La población de Níger choca por 'Charlie Hebdo'

En la ex colonia francesa, la minoría cristiana fue atacada por musulmanes a causa del último número del semanario.
Las protestas en Níger contra la revista gala sacudieron al país africano.
Las protestas en Níger contra la revista gala sacudieron al país africano. (Tagaza Djibo/Reuters)

Niamey

Nuestro país conoció lo peor durante dos días de enfrentamiento y de destrucción, alcanzando la cima del odio. Nigerinos mataron a otros nigerinos por aberración, oscurantismo o más prosaicamente por mala fe. En todos los casos, cometieron algo irreparable, ya que la fe en nombre de la cual ellos dicen actuar, el islam, condena la muerte. Más aún, la clasifica entre los pecados capitales. ¡Una abominación!

¿Por qué esta matanza en Níger? ¿Cómo un pueblo tan tolerante y pacífico, enamorado de la paz y de la solidaridad, que vive en perfecta simbiosis con sus hermanos de todas las confesiones religiosas desde hace generaciones, se transformó súbitamente en lobo para su vecino? ¿Cómo el nigerino, habitualmente afable y acogedor, se volvió malvado y destructor?

Perplejo y conmocionado frente a esta metamorfosis inexplicable, frente a un sismo que sacudió los fundamentos de nuestra sociedad, el presidente Mahamadou Issoufou se dirigió a la nación el pasado sábado con un llamado a la calma y la paz, "nuestro bien más preciado", subrayó. Y añadió: "Les pido continuar con el ejercicio de su fe en la tolerancia, es decir en el respeto de la de los otros, como les pido a los otros respetar nuestra fe. Es, dentro de ese espíritu, que ordené la prohibición de la venta y difusión del semanario Charlie Hebdo. A su vez, el primer ministro se reunió más tarde con los grandes ulemas de la capital a fin de implorar la clemencia de Alá y para invitar a los líderes religiosos a cultivar la paz, el amor al próximo, la tolerancia, y a explicar a su grey el islam y sus principios.

Sin embargo, estos llamados a la calma no deben ocultar la necesidad de condenar con vigor los ataques bárbaros contra apacibles ciudadanos, sus lugares de culto y sus bienes. El semanario Charlie Hebdo ni es cristiano y mucho menos representa al Estado francés. Es una publicación impía, vivamente condenada por el papa Francisco, cuya posición ha sido por otro lado clara, en defensa de la libertad de expresión, un "derecho fundamental", dijo. Pero esto no autoriza a "insultar la fe del otro". Entonces, ¿por qué se ataca a los cristianos y a sus lugares de culto? El profeta Mahoma nos enseña la importancia de proteger a todos los no creyentes. Durante su vida, en Medina, él mantuvo bajo su protección a las minorías cristianas y judías. Es por eso que los manifestantes en Zinder, donde fueron sumados cinco muertos, en la capital Niamey (igualmente cinco muertos), de los cuales algunos fueron responsables de crímenes, deben responder por sus actos. Una investigación fue abierta por las autoridades judiciales de Níger y, de hecho, nada puede justificar esta cólera ciega y la masacre de inocentes.

Que quede claro: el islam, la religión de 99 por ciento de los nigerinos, no avala los crímenes. Quienes robaron y quemaron las iglesias, quienes las profanaron, quienes persiguen y matan sus compatriotas o a los extranjeros no entienden en absoluto el islam.

Hoy, en la aldea planetaria donde vivimos, algunas fuerzas ocultas se dedican al comercio de lo que podemos llamar el choque de civilizaciones, el choque de las culturas o choque de las religiones. Las fuerzas del mal buscan instrumentalizar cualquier hecho para justificar sus ataques contra el islam. La islamofobia constituye hoy otra forma de comercio atizando campañas mediáticas en algunos países, usando para ello las amalgamas y favoreciendo la intolerancia, el odio y la violencia.