Personaje de la semana: "Pepe" Mujica, presidente de Uruguay

El carismático mandatario puso al país sudamericano en el ojo del mundo, al ser el primero en aprobar la producción y distribución de la mariguana por parte del estado.
José Mujica, presidente de Uruguay, decidido impulsor de la legalización de la mariguana
José Mujica, presidente de Uruguay, decidido impulsor de la legalización de la mariguana (EFE)

Montevideo

Con su estilo poco convencional, su pregonada condición de "presidente más pobre del mundo" y ahora con una ley que legaliza el cannabis, el jefe de Estado uruguayo José "Pepe" Mujica, un ex guerrillero detenido y torturado durante trece años, logró la proeza de colocar en el foco de atención global a este pequeño país del cono sur de América Latina. Uruguay se convirtió el pasado martes en el primer país del planeta en legalizar la producción, la distribución y la venta de mariguana, llegando más lejos que otras naciones que se lanzaron antes en una vía similar.

La aprobación del proyecto, que recibió sanción definitiva del parlamento la noche del martes, debió mucho al hecho de que fuera asumido y defendido por el propio Mujica, un hombre a quien su figura (de baja estatura, robusto y de andar desgarbado), su lenguaje y su pragmatismo, además de su derrotero personal, le han valido un destaque particular en los foros internacionales. Un ejemplo de su carácter fue su reacción ante las declaraciones del presidente de la JIFE, Raymond Yans, quien lamentó el paso dado por Uruguay la pasada semana respecto a la mariguana.

"Dígale a ese viejo que no mienta", señaló el mandatario al programa local Telenoche el jueves en la noche, en respuesta a las declaraciones de Yans a una agencia de noticias en las que se quejó de no haber sido recibido por las autoridades del país. "Conmigo se reúne cualquier tipo (persona) en la calle. Que venga a Uruguay y se reúne conmigo cuando quiera. Que no hable para la tribuna", añadió Mujica.

El mandatario puso en tela de juicio la actitud de la JIFE y señaló que si Yans visita el país "va a tener que aclarar lo que pasa en un montón de estados norteamericanos, donde cada uno de ellos, solo con la capital, superan la población de Uruguay. ¿O tienen dos discursos, uno para Uruguay y otro para los que son fuertes?", dijo en referencia a las legislaciones permisivas con el uso de la mariguana de los estados de Washington y Colorado.

José Alberto Mujica Cordano, hijo de Demetrio Mujica Terra y Lucy Cordano, nació en Montevideo el 20 de mayo de 1935 en el barrio Paso de la Arena, es el presidente número 40 del pequeño país sudamericano, llamado alguna vez "el paisito", la República Oriental del Uruguay. Mujica es descendiente vascos que llegaron a Uruguay hacia 1840, cuyo origen es la localidad vizcaína de Muxika. En las tierras de su abuelo paterno se preparaba a los soldados para resistir los levantamientos contra el caudillo Aparicio Saravia. 

Su familia materna estaba compuesta por inmigrantes italianos ligures; el apellido Cordano es originario del valle de Fontanabuona en la provincia de Génova en la región de Liguria. Su madre nació en Carmelo, lugar donde los padres de esta, cultivadores de viñas, compraron cinco hectáreas en la Colonia Estrella para cultivar los viñedos. Su padre era un pequeño estanciero que se encontró en quiebra poco antes de morir, en 1940, cuando Mujica tenía seis años. Cursó sus estudios primarios y secundarios en la escuela y liceo público del barrio donde nació. Terminado el ciclo básico, ingresó a preparatorios de Derecho en el Instituto Alfredo Vásquez Acevedo, ciclo que no llegó a terminar.

Guerrillero en los años sesenta y setenta, preso político durante catorce años, de manera continua entre 1972 y el fin de la dictadura (1973-1985), parlamentario durante más de una década, fue ministro bajo la primera gestión de izquierda en la historia de Uruguay (2005-2010). Mujica, a quienes numerosos uruguayos llaman simplemente por su apodo, evita el protocolo, reivindica sus raíces campesinas y se caracteriza por un lenguaje directo y un decir poco ortodoxo que le han valido la simpatía de los sectores más populares de su país.

Su lengua mordaz le ha jugado también varias malas pasadas.  "Es una muchacha a la que le tengo muchísima simpatía, a veces toma una par de copas y se le va un poco la marca. Es una gorda macanuda", aseguró en una emisor de radio respecto a la diputada socialista Daisy Tourné, en respuesta a unas declaraciones de la misma. Según publicaron varios medios, la diputada socialista escribió en una circular interna del partido que "llegó la hora de golpear el tablero con toda nuestra fuerza; y eso debe ser entre las autoridades del PS y el Excelentísimo señor Presidente".

"De entre casa y sin anuncios. Algo así: 'Viejo de mierda te vamos a romper el culo te guste o no'. Por supuesto traducido al (lenguaje) socialista, no esta grosería que él entendería bastante mejor", había dicho la diputada, molesta por la nueva designación del nuevo responsable de Interior que se habría hecho sin consultar previamente al Partido Socialista.

Otra anécdota con repercusiones internacionales tuvo lugar el pasado 4 de abril, en una firma de convenios con representantes argentinos sin mayor trascendencia, cuando Mujica se olvidó de cerrar el micrófono y soltó lo que pensaba sin más: "Esta vieja es peor que el tuerto", en referencia a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, y a su esposo fallecido, el ex presidente Néstor Kirchner.

Cinco días después, Mujica tuvo que pedir disculpas públicamente a la presidenta argentina pues la situación creó un profundo malestar en los gobernantes argentinos. Las disculpas fueron expresadas a través de un espacio radiofónico, donde reconoció que la libertad de prensa le jugó una mala pasada, en referencia a la cobertura de los medios de comunicación en el momento de su infeliz comentario. El responsable uruguayo también tuvo que enviar una carta personal a su par argentina con sus más sinceras disculpas y cuyo contenido no fue hecho público por Cristina Fernández.

En 2010, cuando asumió la Presidencia de la república, a sus 75 años, no pocos recordaron a aquel Mujica de dos décadas atrás que, recién estrenado como diputado, llegaba a la sede del parlamento en una vieja motocicleta y vestido con pantalón vaquero, camisa y zapatos deportivos y a quien a menudo los guardias le impedían la entrada por su aspecto "desprolijo". Pocos meses atrás, una verdadera "Mujica-manía" se apoderó de los medios de prensa internacionales, que uno tras otro comenzaron a llamarlo como "el presidente más pobre del mundo", según tituló uno de ellos.

Extremadamente austero (dona el 87% de su salario a programas sociales de su partido, en especial a uno destinado a la construcción de viviendas para realojar a los habitantes de las villas miseria), Mujica aun hoy residiendo en su pequeña chacra de las afueras de Montevideo, donde cultiva flores y hortalizas junto a su esposa, la senadora y también ex guerrillera Lucía Topolansky. Ambos carecen de guardaespaldas y comparten la vivienda con una perra vieja y renga.

"Necesito de muy poco para vivir. Llegué a esta conclusión porque estuve prisionero durante 14 años. La noche que me ponían un colchón me sentía contento. Y me di cuenta que me había hecho problema por muchas bobadas. (...) Si entro a consumir demasiado tengo que gastarme la vida trabajando para todo eso que estoy consumiendo", dijo en una entrevista a la AFP en 2012. La independencia de espíritu y la simpleza propia del campesino caracterizaron desde siempre a este autodidacta que desembarcó en la izquierda radical proveniente de las filas de uno de los partidos históricos de Uruguay, el Nacional o Blanco, tradicionalmente ligado a los sectores rurales.

A comienzos de los años sesenta Mujica estuvo entre los fundadores del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), que pregonaba la lucha armada contra el sistema capitalista en un país en crisis que todavía conservaba gobiernos electos. En 1970 es detenido por primera vez en un episodio en el que resulta herido de bala. Poco después participa en la fuga más espectacular de la historia de Uruguay, cuando 111 presos logran escapar de una cárcel de Montevideo a través de un túnel conectado con la red cloacal.

En 1972, en un país bajo "Estado de guerra interno", la ofensiva combinada de la Policía y las Fuerzas Armadas logra desbaratar a la insurgencia tupamara. Sus principales líderes resultan muertos o detenidos. Mujica marcha a la cárcel. En junio de 1973, con la guerrilla ya derrotada, un golpe de Estado instaura una dictadura cívico militar que se extiende hasta 1985. Mujica deberá esperar hasta el retorno de la democracia, en marzo de 1985, para ser liberado tras haber pasado 13 años de corrido detenido en condiciones inhumanas, dos de ellos en un pozo.

Hoy, el aura de "El Pepe" supera las fronteras del país y son varios los líderes de la izquierda regional que lo consideran como una suerte de padre espiritual. Así lo veía, por ejemplo, el fallecido ex presidente de Venezuela (1999-2013) Hugo Chávez. Mujica, que le imprimió a su Presidencia un acento fuertemente "latinoamericanista", ha sido llamado a jugar en estos años un papel conciliador en países del área pautados por una fuerte conflictividad política, como Venezuela o Colombia.

Por otro lado, su discurso ante la cumbre ambiental Rio+20, en 2012, en el que cuestionó el modelo de desarrollo y de consumo de los países ricos, fue particularmente remarcado a nivel internacional. De esa época data el interés del laureado cineasta serbio Emir Kusturica, dos veces ganador de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, por rodar un documental sobre la vida del mandatario uruguayo con el fin de transmitir "un legado humanista que trascienda las fronteras", según dijo.

La despenalización del aborto y la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, consagradas bajo la presidencia de Mujica, colocaron a Uruguay, antes aún que la legalización de la mariguana, en un lugar "original" en un continente en el que la Iglesia Católica conserva gran influencia. Pero el estatus de figura de consenso que suele acompañar a Mujica en el exterior no tiene equivalente dentro de fronteras, donde el presidente es cuestionado no sólo por la oposición sino también por sectores de la propia coalición de gobierno.

Por otra parte, si bien el país exhibe altas tasas de crecimiento económico y ha logrado reducir en gran medida los niveles de pobreza y extrema pobreza, presenta también una inseguridad creciente y sectores como la educación y la salud pública que atraviesan una aguda crisis.

Sin embargo, Mujica no cesa de dar muestras de su generosidad personal y su compromiso con las causas sociales. El mandatario piensa adoptar entre 30 y 40 niños y jóvenes pobres para enseñarles a trabajar la tierra, según reveló este domingo la prensa local. "Tengo la idea de agarrar 30 o 40 gurises (niños y jóvenes) pobres y llevarlos a vivir conmigo", reveló Mujica durante la cena para recaudar fondos que organizó el viernes la gobernante coalición de izquierda Frente Amplio.

El jefe de Estado dijo a un periodista del diario El Observador que piensa concretar su deseo después de que se saque "el sayo" que le pesa, en alusión al mandato presidencial, destaca el matutino en su página digital. Uruguay tendrá elecciones entre octubre y noviembre de 2014 y el presidente debe entregar el mandato al ganador el 1 de marzo de 2015. En el país la reelección está prohibida por la Constitución.