Personaje de la semana: Hasan Rohani, presidente de Irán

Este clérigo reformista que sorprendió y tranquilizó al mundo con su victoria electoral el pasado junio se anota un gran tanto con un acuerdo sobre el programa nuclear iraní que aleja la amenaza ...
Hasan Rohani (d), presidente de Irán, la noche de su victoria electoral el pasado 14 de junio
Hasan Rohani (d), presidente de Irán, la noche de su victoria electoral el pasado 14 de junio (EFE)

Teherán

¿Clérigo reformista o “lobo con piel de cordero” como dijo de él el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu?. El tiempo lo dirá. De lo que no hay duda es que Hasan Rohani, nacido en Sorjé, el 12 de noviembre de 1948 en el centro de Irán, presidente de dicha república islámica, es protagonista internacional por el histórico pacto alcanzado en Ginebra y que supone el congelamiento de parte del programa nuclear iraní, tras el que países occidentales veían la fabricación clandestina de una bomba atómica.

Rohani, que tomó como posesión el pasado 3 de agosto, aseguró que el derecho a enriquecer uranio ha sido "reconocido por el mundo" y que el enriquecimiento continuará "como en el pasado". "El logro central es que los derechos a enriquecer en suelo iraní han sido reconocidos por las naciones. Esto ha sido explícitamente estipulado por este acuerdo. El enriquecimiento continuará como en el pasado" señaló Rohaní a los medios en una rueda de prensa en la sede de la Presidencia en la que se felicitó por el acuerdo alcanzado la madrugada del domingo en la ciudad suiza con el Grupo 5+1.

Rohani también se comprometió a disipar "todas las dudas" que tiene el mundo sobre el programa nuclear iraní, que el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) no puede confirmar que tenga una naturaleza exclusivamente pacífica, y afirmó que las negociaciones para un acuerdo final empezarán "de inmediato". "Estamos preparados para cooperar con el mundo para eliminar por completo todas las dudas y ambigüedades existentes", señaló.

Gran parte de los iraníes y del mundo respiraron con tranquilidad el pasado 14 de junio cuando este clérigo con fama de moderado lograba lo que unos meses antes parecía imposible: el regreso de un mandatario reformista al poder en Irán. Rohani, apoyado por los sectores moderado y reformador, obtuvo 18.6 millones de votos (50.68%) en la primera vuelta de los comicios frente a cinco candidatos conservadores, lo que hizo innecesaria una segunda vuelta.

Después de ocho años de presidencia de Mahmud Ahmadineyad, caracterizado por una retórica antiestadunidense y antiisraelí, se auguró que con el nuevo presidente llegarían una nueva política exterior e interior. "Hay que acabar y olvidar pronto con esta era oscura de ocho años", llegó a afirmar Rohani durante la campaña electoral en el país de los persas.

Su lema electoral fue "reconciliación y esperanza" y como mandatario el ex negociador jefe de la delegación nuclear iraní y clérigo de 64 años mostró su voluntad de sacar a su país del aislamiento internacional. Rohani prometió que su gobierno sería «el de la prudencia y la esperanza» centrando su atención en la reactivación económica, la creación de una «declaración de derechos de ciudadanía» y la adopción de una diplomacia más efectiva en la resolución de la crisis en torno al programa nuclear iraní.

La principal credencial para Occidente es que durante su etapa como jefe de la delegación, en 2005, Teherán suspendió temporalmente su polémico programa de enriquecimiento de uranio. Licenciado en Derecho en 1972 por la Universidad de Teherán, continuó sus estudios jurídicos en el Reino Unido, consiguiendo un título en Derecho y un doctorado en Derecho constitucional por la Glasgow Caledonian University.

Rohani ha sido miembro de la Asamblea de los Expertos del Liderazgo iraní desde 1999, miembro del Consejo de Discernimiento del Interés del Estado desde 1989, miembro del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán (CSSNI) desde 1989 y presidente del Centro de Investigaciones Estratégicas desde 1992.

Rohani también fue portavoz parlamentario en las legislaturas cuarta y quinta de la Asamblea Consultiva Islámica y secretario del CSSNI entre 1989 y 2005, cargo que lo puso a la cabeza del equipo iraní de negociación con la troika formada por Reino Unido, Francia y Alemania en torno a los conflictos derivados del programa nuclear de Irán.

Rohani gozó durante la campaña electoral del apoyo de dos ex presidentes: Mohamed Jatami y Akbar Hashemi Rafsanyani. También, con el de muchos votantes temerosos de un giro hacia “más integrismo islámico”. Rohani fue durante 29 años diputado y vicepresidente del Parlamento. En 1989 fue nombrado secretario del Consejo de Seguridad Nacional y en 2003 el presidente Jatami le nombró negociador jefe en la polémica nuclear con Occidente.

Con él como interlocutor, la república islámica tuvo sus diferencias con Occidente por el programa nuclear de Teherán, pero tan sólo se llegó a sanciones leves. Poco después de la llegada al poder de Ahmadineyad en 2005, Rohani dejó el cargo por sus diferencias de opinión con el presidente. Rohani eligió para su campaña electoral el color lila, mientras que la oposición optó hace cuatro años por el verde y llegó bien a los jóvenes.

Durante su primer discurso como candidato a la presidencia de Irán, Rohani criticó duramente la política nuclear de Ahmadineyad. Las negociaciones no se deberían llevar de forma que lleven al país a una crisis política y económica, dijo. Rohani criticó a Ahmadineyad por no dominar el arte de la diplomacia y en lugar de ello recurrir a la retórica de la agitación que llevó al país a las puertas de un conflicto bélico.

El secretario de Estado estadunidense, John Kerry, advirtió que ahora empieza lo más difícil para llegar a un acuerdo completo sobre el programa nuclear iraní. Tener enfrente a Rohani puede hacer las cosas más fáciles.