Seis preguntas sobre la era post-Yanukóvich /I

Una serie de interrogantes se abren tras el fin de semana en Kiev, con la huida del presidente que ya nadie quiere.
La ex premier Yulia Timoshenko apareció el sábado ante 50 mil manifestantes tras ser liberada.
La ex premier Yulia Timoshenko apareció el sábado ante 50 mil manifestantes tras ser liberada. (Yannis Behrakis/Reuters)

Kiev

Al cabo de un fin de semana intenso (fuga del presidente, su destitución por el parlamento, nominación de un nuevo jefe de Estado interino, liberación de la opositora histórica Yulia Timoshenko), numerosas interrogantes se plantean para el futuro de este país de 46 millones de habitantes a las puertas de Europa.

En primer lugar, ¿quién detenta hoy el poder en Ucrania?

Después del voto de destitución del presidente Viktor Yanukóvich por los diputados, el sábado, la presidencia interina fue atribuida a Olexandre Turchinov, líder del parlamento, como lo prevé la Constitución en caso de vacante del poder. Turchinov es un cercano de Yulia Timoshenko, liberada el sábado tras dos años de prisión y que podría jugar un rol de primer plano en los próximos meses. Un gobierno "de unidad nacional" debe ser nombrado de aquí a marzo, antes de los comicios generales del 25 de mayo.

Pero la legitimidad de las últimas decisiones votadas por la Rada (parlamento) aún está a prueba. En efecto, la Rada votó la noche del viernes el retorno a la Constitución de 2004 —que acuerda más poder al parlamento—, pero para que esto sea efectivo el presidente Yanukóvich tendría que haber firmado el cambio constitucional, lo que no ocurrió. El sábado, durante una alocución en video, Yanukóvich dijo que el parlamento actuaba de manera ilegal y denunció el "vandalismo" y el "bandolerismo" de los autores de un "golpe de Estado".

"No hay golpe de Estado en Kiev. Los edificios oficiales fueron abandonados. El presidente del parlamento fue legítimamente electo", le respondió en Twitter el canciller polaco Radoslaw Sikorski, quien participó esta semana en las negociaciones entre oposición y poder.

La segunda pregunta es dónde está Yanukóvich y si éste puede regresar al poder.

invisible desde el sábado, el presidente derrocado ya no tiene ningún control sobre la situación en Ucrania. Su mismo vocero declaró no saber dónde está. La única certeza: huyó de Kiev. Una de sus colaboradoras explicó el sábado que él se encontraba en Jartiv; luego Olexander Turchinov lo situó en Donetsk, de donde habría intentado huir a Rusia a bordo de un avión antes de que los guardias fronterizos se lo impidieran. Estos últimos acusaron a Yanukóvich de haber intentado corromperlos para que dejaran despegar a su avión sin autorización.

En el plano político, Yanukóvich está muy aislado. Abandonado por su partido, que lo acusó el domingo de ser "responsable de los trágicos sucesos" en Ucrania, pero también por los responsables de la policía y el estado mayor del ejército, así como por Moscú, Yanukóvich ya no tiene más apoyos y su regreso parece improbable.

La tercera pregunta es si el este puede buscar su secesión.

Al respecto, los choques entre pro y anti-Maidán en distintas ciudades del Este del país, en especial en Jardiv y en Sinferopol, en Crimea, muestran que el país está dividido como nunca antes: en el oeste los habitantes apoyan mayoritariamente la revolución, como lo muestra la toma de edificiones públicos en las grandes ciudades, mientras que en el este la protesta contra Yanukóvich fue muy discreta.

Si bien nadie en Kiev habla abiertamente de partición, y ni Rusia, ni Estados Unidos ni Europa desean ver a este país dividirse, el tema está en todos los ánimos. En Crimea, donde opera la base naval rusa de Sebastopol y donde viven numerosos binacionales rusos y ucranianos, el fin de semana se formaron milicias para pedir la secesión de la región.

¿Qué se espera de la liberación de Yulia Timoshenko?

Su sorpresiva liberación cambió la situación política en el país. Presa por la firma de un acuerdo de gas considerado desfavorable a Ucrania, la ex líder de la Revolución Naranja (en 2004, contra el propio Yanukóvich) fue recibida por la gente la noche del sábado en la plaza de Maidán con respeto, pero también con desconfianza, ya que sus años en el poder no dejaron un buen recuerdo a los ucranianos: parálisis política y crisis económica. Para muchos, Timoshenko es una figura del pasado, símbolo del establishment político.