Morales, el niño pastor que se convirtió en presidente

Evo Morales se alzó con un triunfo rotundo al alcanzar más del 60 por ciento de los votos en unas elecciones que lo llevan a su tercer mandato al frente de Bolivia.
Presidente de Bolivia Evo Morales
El presidente de Bolivia Evo Morales (AP)

La Paz

Evo Morales, el primer presidente indígena de Bolivia, reelegido este domingo para un tercer mandato, fue un niño pastor de llamas que se convirtió en líder cocalero, y que se encamina a superar el récord de permanencia en el poder en Bolivia.

Nacido hace 54 años en el seno de una familia de pastores de la etnia aymara, una de las mayores de Bolivia, Morales se dedicó desde niño a la crianza de llamas en la comunidad de Isallavi, en la desértica zona andina de Oruro (oeste).

"Vivíamos en una casita de adobe y techo de paja de no más de tres por cuatro metros. Nos servía como dormitorio, cocina, comedor y prácticamente de todo", cuenta sobre su niñez el presidente en su biografía oficial.

Con un reconocido olfato político y un liderazgo que construyó como líder sindical de los cocaleros, Morales gobierna desde hace 8 años y ha conseguido instalar la estabilidad económica y social en el país.

Con su nuevo mandato, entre 2015 y 2020, Morales podrá superar el récord de permanencia ininterrumpida en el poder que ostenta el mariscal Andrés de Santa Cruz que gobernó durante 9 años y 9 meses en el siglo XIX.

"Si Morales cumple su período completo habrá superado todos los antecedentes históricos de permanencia en el cargo", según el historiador y ex presidente Carlos Mesa.

Según sondeos de boca de urna de las consultoras Equipos Mori e Ipsos difundidos por canales de la televisión local, Morales recoge más del 60 por ciento de los sufragios y el candidato opositor centrista, el empresario Samuel Doria Medina, cerca de 20 por ciento de los votos.

 Líder formado en el Chapare

Apasionado por el fútbol desde su época escolar, se trasladó en la adolescencia a la ciudad de Oruro, donde para sobrevivir fabricó ladrillos, fue panadero y trompetista de una banda de música folclórica.

Tras migrar a la región tropical del Chapare, centro del país, luego que las heladas destruyeran los cultivos de sus padres, Morales comenzó a destacar jugando al fútbol y pronto fue elegido dirigente deportivo del sindicato de campesinos cocaleros en el Chapare.

El Chapare se convertiría años después en epicentro del negocio de la droga que empujó a miles y miles de campesinos a cultivar coca, materia prima de la cocaína. Morales siempre defendió el uso tradicional de la planta, que en Bolivia se destina a la práctica ancestral del mascado y a infusiones, entre otros.

A raíz del crecimiento del negocio ilícito, Estados Unidos presionó por la eliminación de las plantaciones de coca, lo que desató en Morales un profundo sentimiento antinorteamericano que extrapoló a su gobierno, iniciado en 2006.

El Chapare lo catapultó como diputado regional en 1995, convirtiéndose en el líder indiscutido de esa región.

Tras su sorpresiva victoria en las elecciones de 2005 con una votación de 54 por ciento, el mayor guarismo en el último medio siglo, el mandatario comenzó a desarrollar una política con fuerte contenido indigenista y estatista, una constante crítica hacia Estados Unidos y estableció fuertes lazos políticos con Cuba, Venezuela e Irán.

Morales nacionalizó los hidrocarburos el día del trabajo, en 2006, poniendo fin a su control por empresas españolas, británicas, brasileñas y francesas, entre otras.

En 2009 fue reelecto para el período 2010-2015 con el 64 por ciento de los votos, con los que pasó a controlar el Congreso y definir medidas sin necesidad del apoyo de la oposición.

A ocho años de esa medida, Bolivia se nutre económicamente de la nacionalización de sus principales empresas productivas, mientras, a la par, Morales obtiene buenos réditos políticos por una decisión que le dio grandes fondos al Estado provenientes de las exportaciones de gas, para programas sociales e inversión en infraestructura.

Acostumbrado a dormir pocas horas, Morales inicia su jornada a las 5 de la mañana y la concluye pasada la medianoche.

El actual presidente afirma que en sus ocho años de gobierno ha logrado una experiencia sobre la que sustentó su amplio favoritismo en los comicios de este domingo.

Evo Morales, cuya vida privada es un gran misterio, nunca se casó, aunque suele decir "estoy casado con Bolivia". Vive solo en la residencia presidencial de La Paz y tiene un hijo y una hija adolescentes, de distintas madres.