Los 70 años del príncipe Felipe a lado de la reina Isabel

El duque de Edimburgo, de 96 años, que se jubila hoy con su última intervención oficial, es el consorte más anciano y con la carrera más larga de la historia británica.
Felipe nació como príncipe de Grecia y Dinamarca el 10 de junio de 1921 en la isla griega de Corfú.
Felipe nació como príncipe de Grecia y Dinamarca el 10 de junio de 1921 en la isla griega de Corfú. (Reuters)

Londres

Durante casi 70 años al lado de la reina Isabel II, el príncipe Felipe ha combinado un fuerte sentido del deber con la popularidad pública y la propensión a las meteduras de pata.

El duque de Edimburgo, de 96 años, que se jubila hoy con su última intervención oficial, es el consorte más anciano y con la carrera más larga de la historia británica, que ha sido calificado por la reina como un "apoyo y guía constantes".

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En 1939 cuando sólo tenía 13 años, Isabel se enamoró de él a primera vista en el Royal Naval College. Un año después, Felipe inició su distinguido servicio militar.

La pareja se casó el 20 de noviembre de 1947, un acontecimiento que el primer ministro Winston Churchill describió como "un toque de color en el duro camino que debemos recorrer", a pesar del resentimiento que había provocado la ascendencia alemana del príncipe.

Felipe nació como príncipe de Grecia y Dinamarca el 10 de junio de 1921 en la isla griega de Corfú. Fue el único hijo del príncipe Andrés de Grecia y la princesa alemana Alicia de Battenberg.

Su familia, que tenía ancestros daneses y rusos, tuvo que huir de Grecia un año después cuando cayó la monarquía. Felipe estudió en internados alemanes y escoceses y pasaba las vacaciones en casa de familiares.

Al casarse con la entonces futura monarca, algo de lo que recelaba su madre, Felipe adoptó la forma inglesa de su apellido, Mountbatten, renunció a sus otros títulos reales y se convirtió en ciudadano británico. El ascenso al trono de Isabel II significó además el fin de su carrera naval.

La relación entre los dos ha tenido sus altibajos. En ocasiones se rumoreó, aunque nunca hubo pruebas, que Felipe le era infiel, pero la pareja siempre ha parecido feliz. Tienen cuatro hijos, ocho nietos y cuatro bisnietos.

Las tensiones con la ex nuera de Felipe e Isabel, la princesa Diana, terminaron con el dueño de Harrods, Mohammed al-Fayed, acusando a la familia real de orquestar el fatal accidente de coche en el que murieron la princesa y el hijo del magnate, Dodi, en París en 1997.

Sin embargo, las acusaciones fueron rechazadas de forma contundente tras una investigación de las muertes en marzo de 2008.

Entre las aficiones del duque, que se encargó de cientos de eventos oficiales cada año, se encuentra el polo, volar y la vela. También participó en competiciones de conducción de coches de caballos hasta los 80 años.

Pero poco antes de cumplir 90 en 2011, expresó su deseo de bajar el ritmo y abandonar parte de sus compromisos públicos (350 al año), además de renunciar a parte de sus responsabilidades como miembro de en torno a 800 organizaciones caritativas.

"Reconozco que he aportado mi granito de arena, así que ahora quiero disfrutar un poco", dijo en una entrevista con la BBC.

La primera ministra Theresa May dirigió los actos de homenaje después de que se anunciara en mayo que el príncipe Felipe había decidido dejar de acudir a actos públicos a partir de agosto.

El príncipe casi siempre gozó de una buena salud, pero en 2007 se supo que llevaba 15 años sufriendo una enfermedad cardíaca.

En 2011 y 2012 fue ingresado en un hospital tres veces, una vez por su enfermedad y dos por una infección recurrente de vejiga. Cuando se le preguntaba por su salud a menudo contestaba indignado: "¿Tengo aspecto de estar muy enfermo?"

El Palacio de Buckingham informó de que volvió a ser ingresado en junio como "medida preventiva para el tratamiento de una infección provocada por una enfermedad previa".

A pesar de las hazañas del príncipe Felipe, es probable que se le recuerde por sus meteduras de pata. Como dijo una vez su prima la condesa Mountbatten: "Siempre dice lo que piensa, pero a veces no con demasiado tacto".

AER