La represa de Mosul, un punto estratégico

Esta infraestructura hidraúlica, que los kurdos recuperaron el pasado domingo a los yihadistas del EI gracias al apoyo de la aviación estadunidense, es la más importante en su tipo de Irak.
Combatientes kurdos peshmerga celebran la recuperación de la presa de Mosul de las tropas yihadistas del EI
Combatientes kurdos peshmerga celebran la recuperación de la presa de Mosul de las tropas yihadistas del EI (AFP)

Bagdad

La represa de Mosul que los kurdos arrebataron el domingo con apoyo de la aviación estadunidense a los yihadistas del Estado Islámico (EI), que la controlaban desde hacía diez días, es la más importante de Irak.

Situada en el río Tigris, unos 50 km al norte de Mosul, segunda ciudad de Irak, no solo abastece de agua potable y electricidad a más de un millón de personas del norte del país, sino que además es indispensable para la irrigación de amplias zonas de cultivo en la provincia de Nínive.

Tiene un altura de 113 metros y se extiende a los largo de 3,4 km, según un informe de 2007 de la oficina del inspector general para la reconstrucción de Irak.

Para su construcción, que finalizó en 1984, se necesitaron unos 37,7 millones de metros cúbicos de materiales, principalmente hormigón y tierra.

La central hidroeléctrica puede abastecer hasta 1.010 megavatios de electricidad, de acuerdo con la Comisión de Estado iraquí para las represas y las reservas, citada por la BBC; aunque un informe de 2007 de Estados Unidos calculaba que su potencia era de 750 megavatios para abastecer a 675.000 hogares.

La represa fue un gran proyecto del expresidente iraquí Sadam Husein y es la cuarta más grande de la región de Oriente Medio, según un estudio de inversión presentado en 2010 ante la Organizacioón para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Desde su inauguración sufre un problema estructural que también le valió ser considerada "la represa más peligrosa del mundo" en un informe del cuerpo de ingenieros del Ejército estadounidense (ACE) de 2007. Altos responsables estadounidenses advirtieron sobre el riesgo de catástrofe si la presa se hunde, lo que podría provocar una ola de 20 metros.

El mismo informe del ACE indica que el gobierno iraquí intentó reforzar los cimientos inyectando cemento en el subsuelo y en las cavidades, pero a menudo se forman hoyos cerca de la presa.

Las autoridades iraquíes rechazaron este informe alarmista y aseguraron que "la estructura de la presa está sana".