Hollande promete regular eutanasia

Tras el informe, la ministra de Sanidad, Marisol Touraine, abrirá un periodo de consultas para lograr un acuerdo con el mayor consenso posible que se traduzca en una ley.
El presidente de Francia, Francois Hollande, pronuncia un discurso durante la Conferencia de embajadores.
El presidente de Francia, Francois Hollande, durante una conferencia (Archivo) (AFP)

París

El presidente francés, François Hollande, anunció este martes una ley para regular el final de vida de los enfermos terminales, para que puedan acabar sus días "con dignidad".

"El objetivo es que toda persona mayor afectada por una enfermedad incurable que le crea sufrimientos físico o psíquico que no puede ser aliviado, pueda pedir, en condiciones estrictas, una asistencia médica para terminar su vida con dignidad", aseguró Hollande durante la conferencia de prensa semestral para dar cuenta de su acción de Gobierno y sus proyectos.

De esta forma, el presidente pretende cumplir con una de sus promesas electorales, que en los últimos meses ha chocado con ciertos obstáculos.

Hollande aseguró que en los próximos días recibirá un informe del Comité de Ética, organización consultiva que en julio pasado se pronunció contra la legalización de la eutanasia antes de abrir un nuevo proceso de reflexión sobre el asunto.

Tras el informe, la ministra de Sanidad, Marisol Touraine, abrirá un periodo de consultas para lograr un acuerdo con el mayor consenso posible que se traduzca en una ley.

"Me gustaría que se aprobara sin polémica, sin división, con la idea de que es posible unir a la sociedad", dijo el jefe del Estado.

Según un reciente sondeo, el 92 por ciento de los franceses está a favor de legalizar la eutanasia, un asunto que vuelve regularmente a la actualidad francesa.

Mañana, miércoles, un tribunal del este del país debe pronunciarse sobre el recurso presentado por la familia de un tetrapléjico que ha solicitado que le dejen de aplicar los cuidados que lo mantienen vivo.

Se trata de Vincent Lambert, quien saltó a la fama en 2004, cuando envió una carta al entonces presidente, Jacques Chirac, para que lo dejara morir.

Meses después, tras el rechazo de la Justicia a cumplir su deseo, su madre le procuró sustancias tóxicas, pero la intervención de los sanitarios impidió su muerte.