Represalias de cristianos causaron casi mil muertos en Bangui

El ataque de las milicias "antibalaka" a los musulmanes originó una ola de violencia, Amnistía Internacional reclama la  intervención de la ONU en la República Centroafricana.
Una madre centroafricana, junto a su hijo enfermo de malaria en el hospital pediátrico de Bangui
Una madre centroafricana, junto a su hijo enfermo de malaria en el hospital pediátrico de Bangui (AFP)

Bangui

Las represalias del ex grupo rebelde centroafricano Seleka contra la población tras la ofensiva de las milicias cristianas en la capital Bangui, el pasado 5 de diciembre, provocaron casi un millar de muertos, según la ONG Amnistía Internacional (AI). En la mañana del 5 de diciembre, las milicias campesinas cristianas "antibalaka" (antimachetes) infiltradas en algunos barrios de la capital, "en un operativo puerta a puerta mataron a unos 60 musulmanes", señaló AI en un comunicado dado a conocer este jueves.

Integrantes de lo que fuera la Seleka "tomaron represalias a gran escala contra los cristianos, matando casi a un millar de personas en sólo dos días, y practicando el pillaje sistemático de viviendas civiles", según AI. Según la ONG, también fueron asesinados niños y mujeres. El último balance de la ONU cifraba en poco más de 600 los muertos en todo el país, de los cuales al menos 450 en Bangui.

"Nuestras investigaciones sobre el terreno en estas dos últimas semanas no dejan lugar a dudas, ambas partes en conflicto cometieron crímenes de guerra y de lesa humanidad", estimó Christian Mukosa, experto de Amnistía Internacional, tras el trabajo en el lugar realizado por tres investigadores de la organización humanitaria.

"Los mismos incluyen ejecuciones extrajudiciales, mutilaciones, destrucción de edificios religiosos, como algunas mesquitas, y el desplazamiento forzoso de numerosas personas", añadió Mukosa. "A pesar de la presencia de tropas francesas y africanas con la tarea de defender a la población, muchos civiles mueren diariamente, más de 90 personas desde el pasado 8 de diciembre, algunas ejecutadas a balazos, otras linchadas por muchedumbres enardecidas, o a golpes de machete", señaló AI.

"Estas atrocidades sectarias se intensifican", se alarmó por su parte la organización Human Rights Watch (HRW), en un nuevo informe publicado también este jueves, que menciona "varios centenares de muertos". "Las milicias cristianas reaccionan ante los excesos generalizados cometidos por los grupos armados musulmanes, y también han hecho atrocidades contra su comunidad en el norte de la RCA", explica en un documento de 36 páginas.

AI pidió a Naciones Unidas un rápido despliegue de una fuerza de pacificación ante los crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Un total de 614 mil personas se encuentran desplazadas, solo 189 mil de ellas en la capital, Bangui, cifra que representa la cuarta parte de la población de la ciudad, alertó AI en un comunicado. AI pidió una misión urgente de la ONU con el "mandato claro" de proteger a los civiles, y dotada de "recursos suficientes para hacerlo".

La organización lanzó esta petición tras completar una misión de dos semanas en el país. "Nuestra investigación sobre el terreno (...) no ha dejado lugar a dudas acerca de que se están cometiendo crímenes de guerra y contra la humanidad por todas las partes del conflicto", aseguró el experto de AI en este país Christian Mukosa. "Los crímenes que se han cometido incluyen ejecuciones sumarias, mutilación de cuerpos, destrucción de edificios religiosos como mezquitas y el desplazamiento forzoso de un número masivo de personas", precisó. El Ejército centroafricano mató a un millar de personas -en su mayoría hombres, pero también algunas mujeres y niños- durante apenas dos días y saquearon numerosas casas.

En los días siguientes continuaron los asesinatos de civiles mediante fusilamientos, por parte de turbas enfurecidas con machetes e incluso apedreados. Pese a la movilización de las fuerzas militares francesas y africanas para proteger a la población civil, muchos ciudadanos continúan siendo asesinados diariamente. Unas 90 personas más han muerto desde el 8 de diciembre, según Amnistía Internacional. La ausencia completa de justicia y rendición de cuentas por estos crímenes ha derivado en una espiral de asesinatos que está profundizando el odio y la desconfianza entre ambas comunidades religiosas.

"No habrá ninguna posibilidad de poner fin a este ciclo de violencia hasta que las milicias se desarmen y se proteja de forma adecuada y eficaz a los miles de civiles que están en peligro", puntualizó Mukosa. Para el experto de AI, la prioridad pasa por asegurar barrios residenciales, a fin de que la gente pueda regresar a sus hogares y reanudar su vida normal. Cualquier proceso de desarme debe ir acompañado, además, de medidas eficaces de protección, ya que se han registrado ataques de venganza contra aquellos que han sido desarmados.

La organización llama la atención sobre la dificultad de distinguir entre grupos armados organizados y civiles, que también están participando en actos violentos. Amnistía Internacional cree que se necesitan más tropas internacionales para garantizar la seguridad en Bangui y en otras zonas. La Unión Africana se ha comprometido a desplegar hasta seis mil soldados en una nueva fuerza de paz durante la jornada de hoy. AI también ha pedido a la ONU que acelere la creación de una comisión de investigación sobre los crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y violaciones graves de los derechos humanos.

Los "antibalaka" (cristianos) han atacado a civiles musulmanes, confesión de los miembros de Séléka pero minoritaria en el país, lo que ha provocado represalias. La crisis de la República Centroafricana comenzó el pasado 24 de marzo, cuando Bangui fue tomada por los rebeldes de Séléka, que asumieron el poder en el país tras la huida de Francois Bozizé al exilio, y se formó un nuevo Gobierno encabezado por Michel Djotodia.

La República Centroafricana está sumida en el caos desde que en marzo una coalición rebelde de mayoría musulmana, los Seleka, derrocaron al presidente François Bozizé. La violencia tomó un cariz confesional entre cristianos (el 80% de la población) y musulmanes. Para evitar las masacres casi cotidianas, se encuentra en el país una fuerza africana (MISCA) de 3,200 efectivos, mientras que Francia, la ex potencia colonial en el país, desplegó en los últimos días un contingentes de 1,600 hombres entre la capital y diferentes regiones. No obstante, aún no han podido controlar la situación.