La batalla nuclear de Rohaní

El presidente iraní pelea en dos frentes, ante las potencias de Occidente y también dentro de su país, a fin de lograr un convenio de largo plazo sobre su programa atómico.
El mandatario Hasán Rohaní pretende concluir un acuerdo histórico con las grandes potencias.
El mandatario Hasán Rohaní pretende concluir un acuerdo histórico con las grandes potencias. (Reuters)

Teherán

Sobre el tema nuclear, el gobierno del presidente iraní, Hasán Rohaní, debe batirse en dos frentes. Primero en Viena, donde el 3 de julio comenzó la última probablemente de todas las negociaciones con los 5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, EU, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania). Y luego en Teherán, donde los más conservadores esperan cualquier señal de laxismo y de debilidad de parte de su equipo para atacar sin piedad a Rohaní y su entorno.

Lo que está en juego en Viena es trascendental. El canciller iraní Mohamed-Javad Zarif está ahí desde el miércoles pasado para el sexto ciclo de conversaciones. Las partes deben llegar a un acuerdo antes del 20 de julio, cuando expira el plazo según el pacto preliminar concluido el 24 de noviembre de 2013, en Ginebra. El acuerdo final podrá permitir finalmente el levantamiento, tan esperado por Irán, de las sanciones impuestas por las potencias occidentales y la remisión del dinero por la venta del crudo iraní, bloqueado en el exterior.

Antes de viajar a Viena, Zarif publicó en YouTube —sitio bloqueado en Irán— una grabación de cinco minutos en inglés, titulada "El mensaje de Irán: podemos hacer historia", subtitulado en varias lenguas, entre ellas francés, chino, árabe e incluso hebreo.

En el mensaje, Zarif califica la crisis nuclear como un tema que "nos aleja de la resolución de los problemas comunes", y pone de ejemplo la actual ofensiva militar y el auge de los yijadistas sunitas del Da'ech o Estado Islámico (EI), que en junio anunciaron la creación de un califato en el norte de Irak y de Siria. Según Zarif, las presiones ejercitas sobre Irán —de mayoría chiita— tuvieron el efecto inverso ya que, por ejemplo, en los últimos años y a raíz de las sanciones, el número de centrifugadoras nucleares "aumentó de dos mil a 20 mil".

La llave para salir del impasse es, según Zarif, "el respeto mutuo", que permitirá la conclusión de un acuerdo "histórico". Para ello, Irán está "dispuesto a tomar medidas específicas que garanticen que nuestro programa nuclear sea siempre pacífico".

En Teherán, para neutralizar cual eventual crítica, Rohaní se entrevistó el 3 de julio con algunos de sus más fervientes detractores, entre ellos Gholam Hadad, candidato conservador en los comicios de 2013, que le dieron el triunfo a Rohaní. El eje de su discurso: la necesidad de mantenerse "unidos". "Todos los partidos, todos los grupos y toda la población, cualquiera que sea su etnia o religión, deben permanecer juntos para resolver los problemas y hacer frente a los peligros", insistió Rohaní. Y si bien no aludió en forma explícita a lo nuclear, el tema ha estado en el centro de las críticas del ala dura, en especial del Frente de la Persistencia.

Pero en la reunión con Rohaní, los conservadores prefirieron no abordar los temas más enfadosos. Incluso Gholam Hadad saludó las decisiones "moderadas" del presidente y le agradeció por haber incluido en su gobierno a "todas las fuerzas y las capacidades, sin tomar en cuenta sus pertenencias políticas".