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Jueves , 18.10.2018 / 22:45 Hoy

Personaje de la semana: Radovan Karadzic, ex líder serbo bosnio condenado por el TPIY

Psiquiatra de profesión, el líder de los serbios de Bosnia-Herzegovina ha sido finalmente condenado a 40 años de cárcel por la "limpieza étnica" que implementó durante la guerra de 1992 a 1995.

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Psiquiatra de profesión, Radovan Karadzic encarnó a lo largo de toda su vida diversos papeles, de poeta, presidente o curandero, pero quedará para la historia como uno de los artífices de los peores crímenes de guerra cometidos en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

El ex jefe político de los serbobosnios durante la guerra de Bosnia (1992-95) fue condenado este jueves a 40 años de cárcel por el genocidio de Srebenica y crímenes contra la Humanidad durante el conflicto de Bosnia, escenario de las peores atrocidades en Europa desde la II Guerra Mundial.

Karadzic fue detenido en julio de 2008 en Belgrado después de pasar trece años fugado. Su juicio por genocidio ante el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) había empezado en octubre de 2009.

En el momento de su detención, Karadzic estaba irreconocible, se había dejado el pelo largo, llevaba una tupida barba blanca y vivía con la identidad de un doctor especializado en medicina alternativa, Dragan Dabic.

Para los croatas y los musulmanes de Bosnia es un megalómano monstruoso, responsable de la muerte de decenas de miles de personas. En cambio, los serbios consideran a este hombre alto y de abundante cabello gris siempre un poco revuelto como un "héroe" del conflicto en Bosnia.

En junio de 2015, el presidente de la entidad de los serbobosnios (RS), Milorad Dodik, dio su "agradecimiento a estos hombres que fundaron la Republika Srpska (...) Radovan Karadzic y el general Ratko Mladic", comandante de las fuerzas serbobosnias durante el conflicto, también juzgado por el TPIY.

El fallecido diplomático estadounidense Richard Holbrooke, arquitecto del acuerdo de paz de Dayton (EEUU) que puso punto y final a la guerra en Bosnia, lo describía como "uno de los hombres más malvados" del mundo. "Creía de verdad en las teorías racistas (...) Hubiera sido un buen nazi", dijo tras su detención.

Según el general británico Michael Rose, comandante de las fuerzas de la ONU en Bosnia en 1994, Karadzic era "un mentiroso redomado, intrínsecamente paranoico, y un bebedor empedernido que se había entregado al alcoholismo". Psiquiatra de formación, Karadzic aprovechaba sus ratos libres para escribir poesía para niños y obras de teatro o dedicarse a la música folclórica serbia.

Medicina en Sarajevo

Nacido el 19 de junio de 1945 en Petnica, un pueblo pobre de Montenegro, Karadzic tenía cinco años cuando conoció a su padre, encarcelado durante la Segunda Guerra Mundial por el poder comunista por haber participado en el movimiento chetnik, favorable a la monarquía.

En 1964, Karadzic estudia medicina en Sarajevo. Su mentor, el psiquiatra Ismet Ceric, recuerda que antes de la guerra "estuvo sumido en la depresión, se había vuelto paranoico y se mordía las uñas".

A principio de los años 1990, Karadzic se interesó por la política y fundó el Partido Democrático Serbio de Bosnia, que sigue siendo una de las principales formaciones del país.

Su proyecto de dividir Bosnia se acelera con la organización, en marzo de 1992, de un referéndum sobre la independencia de Bosnia, boicoteado por los serbios. Estos comicios le brindarán la excusa para lanzar sus operaciones militares.

Sus tropas llevan a cabo entonces una campaña desenfrenada de limpieza étnica, orquestada por Karadzic, y que expulsa de sus casas a más de un millón de no serbios. El conflicto dejó en total cerca de cien mil muertos y entre 20 y 50 mil mujeres fueron violadas.

A finales de 1995, Karadzic es apartado de las negociaciones de paz de Dayton por su antes aliado y hombre fuerte de Belgrado, Slobodan Milosevic. En julio de 1996, la comunidad internacional le obliga a limitar sus apariciones públicas.

Karadzic opta entonces por la clandestinidad. Según algunas fuentes, se escondía en un primer momento en monasterios ortodoxos serbios de la región. Pero nadie imaginaba que uno de los fugitivos más buscados del planeta vivía en el corazón de la capital serbia haciendo las veces de curandero.

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