Unos 100 mil manifestantes en la Plaza Roja de Moscú

El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, destacó que desde la desintegración de la URSS en 1991, los sindicatos han organizado su marcha en la Plaza Roja
 Rusia recuperó la plaza Roja de Moscú, tradicional escenario de la marcha del 1 de mayo en la época soviética, cuando algunos trabajadores aprovecharon para proclamar su apoyo al presidente Vladimir Putin tras la toma de parte del territorio de la vecina Ucrania.
Rusia recuperó la plaza Roja de Moscú, tradicional escenario de la marcha del 1 de mayo en la época soviética, cuando algunos trabajadores aprovecharon para proclamar su apoyo al presidente Vladimir Putin tras la toma de parte del territorio de la vecina Ucrania. (Reuters)

Moscú

Unas 100 mil personas, según el Ministerio del Interior ruso, se manifestaron hoy en la Plaza Roja de Moscú convocados por los sindicatos para celebrar la festividad del Primero de Mayo, marcada este año por la crisis con la vecina Ucrania.

El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, destacó ante los congregados que la celebración este año de la fiesta del Trabajo es especial ya que, por primera vez desde la desintegración de la URSS en 1991, los sindicatos han organizado su marcha en la Plaza Roja, junto a las murallas del Kremlin.

El presidente de la Federación de sindicatos independientes de Rusia, Mijail Shmakov, intervino ante los congregados para asegurar que los trabajadores quieren una solución pacífica a la crisis con Ucrania.

"Vivimos una situación difícil, tensa, con nuestra república hermana de Ucrania, una situación que amenaza a muchos países de Europa. Hoy es más actual que nunca nuestro lema de 'paz, trabajo, mayo'".

Por su parte, el líder de la federación de sindicatos de Moscú, Serguéi Chernov, aseguró que "hoy es un día excelente. Crimea y Sebastopol volvieron a Rusia, y los sindicatos volvieron a la Plaza Roja".

Como es tradicional desde la caída de la URSS, los comunistas celebraron su propia manifestación del Primero de Mayo por separado, y una columna de unas 5.000 personas marchó hasta la plaza Kalúzhkaya, encabezados por su líder, Guenadi Ziuganov.

Entre los participantes, muchos ondeaban banderas de ciudades rebeldes prorrusas de Ucrania, como Donetsk y Lugansk, y pancartas pidiendo la dimisión del Gobierno ruso de Dmitri Medvédev u otras como "el mejor turismo en Crimea" o "NATO, go home".