Las promesas no cumplidas del discurso de Obama en 2013

El mandatario de EU rendirá hoy su informe presidencial anual presionado por el peor año de su doble gestión.
En el balance preparado en el Despacho Oval, el líder repetirá temas de su pasada alocución.
En el balance preparado en el Despacho Oval, el líder repetirá temas de su pasada alocución. (Larry Downing/Reuters)

Washington

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se enfrenta hoy a un nuevo discurso sobre el Estado de la Unión Americana, con varias de sus promesas del año anterior aún sin cumplir tras el que ha sido, probablemente, el peor año para el mandatario desde que llegó a la Casa Blanca en 2009.

El 12 de febrero de 2013, Obama ofreció su discurso apenas unas semanas después de su toma de posesión tras ser reelegido en noviembre anterior para continuar al frente del gobierno estadunidense durante otros cuatro años, y lo hizo con una agenda cargada de compromisos políticos.

Sin embargo, la polarización cada vez más extrema en el Congreso y la oposición frontal republicana a muchas de sus medidas le impidieron cumplir muchas de aquellas promesas.

Aunque su equipo no quiso dar muchos detalles sobre el contenido del discurso que ofrecerá hoy, se espera que Obama vuelva sobre varios de los puntos que ya trató el año pasado a la espera de que este año electoral acerque posiciones con la bancada republicana.

La reforma migratoria posiblemente sea uno de los asuntos más espinosos, ya que el presidente lleva buscando una ley integral desde que llegó al Despacho Oval, y 2013 parecía ser el año idóneo, sobre todo tras la aprobación en el Senado de un texto bipartidista que el mandatario dijo apoyar.

En cambio, la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, hizo caso omiso al proyecto de la Cámara alta, y 2013 se fue con ese propósito aún por cumplir.

Otra de sus batallas en el último año y uno de sus objetivos del discurso de 2013 fue incrementar el salario mínimo a nueve dólares la hora, un asunto en el que pareció haber hecho algún progreso entre los legisladores, pero que una vez más fue bloqueado por la Cámara baja.

En el discurso de 2013, Obama también pidió a los congresistas que aprobaran una ley de vivienda que, según los cálculos de la Casa Blanca, permitiría ahorrar a las familias una media de tres mil dólares en sus hipotecas, medida que se estancó también en el Capitolio.

Como si se tratara de un patrón, lo mismo le ocurrió con uno de los momentos más aplaudidos del discurso del año pasado, el relativo a la regulación del control de armas, apenas dos meses después de la masacre de la escuela de primaria Sandy Hook en la localidad de Newtown (Connecticut), que conmocionó al país.

La masacre de 20 niños y seis adultos en aquel centro escolar reabrió con más fuerza que nunca en los últimos años el debate sobre el control de armas, y tras un intento en el Senado de pasar varias propuestas para hacer restringir el acceso a las armas de fuego, el asunto fue relegado al olvido.

El propio Obama emitió 23 órdenes ejecutivas al respecto que fueron aplicadas, pero apenas tuvieron impacto en las estadísticas de violencia armada.

Finalmente, otro de los asuntos que trató hace un año y del que todavía no obtiene un resultado tangible es una reforma fiscal que promueva el nacimiento de pequeñas empresas y la creación de empleo, aunque es probable que los republicanos de la Cámara de Representantes presenten su propio texto al respecto y sea debatido en los próximos meses.

Apenas sobre el límite, hace unas semanas, el mandatario estadunidense anunció la creación de las conocidas como ZonasPromesa, cinco espacios seleccionados para implantar un programa de reactivación económica y social de pequeñas comunidades concretas, como ocurriera también con el impulso de la manufactura con un complejo ubicado en Carolina del Norte.