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Martes , 19.06.2018 / 20:05 Hoy

“París vive del turismo y nos han jodido”

Los atentados de hace una semana en la "Ciudad Luz" han golpeado con fuerza a los "bistro", a la hotelería y al comercio en general. Al tiempo que los parisinos evitan ir de compras, los extranjeros cancelan sus viajes al país.

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José Antonio López

Ha transcurrido ya una semana de los atentados de París y los comercios y locales de la llamada zona cero, es decir, la castigada por las explosiones y los bares y restaurantes donde atacaron los terroristas, temen declararse en quiebra si las cosas no mejoran.

París recibe al año 30 millones turistas y después de los atentados, que dejaron 130 fallecidos, el sector económico lo empieza a resentir. No solo han caído en Bolsa, desde el lunes, los valores de grandes grupos hoteleros franceses, como Accor (que perdió hasta 6 por ciento), sino compañías estandarte como Air France o Aeropuertos de Francia, que cayeron casi 5%.

Lo que subrayan en todo momento los parisinos es que los lugares atacados no corresponden a la llamada “noche parisina de alto poder adquisitivo”. No atacaron eso, se mató gente que disfrutaba de una cena o de una copa en Le Carillon Bistrot y La Petit Cambodge, sitios ubicados en una zona popular, llena de jóvenes, estudiantes, inmigrantes, con precios que no son caros.

A unos metros de la Sala Bataclan, donde murió el mayor número de personas, se encuentra un restaurante español de nombre Ave María. El día de la tragedia aquello fue dantesco y cuenta su propietario, Carlos Torres, que resguardó a casi 100 clientes que cenaban en ese momento.

Los disparos y explosiones no cesaron hasta después de media hora, pero el tiempo se hizo eterno. La gente rezaba, gritaba, lloraba, todos escondidos en la cocina. La policía los desalojó a las dos de la mañana.

Esa noche, narra, entre los clientes había un policía vestido de civil que ayudó a contar lo que estaba sucediendo. “Todo era confuso, caótico, un horror, como una pesadilla. Por fortuna el agente nos iba contando lo que sucedía, se lo iban informando por radio. Hasta ese momento nos dimos cuenta de la dimensión de los ataques. La sala de fiestas está a unos metros. Muchos pensamos que era el final”.

Con la mirada perdida, el valenciano narra que los dos siguientes días cerraron; finalmente abrieron el lunes.

Pero desde la reapertura, las cosas han sido “horribles” porque la clientela ha descendido 90 por ciento y “no es una exageración”.

“Pero era importante reabrir, tratar de retomar cuanto antes la normalidad. Es más, ese día cocinamos unas tapas que bautizamos como ‘no pasarán’, unas gambas adornadas con los colores franceses, intentamos animarnos entre nosotros, pero a veces te puede la tristeza, el miedo, lo que pasa y ves allí afuera”, expresa.

Sin embargo, de seguir las cosas, Carlos se teme lo peor. “Esto va camino a una catástrofe económica”.

Por ello envía un mensaje para que la gente se anime a venir a París, aunque admite que en la ciudad en estos momentos se vive una psicosis. “A cada momento te recuerda el gobierno que estamos en estado de emergencia, que estamos en guerra, y eso no ayuda mucho”.

A unos metros Pascal, un trabajador del Carrefour Exprés explica que los primeros en tener miedo son los propios trabajadores del supermercado. “Estamos muertos de miedo, como todos, lo que pasa es que nosotros trabajamos además en este lugar que siempre está lleno de gente y ahora es precisamente un sitio peligroso porque ellos (los terroristas) atacan donde hay muchas personas”, señala.

Sin embargo, admite que la asistencia de la clientela ha caído mucho más de 70 por ciento. “Aquí los que más están comprando son los periodistas, toda esta gente que viene a cubrir la noticia, porque los vecinos se lo piensan dos veces aunque sea para entrar y comprar un litro de leche”.

Angustiado, cuenta que le pide a las personas que vayan a comprar “aunque sea por solidaridad, porque ellos no nos van a ganar. Además necesitamos que los clientes vengan para sentirnos menos solos”.

En cuanto a los hoteles, la situación a nivel de reservas turísticas también es preocupante. Las cancelaciones rondan 60 por ciento en la mayoría, sobre todo los que se ubican en el centro de la ciudad.

El responsable —Pierre, nombre ficticio— de un hotel de cinco estrellas, no obstante, indica que las cancelaciones de turistas se han compensado “algo” con la llegada de personal de medios de comunicación internacionales.

“No sabemos cuánto durará este desplome. París vive del turismo y nos han jodido. La gente tiene mucho miedo y esto va a tardar en normalizarse, pero está claro que de esta salimos”, asegura Pierre, que exhibe el famoso orgullo francés.

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