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Lunes , 15.10.2018 / 05:50 Hoy

Primero el presupuesto y luego los “dreamers”: Trump

“Los demócratas, más preocupados por los migrantes que por el ejército”, asegura; “negociar con él es como hacerlo con una gelatina”, responden.

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En medio de multitudinarias marchas encabezadas por mujeres, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y legisladores republicanos celebraron el primer año del magnate en la Casa Blanca, amenazando con negociar sobre inmigración hasta que los demócratas ayuden a poner fin a la paralización del gobierno federal.

El financiamiento para las agencias federales se acabó la medianoche de ayer sin un acuerdo en el Senado, lo que significa que el segundo año de Trump empezó sin un gobierno completamente funcional.

Los legisladores no lograron resolver una disputa por la exigencia de los demócratas de que cualquier presupuesto incluya protección a los dreamers.

“Este es el aniversario de un año de mi presidencia y los demócratas quisieron darme un lindo regalo”, escribió el magnate en Twitter.

Los parques, monumentos al aire libre y museos estaban abiertos en la capital estadunidense mientras se desarrollaba la Marcha de las Mujeres, pero los visitantes fueron retirados de la Campana de la Libertad, en Filadelfia, y de la Estatua de la Libertad, en Nueva York.

El Senado y la Cámara de Representantes, controlados por republicanos, realizaron inusuales sesiones de fin de semana el sábado, enfrentando una crisis política que podría tener un impacto en las elecciones legislativas de noviembre.

Senadores de ambos partidos se culparon mutuamente de la paralización del gobierno, conocido como shutdown. Los republicanos dijeron que se negarán a negociar sobre la inmigración hasta que los demócratas entreguen los votos para reabrir el gobierno.

Los demócratas, en tanto, insistieron en que han estado dispuestos a un compromiso, pero que los republicanos fueron los que retractaron de los acuerdos.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, acusó a los demócratas de emplear una “estrategia extorsiva” al empecinarse con el tema migratorio.

“El presidente no negociará una reforma migratoria hasta que los demócratas dejen de jugar juegos y reabran el gobierno”, afirmó por su parte la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders.

Los demócratas han insistido en que cualquier proyecto de financiamiento del gobierno debe incluir protecciones para unos 800 mil dreamers (80 por ciento de origen mexicano), que fueron llevados a EU ilegalmente siendo niños, a quienes la administración de Obama otorgó protección con el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

“Los demócratas están mucho más preocupados por los inmigrantes ilegales que por nuestro gran ejército o por la seguridad en nuestra peligrosa frontera sur”, ironizó Trump en Twitter. “Podrían haber llegado fácilmente a un acuerdo pero en lugar de eso decidieron jugar a la política de la paralización”, añadió.

“Negociar con el presidente Trump es como negociar con gelatina”, reviró el senador Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata en la cámara alta.

“Rechazó no uno, sino dos acuerdos bipartidarios viables, entre ellos uno en el que puso su mayor promesa de campaña sobre la mesa”, señaló en referencia al muro en la frontera con México.

A los trabajadores del gobierno estadunidense se les dijo que se quedaran en sus casas o, en algunos casos, que trabajen sin remuneración hasta que se apruebe el nuevo financiamiento.

Es la primera paralización de un gobierno desde un problema similar en octubre de 2013, que afectó a Barack Obama.

El viaje de Trump y algunos miembros del gabinete al Foro Económico en Davos, Suiza, está en entredicho, afirmó el director de presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, y la situación se está evaluando día a día.

LA FUERZA DEL PUSSY HAT

Para agriar todavía más su primer aniversario en el gobierno, miles de personas secundaron ayer la segunda edición de la “Marcha de las Mujeres” contra Trump en más de 200 ciudades de EU, mostrando la mayoría el icónico gorro rosa (conocido como pussy hat), que se popularizó en las protestas del año pasado.

El objetivo fue denunciar que durante este año, inmigrantes, la comunidad lésbico-gay, afroamericanos y mujeres han sufrido una ofensiva conservadora que ha restringido derechos y servicios.

“Debemos unirnos para exigir y defender nuestros derechos. No nos quedaremos calladas”, expresaron las organizadoras en Nueva York, donde la policía estimó la participación de 120 mil personas.

En Los Ángeles, la segunda urbe más importante del país y bastión demócrata, los organizadores aseguraron que hubo más de 400 mil participantes. Otras ciudades en las que salieron decenas de miles a las calles fueron Washington, Denver y San Francisco.

Bajo el hashtag #MeToo (#YoTambién), las mujeres denunciaron el acoso sexual y cuestionaron el machismo y la misoginia en EU.

El presidente respondió con sorna a los manifestantes en un mensaje publicado en Twitter. “Bonito tiempo en todo nuestro gran país, un día perfecto para la Marcha de las Mujeres”.

CLAVES

PENCE EN EGIPTO

El vicepresidente Mike Pence se reunió con el mandatario egipcio, Abdel Fatah al Sisi, para analizar las tensiones generadas luego de que EU reconociera a Jerusalén como capital israelí.

También hablaron “del derecho palestino a fundar un Estado con Jerusalén Este como capital”.

El portavoz de Hamas, Fawzi Barhum, afirmó que el vicepresidente de EU “no es bienvenido” a Egipto.

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