Las relaciones entre Irán y EU, lejos de normalizarse

Pese al levantamiento de las sanciones, el Tesoro estadunidense anunció nuevas medidas contra el gobierno de Teherán.
Barack Obama saludó los “avances históricos” con el país asiático.
Barack Obama saludó los “avances históricos” con el país asiático. (Jacquelyn Martin | AP)

Washington

El presidente de EU Barack Obama esperó la salida de Irán de los estadunidenses liberados en el marco de un intercambio de prisioneros, el sábado, para expresarse ayer, en la Casa Blanca, luego de una semana venturosa entre su país e Irán. Cuestionado por sus adversarios republicanos por una supuesta "ingenuidad" en su política iraní, Obama se felicitó "por los progresos históricos" gracias a la diplomacia, insistiendo en el hecho de que permitió una reducción negociada sin precedente de las capacidades nucleares iraníes, validada, el sábado, por la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA).

El presidente evocó igualmente los efectos derivados de la larga negociación con Irán, luego de 35 años de ruptura de las relaciones diplomáticas, sobre el tema de los prisioneros. Asimismo, evocó la noticia del día: el arreglo de un contencioso financiero antiguo con la República Islámica referido a los fondos congelados a raíz de la Revolución islámica del ayatolá Jomeini, en 1979. Esto va a permitir el desbloqueo para Irán de 1.7 mil millones de dólares, según el Tesoro estadunidense.

De inmediato criticado como una prueba de debilidad por los candidatos a la investidura republicana para la elección presidencial del 8 de noviembre, el acuerdo fue defendido por funcionarios de la Casa Blanca, quienes destacaron, durante una conferencia telefónica con los periodistas, que EU había evitado con su compromiso penalidades por otro lado más costosas.

Obama volvió por último sobre la rápida liberación, el 13 de enero, de 10 militares estadunidenses cuyos barcos habían sido interceptados en aguas iraníes. Esto también se vio facilitado por los contactos directos entre ambos países con la intermediación del secretario de Estado de EU, John Kerry, y de su par iraní, Mohammad Javad Zarif.

El nuevo clima que reina entre las dos capitales desde julio, innegable, no es, sin embargo, el elemento precursor de un relanzamiento histórico de las relaciones bilaterales. Esto quedó demostrado igualmente en la mañana de ayer con el anuncio en Washington, siempre por el Tesoro estadunidense, de nuevas sanciones dirigidas a Teherán y en particular a su programa balístico, luego de dos intentos, en octubre y en diciembre, que violan según EU las obligaciones internacionales de Irán.

Las sanciones, retrasadas oficialmente por razones jurídicas, esperaban de hecho el arreglo del tema de los prisioneros y el de los fondos congelados para ser anunciadas.

En lo fundamental, el acuerdo del 14 de julio se limita al tema nuclear. No incluye a los otros contenciosos que alejan a Teherán de Washington, y que Obama enumeró ayer, para mostrar que una normalización similar a la planteada con Cuba, en diciembre de 2014, está aún muy lejos. Se trata de acusaciones de EU dirigidas a los ensayos balísticos, pero también al apoyo de ese país a organizaciones que Washington tiene clasificadas como grupos terroristas y más ampliamente a las actividades de desestabilización que se le recriminan a Teherán en Oriente Medio, ya sea que se trate del apoyo al gobierno sirio o a la guerrilla huti en Yemen.

Pero para EU, la situación no se verá modificada diametralmente por el levantamiento de las sanciones según los avances constatados por la AIEA. El lastre se mantiene e impedirá todavía por mucho tiempo inversiones masivas en un país que aún se encuentra entre los adversarios más decididos de Washington.