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Viernes , 25.05.2018 / 20:16 Hoy

Rajoy garantiza que "nadie va romper España" ante elecciones de Cataluña

El presidente del gobierno español rechazó la idea de los nacionalistas catalanes de plantear los comicios regionales del 27 de septiembre como un plebiscito sobre la independencia de dicha comunidad autónoma.

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Agencias

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, aseguró hoy ante la convocatoria de elecciones catalanas para el 27 de septiembre, planteadas por los nacionalistas como un plebiscito sobre la independencia, que "nadie va a romper España de ninguna de las maneras".

"Nadie va a convertir a ciudadanos de Cataluña en extranjeros en su propio país", insistió Rajoy en una rueda de prensa en La Palma del Condado (Huelva, sur), localidad próxima a su lugar de vacaciones. Además, Rajoy llamó a votar en los comicios: "Son unas elecciones importantes y quiero decirle a todo el mundo que hay que votar".

Rajoy realizó estas declaraciones horas después de que el presidente del Gobierno autónomo de Cataluña (Generalitat), Artur Mas, convocara elecciones para el 27 de noviembre, con la intención de convertirlas en una suerte de plebiscito sobre la independencia de esa región del noreste de España.

El presidente del Ejecutivo español insistió en que las elecciones convocadas no pueden decidir sobre la ruptura de España, pues solo sirven para elegir al Parlamento de Cataluña.

Frente al carácter de plebiscito para iniciar un proceso de independencia que le otorgan las fuerzas soberanistas catalanas, Rajoy reiteró que estas elecciones "solo sirven para una cosa, que es muy importante, para elegir al parlamento de Cataluña, que a su vez elegirá luego al gobierno de Cataluña".

El jefe del gobierno español llamó a votar con el fin de que estos comicios "sirvan para iniciar un proceso que ponga fin a la división creada, a la confrontación que se ha querido promover entre ciudadanos de Cataluña".

Sin embargo, el presidente catalán, Artur Mas, aseguró hoy que los citados comicios tienen el propósito de que los ciudadanos de Cataluña puedan responder a la pregunta de "si quieren que Cataluña sea un Estado y si quieren que este Estado sea independiente", planteada en la consulta del pasado 9 de noviembre, declarada inconstitucional.

En una comparecencia en la sede de la Generalitat, el presidente catalán afirmó que el recuento de las elecciones del 27-S tendrá "carácter plebiscitario" y, en este sentido, se tendrá en cuenta la mayoría en diputados, y no en votos, además de que bastará con una mayoría del 51 %, si bien confió en obtener una mayoría lo más "amplia" posible.

Artur Mas se presenta a estas elecciones en una lista conjunta con otras formaciones nacionalistas con la intención de formar un Gobierno regional que aspira a proclamar la independencia de Cataluña seis meses después de las elecciones.

Frente a esta postura, el resto de partidos insisten en el carácter regional de las elecciones, aunque reconocen que la relación de Cataluña con el resto de España será un asunto clave en la nueva legislatura.

En estas circunstancias, Rajoy prometió hoy que no dejará sin amparo y sin protección a los catalanes y afirmó que el Ejecutivo no permitirá que nadie les hurte la triple condición de "catalanes, españoles y europeos". Afirmó que nadie va a "empobrecerlos" ni a permitir que "la inestabilidad política" que generan esas decisiones afecte a la recuperación económica.

El presidente del Gobierno español recordó que estos comicios "no tocaban ahora" porque los mandatos son de cuatro años y que es la segunda vez en Cataluña que se adelantan, además de intentar celebrar un referéndum "ilegal" el pasado año.

Según precisó, el presidente de la Generalitat está en su derecho de convocar elecciones porque tiene la facultad de disolver la Cámara y convocar cuando lo estime oportuno, pero "unas elecciones cuyo único objetivo es elegir el Parlamento de Cataluña, que a su vez elegirá al Gobierno (autónomo) catalán", recalcó.

Las elecciones catalanas del 27 de septiembre se producen después del fracaso de la Generalitat en realizar un referéndum sobre la independencia, tal como prometió Mas.

Los comicios del próximo mes serán los terceras de la región en cinco años, periodo marcado por las tensiones políticas entre el gobierno regional y el estatal ante las reivindicaciones nacionalistas de los primeros, que han derivado en un incremento del independentismo en la región.

El presidente regional catalán, Artur Mas, convocó el lunes oficialmente unas elecciones regionales adelantadas para el 27 de septiembre. Mas insistió este martes en que se ha visto forzado a convocarlas ante la imposibilidad de celebrar un referéndum oficial sobre la independencia de Cataluña y el "ataque sistemático" al autogobierno catalán por el ejecutivo central.

El presidente regional catalán recordó que el Tribunal Constitucional, tras un recurso del Partido Popular de Rajoy, rechazó algunos puntos de la reforma del estatuto de autonomía ampliado de la región. Y después, con la llegada al poder en 2011 de ese partido, "no solamente se nos paró sino que se nos hizo dar marcha atrás muchísimos años en el camino de la autonomía".

"Cuando te atacan sistemáticamente tienes derecho a la legítima defensa", insistió Mas, integrante de una lista soberanista que quiere culminar un proceso de independencia en 18 meses si vence en las elecciones de septiembre. "Nadie va a romper España de ninguna de las maneras", reiteró, por su parte, Rajoy.

Presupuestos "electoralistas"

De otra parte, a pocos meses de las elecciones generales de finales de año en España, el gobierno de Mariano Rajoy presentó hoy unos presupuestos del Estado para 2016 que contemplan un incremento salarial para los funcionarios públicos, el aumento del gasto social, así como mayores partidas para el fomento del empleo y la educación.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, aseguró que los nuevos presupuestos se benefician de la mejoría económica que España está experimentando tras seis años de crisis. La economía vuelve a crecer; el desempleo, aunque se mantiene por encima del 20 por ciento, se va reduciendo; los intereses de la deuda bajan y todo ello permite al Estado recaudar más dinero.

La oposición, sin embargo, acusa al gobierno de electoralismo. Llama cuanto menos la atención que la tramitación parlamentaria de unos presupuestos generales del Estado comience en agosto, el mes tradicional de vacaciones estivales en España, y que se presenten cuando falta tan poco tiempo para unas elecciones generales en las que puede cambiar el color del gobierno.

La irrupción en la escena política española del partido Podemos por la izquierda y de Ciudadanos por la derecha ha puesto fin a más de tres décadas de bipartidismo en las que se han alternado en el poder el conservador Partido Popular (PP) de Rajoy y el Partido Socialista (PSOE).

Las encuestas apuntan una repartición de la mayor parte del pastel electoral entre los cuatro, sin mayorías absolutas, por lo que todo puede pasar en los comicios generales y después de ellos, cuando todo hace pensar que serán necesarios los pactos. Las elecciones deben celebrarse a finales de año pero Rajoy aún no ha puesto fecha.

El ministro de Hacienda acompañó además la presentación de las cuentas con el anuncio de que Rajoy volverá a bajar el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) si vuelve a gobernar. Este año hizo ya una reducción, si bien esta fue más una compensación de lo que lo subió cuando llegó a la Moncloa en diciembre de 2011.

"La presentación de los presupuestos demuestra el electoralismo de quien se resiste a perder las elecciones generales pero que a la vez hace cosas para dejarlo todo atado y bien atado", dijo el diputado de la Izquierda Plural Joan Coscubiela.

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