Los duques de Cambridge en Australia

El príncipe Guillermo y su esposa Catalina alabaron la determinación con la que la población de Christchurch afrontó la recuperación tras el terremoto
El príncipe Guillermo de Inglaterra y su mujer, la duquesa Catalina de Cambridge, posan junto al presidente de la Cámara de Comercio de Canterbury, Peter Townsend, y la directora general de la Cámara de Comercio de Canterbury, Leean Watson, en el Museo de la Base Aérea de Wigram en Christchurch.
El príncipe Guillermo de Inglaterra y su mujer, la duquesa Catalina de Cambridge, posan junto al presidente de la Cámara de Comercio de Canterbury, Peter Townsend, y la directora general de la Cámara de Comercio de Canterbury, Leean Watson, en el Museo de la Base Aérea de Wigram en Christchurch. (EFE)

Sídney

Los duques de Cambridge, Guillermo y Catalina, alabaron la determinación con la que la población de Christchurch afrontó la recuperación tras el terremoto que devastó esta localidad neozelandesa en 2011.

Durante una comida ofrecida por la cámara de comercio, Guillermo se declaró impactado por la resistencia y adaptabilidad de la población de la región de Canterbury, en la Isla Sur.

"A pesar de la abrumadora tarea que tenían, la vida continúa con el clásico humor kiwi, creatividad, innovación y determinación. Christchurch sigue siendo una ciudad animada y próspera", dijo el duque, según la emisora TVNZ.

Christchurch fue sacudida un seísmo de 6.3 grados el 22 de febrero de 2011, cuando más de un centenar de réplicas causaron 185 muertos y destruyeron gran parte de la ciudad, la mayor de la Isla Sur, con más de 30 mil casas dañadas.

Ese terremoto ocurrió seis meses después de que la ciudad sufriera otra sacudida que causó un muerto y varios daños materiales.

Guillermo recordó las muestras de coraje de las que fue testigo cuando visitó Christchurch hace tres años, poco después del seísmo.

"Catalina y yo nos hemos conmovido esta mañana con los recordatorios de lo horrible que fue ese segundo terremoto", añadió Guillermo.

Tras el almuerzo, los duques inauguraron una placa de homenaje a los militares neozelandeses muertos en misiones humanitarias desde 1948.

Antes, por la mañana, la pareja real acudió a un partido de crícket, donde hicieron una pequeña demostración de sus habilidades en este deporte, y visitaron un jardín botánico.

Los duques y su bebé, el príncipe Jorge, que realiza su primer viaje fuera del Reino Unido, realizan una visita de diez días en Nueva Zelanda antes de viajar a Australia el 16 de abril.