Las recriminaciones contra Sharon

Tanto la izquierda como la derecha israelíes observan en el legado del ex primer ministro recién fallecido demasiados claroscuros que impiden adoptar como propia la herencia política e histórica ...
Sharon camina con Mahmud Abas, George H. Bush y el rey Abdalá de Jordania en una foto tomada en 2003.
Sharon camina con Mahmud Abas, George H. Bush y el rey Abdalá de Jordania en una foto tomada en 2003. (Pablo Martinez Monsivais/AP)

Jerusalén

El ex primer ministro de Israel Ariel Sharon, fallecido ayer tras permanecer ocho años en coma, deja una herencia política contrastada que ni la derecha ni la izquierda pueden reivindicar totalmente.

La izquierda lo critica por propiciar la colonización de territorios palestinos ocupados por Israel en 1967, así como la desastrosa invasión de Líbano en 1982, mientras que la derecha cuestiona la retirada de la franja de Gaza en 2005 y la evacuación por la fuerza de unos  ocho mil colonos israelíes.

La ultraderecha o el derechista Likud del actual primer ministro Benjamin Netanyahu, el antiguo partido de Sharon, nunca le perdonaron que haya “traicionado” de ese modo a los colonos.

“Tuvo sus méritos como militar para la seguridad de Israel, pero no olvidamos lo que hizo en Gaza”, declaró recientemente Naftali Bennett, ministro de Economía y líder del partido favorable a los colonos Hogar Judío (extrema derecha).

“Por supuesto, muchos de nosotros quedamos enfurecidos por la expulsión de sus hogares de ocho mil residentes de Gush Katif y los desastrosos resultados para los ciudadanos de Israel”, puntualizó. “Algo así no tiene que volver suceder nunca jamás”, agregó.

Sin criticar directamente a Sharon, Netanyahu usó en varias oportunidades la toma de control de Gaza por parte del movimiento islamista Hamas en 2007 para excluir una retirada de gran envergadura de Cisjordania.

Mientras, la izquierda saludó la retirada de Gaza, pero criticó su carácter unilateral, ya que para ella, al negarse a negociar las condiciones de dicho repliegue con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, Sharon debilitó a este último y fortaleció a Hamas, el ala dura de los palestinos.

La izquierda no puede olvidar que Sharon fue el adalid de la colonización, y que encarnó una política férrea contra los palestinos antes de convencerse de que Israel debería renunciar a conservar la mayor parte de los territorios conquistados durante la Guerra de 1967 si quería seguir siendo un Estado “judío y democrático”.

En el plano electoral, el partido Kadima, fundado por Sharon en noviembre de 2005, tras abandonar el Likud, que se oponía a la retirada de Gaza, ha ido perdiendo influencia.

Poco después del ataque cerebral que dejó a Sharon en un estado de coma irreversible, en enero de 2006, su sucesor, Ehud Olmert, condujo al partido a una victoria espectacular, aplastando al Likud.

No obstante, en 2009 Netanyahu casi logró igualar el resultado de Kadima y formó una coalición. Poco a poco, el partido de Sharon, que pasó a la oposición, fue perdiendo peso.

En enero de 2013, Kadima, dirigido por el ex ministro de Defensa Shaul Mofaz, obtuvo solo dos bancas sobre 120, mientras que Tzipi Livni, que abandonó este partido y creó una nueva formación centrista, obtuvo seis escaños.

Desde que se agravó el estado de salud de Sharon, comentaristas israelíes lo compararon con Netanyahu. Así, se suele presentar a Sharon como un “estadista” capaz de equivocarse, pero también de arriesgarse para lograr algo, y a Netanyahu como un hombre incapaz de hacerle frente a la presión contradictoria de la ultraderecha israelí y de Estados Unidos.

Hanan Cristal, comentarista de la radio pública israelí, se preguntó si Netanyahu tendrá “la audacia de seguir el camino de Ariel Sharon, aceptando poner en peligro a su mayoría y a su partido para que avancen las conversaciones con los palestinos”.