El perfume de la victoria da alas a los independentistas escoceses

La posibilidad de un triunfo en el referéndum del 18 de septiembre del "Sí" con la consecuente ruptura del Reino Unido ha convertido en "eléctrico" el ambiente en la capital escocesa.
Una partidaria del "Sí" a la independencia, durante un evento del primer ministro escocés, el independentista Alex Salmond, en Edimburgo
Una partidaria del "Sí" a la independencia, durante un evento del primer ministro escocés, el independentista Alex Salmond, en Edimburgo (AFP)

Edimburgo

Los partidarios de la independencia de Escocia recorren las calles de Edimburgo con la energía que da pensar que el triunfo está al alcance de la mano y percibir desesperación en el enemigo. El ambiente en la capital escocesa es eléctrico y los sondeos hacen vislumbrar la posibilidad de la ruptura del Reino Unido el 18 de septiembre próximo.

Tras años en que, como ocurre en muchos lugares, la gente se preguntaba para qué votar, el tema de la independencia de Escocia está en todas partes, se discute en bares, en el trabajo y en la calle. Ahí donde va uno hay carteles, mayoritariamente los de la campaña independentista "Sí Escocia" con la bandera de la cruz de San Andrés azul y blanca.

"La ciudad está animada. Es fascinante ver a toda la gente hablando de política, los jóvenes también", dijo Margaret David, una activista independentista de 62 años. "Es un tiempo de cambio. Antes nadie escuchaba a la gente, ahora sienten que pueden marcar diferencias y ser escuchados de una vez".

Garey Cooker, un militante del Partido Nacional Escocés (SNP) de 25 años, recuerda haber escuchado a un grupo de adolescentes discutir el tema de los fondos de la Unión Europea. Y aunque sus padres y su hermano mayor se oponen a la independencia -una más de las familias divididas-, cree que debe ganar.

Hasta el mes pasado, vislumbraba la derrota, pero los sondeos han cambiado y ahora reflejan igualdad absoluta. "Siempre estuvimos por detrás. Siempre pensé que podíamos lograrlo, pero ahora es '¡Dios mío, vamos a lograrlo!'", dijo Cooker mientras reparte panfletos por los buzones.

Mientras el "no" apela a "la mayoría silenciosa", los independentistas hacen ruido. "Luchamos por algo. Ellos luchan por nada. Es más fácil para nosotros", dijo Cooker. Como otros en el SNP, está motivado por lo que ocurrió en las elecciones regionales de 2011, en las que su partido acabó invirtiendo unas encuestas desfavorables.

Las "mentiras" de Londres

"Siento que cada vez más gente se inclina por el 'sí'", observó Terence Chang, un fotógrafo de 50 años. Nacido en Hong Kong, criado en Australia y "orgulloso" de llevar 24 años viviendo en Escocia, tiene una tienda de objetos que celebran la independencia.

En la vitrina hay dos osos pandas que recuerdan, dice Chang, que Edimburgo tiene en su zoo más ejemplares de estos animales raros que diputados conservadores. De los 59 representantes que Escocia elige en la Cámara de los Comunes, sólo uno es conservador.

El primer ministro David Cameron vino este miércoles a Edimburgo con el líder de la oposición laborista Ed Miliband para pedir a Escocia que vote "no". Pero los independentistas no están preocupados. "Es tan típico", dijo Cooker, "creen que simplemente con aparecer estará todo bien".

"Nunca hicieron nada por nosotros aparte de robar nuestros recursos, de quitarnos todo y dejarnos las migas en la mesa", coincidió David. "Ahora tratan de asustarnos pero no me asusta. No creo que vayan a darnos más poderes. Sólo promesas, mentiras. Nos castigarían por haber mantenido la cabeza alta".