Personaje de la semana: Shimon Peres, presidente de Israel

El legendario político israelí visitó México las dos últimas semanas, en las que elogió el "salto cualitativo" dado por México y aseguró que puede convertirse en una potencia en materia ...
Shimon Peres, presidente de Israel, durante su reciente estancia en México
Shimon Peres, presidente de Israel, durante su reciente estancia en México (AFP )

Ciudad de México

Shimon Peres, noveno presidente del estado de Israel, en el cargo desde el 15 de julio de 2007, visitó México las dos últimas semanas. Entre otras actividades, el mandatario inauguró el pabellón de Israel, invitado de honor de la Feria Internacional de Guadalajara, en la que además participó en un diálogo cruzado con el ex presidente del gobierno español, el socialista Felipe González (1982-1996), con el conflicto israelo-palestino como principal foco de debate.

Shimon Peres, nacido Szymon Persky en Wiszniewo, Polonia —actual Vishneva, Bielorrusia— el 2 de agosto de 1923), fue dos veces Primer ministro de Israel (1984 - 1986 y 1995 - 1996) antes de ocupar su actual cargo. Peres fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz, conjuntamente con Isaac Rabin y Yaser Arafat, en 1994.

Tras una carrera política de más de 50 años, en 2007 fue propuesto por el partido Kadima para la elección presidencial. Fue designado presidente de Israel por el Parlamento israelí el 13 de junio y sucedió a Moshé Katsav, envuelto en un escándalo por acoso sexual, por un periodo de siete años, a la edad de 84 años.

Hijo de una familia judía laica, de clase media holgada, el padre de Peres, Isaac ("Guetzl") Persky, era un empresario maderero de posición acomodada, ausente por largas temporadas de su casa, y de relación fría y distante con su hijo, mientras su madre, Sara Meltzer, profesora de lengua rusa y bibliotecaria voluntaria en su tiempo libre, amaba e incluso sobreprotegía a Shimon. De pequeño, Peres fue un niño tímido y solitario, amante de los libros y atraído por los ritos religiosos hebreos; motivo de orgullo de sus maestros y de su madre, que le proveía constantemente de material de lectura, pero también, hazmerreír de sus compañeros de clase, quienes lo golpeaban a menudo.

Las ideas sionistas de sus padres, muy populares entre los judíos de aquel entonces, se sumaron a la ola de antisemitismo que asoló a la Europa Oriental de la época, y que terminaron por causar la ruina de la familia a causa de las cargas y confiscaciones impuestas a los judíos. Por todo ello, viajó el padre en 1932 a Palestina, por entonces bajo mandato británico, para preparar la emigración de toda la familia, que se concretó finalmente en 1935.

El resto de la familia, entre ellos los abuelos maternos de Shimon, tíos y demás, que decidieron quedarse, corrieron peor suerte: pocos años más tarde, a la llegada de los nazis a la aldea, fueron encerrados junto al resto de los judíos en la sinagoga local, y quemados todos vivos. A su llegada a Palestina, con trece años, Shimon Peres inició sus estudios secundarios en el colegio «Gueula» de Tel Aviv, y posteriormente, fue a vivir y a estudiar al internado agrícola de Ben Shemen. En 1940, a los 17 años, participó en el grupo fundacional del kibutz Alumot, en las cercanías del Mar de Galilea.

Militante sionista desde el primer momento, se unió a la Hagana tomando responsabilidad en diversas áreas de defensa y adquisición de armamento. Con la creación del Estado de Israel en 1948, Peres se integró en el grupo de personas de confianza del Primer Ministro David Ben-Gurión. Peres se fue significando cada vez más como partidario de una paz negociada entre Israel y los árabes, que incluyera concesiones a los palestinos; tales posturas acabaron por romper la coalición de gobierno en 1990. Los laboristas recuperaron el poder en solitario al ganar las elecciones de 1992, pero con Isaac Rabin como máximo líder, apoyándole Peres desde un segundo plano.

Como Ministro de Asuntos Exteriores impulsó la apertura de conversaciones de paz con los países árabes y con la OLP de Arafat; pero el asesinato de Rabin en 1995 (que convirtió a Peres en primer ministro) y la posterior victoria electoral del derechista Likud frenaron el difícil proceso de paz.

A principio del 2006, tras perder las elecciones internas de Avodá contra Amir Péretz, Peres se retira de Avodá y se une a Kadima, partido formado unas pocas semanas después por Ariel Sharon al separarse del Likud. Fue el número dos de la lista de Kadima para las elecciones a la Knéset número 17, posición que Sharon le había prometido y que Ehud Ólmert le ratificó al ocupar el puesto de Sharon, luego de su internación por derrame cerebral.

Shimon Peres se presentó en numerosas elecciones para el cargo de primer ministro (1977 primera vez que Avodá pierde, 1981, 1988 y 1996 cuando parecía tener la victoria asegurada), una elección a presidente (1999) y varias elecciones internas para líder de su partido (1992, 2006). En el 2007 logra romper la larga racha de fracasos electorales al ser elegido presidente.

Su gran influencia en el desarrollo del país desde la creación misma del estado de Israel y su participación en el proceso de paz han hecho de Peres una figura de dimensiones míticas para muchos israelíes, así como uno de los políticos israelíes más respetados en el exterior.

De su capacidad diplomática dio fe durante su estancia en México. Peres afirmó que hay una "oportunidad" real de firmar la paz con Palestina, pero dijo que "el problema es que los árabes están todavía divididos" entre la Autoridad Nacional Palestina de Mahmud Abas, en el poder en Cisjordania, y los islamistas de Hamas, que gobiernan la franja de Gaza. "Los palestinos están desunidos, una parte está a favor de la paz, con (Mahmud) Abbas en Ramala, y otra parte está en Gaza" encabezada por Hamas, subrayó Peres en la inauguración de las actividades de Israel como invitado de honor de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), en el oeste de México.

En una conversación cruzada con el ex presidente socialista español Felipe González (1982-1996), Peres aseguró que "hay solución" al conflicto israelo-palestino, pero "el problema es que los árabes están todavía divididos", como también pueden estarlo en algunos puntos los israelíes pero sin "diferencias militares ni disparándose unos a los otros". "Yo no desespero, igual que hemos firmado la paz con Egipto y con Jordania, firmaremos la paz con los palestinos", dijo el Nobel de la Paz, quien en 1994 recibió esta distinción junto con el fallecido líder histórico palestino Yaser Arafat y el entonces primer ministro israelí, Isaac Rabin, por la firma de los Acuerdos de Oslo.

Peres recordó como en sus múltiples negociaciones con Arafat le pedía sin lograr gran convicción de su interlocutor: "Tienes que unir a tu pueblo, si tienen dos ejércitos no podrán tener una tierra, si tienen dos rifles no podrán tener un Estado". Ante el reclamo de González de que tras muchas mesas de paz con "éxitos efímeros" actualmente hay una "oportunidad que puede no volver a repetirse en un futuro y que habría que aprovechar", Peres señaló que, a sus 90 años, aprendió a tener "paciencia".

La paz debe lograrse "cuanto antes mejor, existe una oportunidad aunque hay dificultades", manifestó al insistir en que la solución debe pasar por el reconocimiento de dos estados, cuya mayor disputa radica en los alrededor de 300 asentamientos israelíes en Cisjordania. "Lo que ha sucedió en Gaza no puede suceder en Cisjordania" porque luego sólo habría dos salidas, estimó Peres en su diálogo en la perla tapatía: "fortificar Cisjordania con vallas y soldados o, hay que ir a la gente de Gaza, y decirles '¿Quieren ser independientes?' Dejen de disparar".

Durante su estancia previa en el Distrito Federal, Peres elogió el "salto cualitativo" dado por México y aseguró que puede convertirse en una potencia en materia científica e industrial porque cuenta con el capital humano y una gran superficie geográfica. En una sesión solemne en el Senado mexicano, el mandatario israelí aseguró que la única forma de escapar a la pobreza es desarrollar el potencial humano y combinarlo con ciencia y tecnología.

"Debemos despedir la era de la agricultura y entrar en la era de la ciencia", afirmó tras recordar que el desarrollo científico permitió a su país convertirse en "arquitecto del crecimiento" y liberarse de los "caprichos de la naturaleza". "La ciencia no tiene límites (...), ha borrado las fronteras y ha globalizado nuevas vidas", aseveró Peres, quien aseguró que su país se vio obligado a impulsar su desarrollo científico y tecnológico porque carece de población y superficie suficiente para tener una gran industria.

Sin embargo, México, afirmó Peres, puede convertirse tanto en un centro científico como en un líder industrial, dijo el presidente israelí, quien consideró que este país no está limitado por ideologías y ha construido su propio camino. Israel y México han aprendido que pueden "prosperar en un mundo global sin abandonar su identidad cultural", afirmó el presidente israelí, y confió en que ambas naciones se beneficien de una "colaboración amplia y osada" en varios sectores. Peres invitó a la generación de jóvenes a no repetir los errores del pasado y a liberarse de la tiranía y de la pobreza.