“No soy un perro”, responde joven deportada a Hollande

La estudiante kosovar rechaza el ofrecimiento condicionado del mandatario francés de regresar a territorio galo sin su familia.
Leonarda Dibrani vive con sus padres y cinco hermanos.
Leonarda Dibrani vive con sus padres y cinco hermanos. (AFP)

París

El presidente francés, François Hollande, invitó ayer a Leonarda Dibrani, la estudiante gitana expulsada a Kosovo, a regresar a Francia “ella sola”, aunque la interesada ha respondido de inmediato que no dejará a su familia.

En una breve declaración Hollande no criticó los motivos de la deportación, pero sí la “falta de discernimiento” de su ejecución, y en la que apeló a “razones humanas” para avalar el regreso de Dibrani.

“Si lo pide, teniendo en cuenta las circunstancias, y si quiere proseguir su escolaridad en Francia, será acogida, ella sola”, dijo desde la sede de la presidencia, recalcando que “la escuela debe ser preservada de los conflictos de la sociedad”, y que se va a reforzar la instrucción que prohíbe ese tipo de actuaciones en el marco académico.

A su vez, desde Mitrovica donde Dibrani reside desde la semana pasada con sus padres y sus cinco hermanos, dejó claro que no va aceptar la oferta lanzada por el presidente.

“No soy un perro, un animal. No quiero una familia de acogida. Tengo mi familia. Con ella sí, pero no sin ella. Creo que Hollande ni siquiera miró nuestro expediente. No quiero juzgarlo, pero en mi opinión, no hizo bien su trabajo”, dijo la joven.

La crisis gubernamental originada por la detención de Dibrani , se vio alimentada por dos días de manifestaciones estudiantiles y por la necesidad de encargar un informe a la inspección general de la administración del gobierno socialista para determinar si se cometió alguna infracción.

Las conclusiones de ese documento, de 24 páginas y difundido públicamente ayer en la página web del Ministerio del Interior, establecen que la expulsión fue conforme a la normativa en vigor, pero que no debería haber tenido lugar en el marco escolar.

El padre, Resat, de origen kosovar, contribuyó estos días a la polémica al afirmar que tanto su mujer como cinco de sus seis hijos, incluida Leonarda, nacieron en Italia, pero decidieron mentir sobre sus orígenes ante las autoridades de inmigración para tener más posibilidades de obtener el asilo.

Dibrani, de 15 años, se dirigía con sus compañeros de clase y sus profesores el nueve de octubre a visitar la ciudad de Sochaux, frontera con Suiza, cuando fue detenida y posteriormente deportada.