Personaje de la semana: Juan Orlando Hernández, "JOH", presidente electo de Honduras

Conocido también como "Juan Fogón", este abogado con fama de autoritario y pragmático, se impuso en los comicios como candidato del oficialista Partido Nacional, y su primer reto será gobernar y ...
Juan Orlando Hernández, candidato del derechista Partido Nacional, logró la victoria en Honduras
Juan Orlando Hernández, candidato del derechista Partido Nacional, logró la victoria en Honduras (AFP )

Tegucigalpa

Abogado de 45 años, de corte autoritario y pragmático, Juan Orlando Hernández, quien ganó las elecciones de Honduras como candidato oficialista, es la apuesta de la ciudadanía para sacar al país de la violencia mediante militares en las calles. De baja estatura, cabello bien recortado y sonrisa amplia, el aspirante del Partido Nacional (PN, derecha) se impuso a la candidata del izquierdista Libertad y Refundación (Libre), Xiomara Castro, esposa del ex presidente derrocado, Manuel Zelaya. Xiomara Castro denunció fraude en el proceso electoral pero todo hace indicar que Hernández será el próximo presidente de la nación centroamericana.

En el país más violento del mundo, con 85.5 homicidios por cada cien mil habitantes, "JOH", como abrevia su nombre, centró su oferta de campaña en el combate militarizado contra el narcotráfico y las pandillas. "Haré lo que tenga que hacer para erradicar la delincuencia", repitió sin cesar el polémico presidente del Congreso, quien relevará en la Presidencia de Honduras a Porfirio Lobo el próximo 27 de enero. "JOH" está casado con la abogada Ana García, con quien tuvo cuatro hijos: Iván, Juan, Daniela e Isabela. Desde su época en el Liceo Militar, acostumbra a hacer ejercicio para mantenerse en forma.

"JOH" nació el 28 de octubre de 1968 en el seno de una familia rural de clase media en la ciudad de Gracias, en el departamento de Lempira (oeste), donde es empresario agrícola y dueño de un hotel, una radio y un canal de televisión. Cursó estudios secundarios en la ciudad de San Pedro Sula, en el Liceo Militar del Norte, donde obtuvo el grado de subteniente de Infantería. Afirma haber recibido "formación profundamente cívica y con valores espirituales", aunque no esconde su inclinación militarista. Se graduó de abogado en la Universidad Nacional, en Tegucigalpa, e hizo en Nueva York una maestría en Administración Pública, de 1994 a 1995.

Incursionó en política en 1990 como asistente de su hermano Marco Augusto en la secretaría del Congreso; y desde 1998 ha sido diputado, en cuatro periodos legislativos. Durante el golpe de Estado de junio de 2009, participó como diputado en la separación del mandatario Zelaya y en la designación del presidente de facto Roberto Micheletti. Estuvo al frente de la campaña que, tras el gobierno de facto, llevó al poder a Porfirio Lobo en las elecciones de noviembre de 2009, en las que el PN logró 71 de los 128 escaños del Congreso y fue fácilmente electo jefe parlamentario.

Fue como presidente del Congreso, según sus críticos, que desplegó su estilo autoritario. Incluso el influyente dirigente industrial Adolfo Facussé, quien apoyó el golpe contra Zelaya, lo llamó "pequeño dictador en ciernes". Consiguió la aprobación de todo lo que se propuso -pese al rechazo de grupos humanitarios-, como la creación de la Policía Militar, su proyecto bandera para enfrentar la criminalidad con un cuerpo que llegará a tener cinco mil efectivos.

En medio de una fuerte polémica, logró la destitución de cuatro de los cinco miembros de la Sala Constitucional que votaron contra las controvertidas "ciudades modelo" al estilo de Hong Kong -otra de sus iniciativas- y de un plan de depuración de la policía civil, defendido por él y considerado por los magistrados violatorio de derechos. Ha maniobrado con un control casi total del Congreso, incluso de diputados de otros partidos.

Alcanzó la candidatura presidencial en unas controvertidas primarias en las que su principal contendiente, el alcalde capitalino Ricardo Álvarez, le acusó de aprovechar el control que ejerce en el órgano central del PN para cometer fraude. Desde la cúspide del Congreso, según sus adversarios, llevó una millonaria campaña mediática y de organización de cuadros en los 298 municipios de los 18 departamentos del país.

Aún en su silla parlamentaria, comenzó a ejecutar proyectos populistas como el de los "ecofogones" (estructuras metálicas que funcionan con poca leña) para familias pobres. De ahí le endosaron el apodo de "Juan fogón", que él, revirtiendo la burla, usó luego en su campaña. "Ofrezco seguridad, empleo y una vida mejor", reiteró en una de sus últimas entrevistas en televisión. Con el proyecto que bautizó "Una vida mejor", remodela viviendas pobres con piso de cemento, techo y letrinas. Con su plan "Chamba (trabajo) ya", gestiona empleo para jóvenes en empresas que le han manifestado su apoyo.

Pero el aspecto que se anuncia polémico en su gestión es sin duda el problema de la seguridad y su promesa de afrontarlo con mayor militarización, algo que genera mucha inquietud en diferentes sectores del país preocupados por el futuro de los derechos humanos. Hernández es promotor del cuerpo de la Policía Militar, que depende de la Secretaría de Defensa e inició sus operaciones en octubre pasado con unos cinco mil hombres y que rechazan algunos sectores sociales del país.

La Policía Militar, según Hernández, debe continuar en el próximo gobierno hasta que haya sido totalmente depurada la Policía Nacional, que está salpicada por múltiples denuncias de corrupción, narcotráfico e incluso asesinatos, entre otros delitos. Como profesional de las leyes, Hernández ha sido miembro de varios bufetes de abogados y catedrático de Derecho Constitucional en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.