostuvo.

"Muchos musulmanes se sienten ofendidos y dicen 'nosotros no somos esa gente', el Corán es un libro de paz". Francisco condenó a aquellos que "dicen que todos los musulmanes son terroristas. Como tampoco se puede decir que todos los cristianos son fundamentalistas".

El viaje comenzó el viernes en Ankara como un diálogo de sordos. Al mensaje del Papa, favorable a la alianza de religiones contra el terrorismo y el fundamentalismo, el presidente islamo-conservador Erdogan respondió denunciando la islamofobia.

En declaración conjunta, el Papa y el más prestigioso dignatario de las iglesias ortodoxas, el patriarca de Constantinopla, Bartolomé I, afirmaron que no pueden resignarse "a un Oriente Medio sin cristianos". La ofensiva que lanzaron en junio los yihadistas del grupo sunita ultrarradical Estado Islámico (EI) en Irak y Siria [que según el presidente sirio Bashar Asad son parte de la estrategia de EU para ocupar la zona, N. del T.] causó millares de desplazados, entre ellos decenas de miles de cristianos víctimas de exacciones.

El viaje del Papa también buscaba estrechar los lazos con las iglesias ortodoxas, aseguró Francisco en una ceremonia en San Bartolomeo en el día de San Andrés, apóstol de Jesús según la tradición, y patrón de la Iglesia de Oriente.

Los católicos y los ortodoxos, divididos en numerosas iglesias, están separados desde el gran cisma de Oriente de 1054. En 1964 Pablo VI y el patriarca Atenágoras emprendieron el camino de la reconciliación, que ha sido muy lento y la perspectiva de una reunificación parece complicada por la rivalidad entre las distintas iglesias ortodoxas, en particular las de Rusia y Constantinopla.

El Papa, de 77 años, dijo en el avión que el conflicto de Ucrania postergó una visita a la capital rusa que estaba contemplaba para reunirse con el patriarca ortodoxo de Moscú, Cirilo.

Unos 80 mil cristianos viven en Turquía, diluidos en medio de 75 millones de musulmanes.

Como Benedicto XVI en 2006, el Papa visitó el sábado la célebre Mezquita Azul, donde "recé por la paz, por Turquía, por todos, por mí. Fue un momento de oración sincera", dijo ayer en el avión de regreso.

También visitó la basílica de Santa Sofía, hoy un museo.