Renuncian socialistas en España por Pedro Sánchez

Los 17 representantes del sector crítico del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) presentaron su renuncia para incitar la renuncia de Sánchez como secretario general. 
El líder del PSOE, Pedro Sánchez durante una conferencia en Madrid.
El líder del PSOE, Pedro Sánchez durante una conferencia en Madrid. (Reuters)

Madrid, España

Representantes del sector crítico del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con el andaluz Antonio Pradas a la cabeza, entregaron en la sede del partido 17 renuncias de otros tantos miembros de la Ejecutiva Federal para propiciar la caída de Pedro Sánchez como secretario general, que no se da por destituido y se remite al comité federal para convocar el sábado un congreso federal extraordinario que tome la decisión final.

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Este grupo opina que el PSOE debe abstenerse para permitir que el conservador Mariano Rajoy repita como presidente del Gobierno y no haya unas terceras elecciones. Esto acabaría con el bloqueo político de casi 290 días que España vive y que tiene como consecuencia un Ejecutivo en funciones.

Los dirigentes críticos, encabezados por la federación de Susana Díaz –la máxima rival de Sánchez y candidata a sucederle, fueron apoyados por sus colegas de Madrid también rivales de Sánchez. Todos le acusan de ser el máximo responsable de las últimas derrotas en las elecciones autonómicas y generales y de haber conseguido los peores resultados en la historia del partido.

Todos los miembros andaluces de la Ejecutiva -menos María Luisa Faneca que era próxima al secretario general- dimitieron: Antonio Pradas, Noemí Cruz, Estefanía Martín Palop, María José Sánchez Rubio, Francisco Pizarro y Juan Pablo Durán.

Los madrileños Tomás Gómez y Eva Matarín también firmaron, entre otros, así como Carmen Chacón. Luz Rodríguez, que inicialmente era próxima a Sánchez pero que se vio apartada de la lista de Madrid para hacer un hueco a Irene Lozano antes de las generales del pasado 20 de diciembre, también renunciaron.

Los estatutos del PSOE señalan que si la mayoría de la Ejecutiva presenta su dimisión, el partido pasa directamente a manos de un órgano interino que pilota su actividad hasta la convocatoria de un congreso que designe un nuevo secretario general y una nueva dirección.

Los números con los que se había especulado para que la fulminación de Sánchez fuera efectiva eran 19 o 18 bajas, en función de si se tenían en cuenta los actuales miembros (35) o los 38 que se eligieron en el congreso extraordinario.

Sin embargo, los cálculos que han hecho las federaciones críticas es que con 17 dimisiones era suficiente porque tendría que sumarse a ellas las tres bajas que se han producido, por distintos motivos, en los dos últimos años: la muerte de Pedro Zerolo, y las dimisiones de José Ramón Gómez Besteiro y Javier Adreu.

El sector crítico considera las 17 bajas, sumadas a esas tres, supone la desaparición de la mitad más uno de la Ejecutiva necesaria para acabar con Sánchez y que el partido quede en manos de un órgano interino.

Los críticos asumen que Sánchez y sus afines intentarán abortar esta maniobra aduciendo que no se trata de la dimisión de la mitad más uno de los miembros de la Ejecutiva. Sin embargo, aseguran que el número es válido porque esas plazas podrían haber sido completadas en un Comité Federal.

Verónica Pérez, como presidenta del Comité Federal, el máximo órgano entre congresos, se hará con las riendas del PSOE hasta que se constituya una Gestora. Apenas ayer por la mañana, Pedro Sánchez animó a todos los que no sintieran cómodos en la Ejecutiva a dimitir. "Si dimiten, que no esperen a que haya la mitad más uno. Si no se sienten parte de este proyecto, yo en su lugar dimitiría hoy", aseguró.

De acuerdo a los analistas, la puntilla para que el grupo de críticos maniobrara contra Pedro Sánchez la dio, también ayer por la mañana, el ex presidente Felipe González, quien declaró que se sentía engañado por Sánchez ya que le había dicho que se iba a abstener para permitir gobernar a Mariano Rajoy.

"Sánchez no puede hacer un gobierno con 85 diputados y con gente que quiere trocear España", dijo el ex mandatario en referencia a los independentistas catalanes. González añadió que "para gobernar hay que ganarle a la derecha del Partido Popular y que un gobierno 'Frankenstein'; no es posible".

En este sentido, aseguró que "habló con Sánchez después de las elecciones del 26 de junio, y el 29 de junio le explicó que no intentaría un gobierno alternativo y que en segunda votación pasarían a la abstención". Por este motivo, Felipe González dijo sentirse "engañado y frustrado por Sánchez", ya que "ha hecho algo totalmente distinto a lo que le dijo".

AFC