Seis preguntas sobre la era pos-Yanukóvich /II y última

Los 28 de la Unión Europea siguen divididos en cuanto a qué ofrecer a los 46 millones de ucranianos.
El ex campeón de boxeo Vitali Klitschko se postuló ayer como candidato a los comicios del 25 de mayo.
El ex campeón de boxeo Vitali Klitschko se postuló ayer como candidato a los comicios del 25 de mayo. (Gleb Garanich/Reuters)

Kiev

Diversas señales parecen indicar que Rusia podría apoyar a la ex primera ministra Yulia Timoshenko. Moscú no tenía en su estima a Viktor Yanukóvich, si bien el Kremlin lo apoyó en 2004 [cuando era primer ministro, N. del T.], durante la Revolución Naranja. Pero hoy, Rusia considera al presidente depuesto demasiado débil y lo hace responsable del deterioro de la situación en Kiev, al mismo nivel que los tres líderes de la oposición: Vitali Klitschko, Arseni Yatseniuk y Oleg Tiagnibok. El viernes pasado, después de una jornada sangrienta en Kiev (con casi 40 muertos), el primer ministro ruso, Dimitri Medvédev, denunció un poder "que sirve como de felpudo".

Yulia Timoshenko, originaria de Dniepropetrovsk, en el este rusófono, es en cambio una interlocutora respetada por Moscú, y en particular por Vladimir Putin, quien propuso, cuando ella estaba presa, que fuera atendida en Rusia (de sus padecimientos de salud).

El gobierno de unidad nacional, que debía formarse ayer (pero que fue pospuesto para mañana), deberá forzosamente transigir con Rusia, principal socio comercial de Ucrania y en particular de las regiones del este (pro ruso) del país. Es en el plano económico que Moscú ejerce la influencia más fuerte sobre Ucrania. A fines de diciembre, después del giro dado por Yanukóvich respecto de un acercamiento comercial con la Unión Europea (UE, lo que desató las protestas), Rusia prometió prestar 15 mil millones de dólares a Ucrania y reducir el precio del gas natural que le vende. Pero solo anticipó un tramo de tres mil millones; el resto de la ayuda fue suspendido por el Kremlin, mientras que las rebajas en el gas están previstas para revisarse en tres meses.

Por último, ¿el acercamiento con Europa podría volver a la agenda?

Al cabo de una terrible semana durante la cual cerca de 80 ucranianos fueron muertos antes que Yanukóvich fuera expulsado del poder, la UE ya no puede aparentar indiferencia en cuanto a la suerte de Ucrania. Después de haber enviado a tres cancilleres (francés, alemán y polaco) a Kiev, jueves y viernes, para intentar acelerar las negociaciones entre poder y oposición, la EU debe ahora tomar nota del fin de semana histórico y decisivo que vivió Ucrania. Muchos altos responsables europeos llamaron a volver a poner el acuerdo comercial de asociación en el orden del día: el comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht se mostró particularmente optimista al declarar el domingo que "yo creo que sí, ellos (los ucranianos) van a firmar el acuerdo". Lituania, país báltico que se movilizó muy activamente a favor de un acuerdo de asociación, también saludó "el cambio democrático en curso" y espera una firma rápida de un acuerdo de asociación, que permita en especial crear una zona de libre comercio.

Pero los Estados miembros de la UE siguen divididos sobre qué perspectivas ofrecer a Ucrania, por ahora bastante magras. El principio de una adhesión está por el momento excluido, y una Europa en crisis económica no puede garantizar una ayuda financiera sólida a Ucrania. Sobre todo, la UE se muestra prudente a la espera del retorno de un poder fuerte y legítimo en Kiev. La presencia, entre los manifestantes, de numerosos militares de extrema derecha y la grande heterogeneidad de la oposición, incitan a los diplomáticos europeos a la desconfianza. No obstante, el comisario europeo para asuntos Económicos y Financieros, Olli Rehn, dijo el domingo que Europa "debe estar a la altura del desafío".

Según Rehn, la UE está lista a comprometerse "con una importante asistencia financiera a Ucrania una vez que se alcance una solución política fundada en los principios democráticos".