El papa denuncia en Albania el extremismo religioso

El pontífice, de visita en el país ex comunista del Este de Europa, rechazó que se use la religión como "pretexto" para matar como lo hacen los yihadistas en Oriente Medio y África.
El Papa Francisco besa a un niño albanés durante su visita hoy en Tirana
El Papa Francisco besa a un niño albanés durante su visita hoy en Tirana (EFE)

Tirana

El papa Francisco advirtió hoy durante una visita a Albania que no se puede usar la religión como "pretexto" para matar como lo hacen los movimientos yihadistas en Oriente Medio y África.

"Que nadie piense que puede escudarse en Dios cuando proyecta y realiza actos de violencia y abusos. Que nadie tome la religión como pretexto para las propias acciones contrarias a la dignidad del hombre y sus derechos fundamentales", dijo el papa ante los dirigentes del país al llegar a su capital, Tirana.

"Los grupos extremistas traicionan" el sentido religioso auténtico y "deforman e instrumentalizan las diferencias entre las diferentes religiones" convirtiéndolo en "un factor peligroso de enfrentamiento". Aunque su llamamiento iba dirigido a todas las religiones, sus críticas apuntan a la violencia de la organización yihadista Estado Islámico (EI), acusada de cometer atrocidades en Irak y en Siria y Boko Haram en Nigeria.

Según él, hay "una guerra mundial por pedazos" debido al suministro de armas que alimentan a los grupos violentos. Ante los mandatarios ortodoxos, musulmanes, bektashi (corriente del sufismo) y protestantes, Francisco espetó: "La verdadera libertad religiosa tiene horror de las tentaciones del sectarismo", parafraseando a Juan Pablo II en Tirana en 1933.

"¡La religión auténtica es fuente de paz y no de violencia! ¡Matar en nombre de Dios es un gran sacrilegio! ¡Discriminar en nombre de Dios es inhumano"!, zanjó. Más de 250 mil personas recibieron al papa argentino, de 77 años, en el gran bulevar y la plaza Madre Teresa, donde ofició misa bajo una suave lluvia. Más de 10.000 personas llegaron de los países de la región.

En un vehículo descubierto, el papa se detuvo varias veces para estrechar las manos y tomar a niños en sus brazos. Las medidas de seguridad fueron reforzadas ante el temor a eventuales amenazas del movimiento yihadista. Todos los participantes en la misa fueron cacheados, pese a que, según el Vaticano, "no había problemas de seguridad particulares".

Ante el presidente Bujar Nishani, musulmán, Francisco elogió el "clima de respeto y confianza recíproca entre católicos, ortodoxos y musulmanes" en este pequeñó país que puede "convertirse en modelo para muchos". Hysen Doli, de 85 años, un musulmán acompañado por diez miembros de su familia, manifestó su alegría de ver al papa: "Por respeto y reconocimiento hemos venido a obtener la bendición del papa".

Mártires de la fe

Francisco rindió homenaje a la resistencia de los católicos durante la dictadura marxista: la puerta estuvo "cerrada durante mucho tiempo por el candado de las prohibiciones de un sistema que negaba a Dios. ¿Cuántos cristianos no se rindieron a las amenazas y siguieron sin vacilar?", se preguntó. Un proceso de beatificación de 40 mártires católicos empezó en 2002.

Particularmente emocionado, escuchó los testimonios del sacerdote, Ernest Simoni, de 84 años, que estuvo en las mazmorras comunistas 27 años, y de la religiosa Marije Kaleta, de 85 años, perseguida durante la dictadura.

"El régimen ateo trataba de asfixiar la fe", dijo el papa que pidió a los jóvenes que digan "no a la idolatría del dinero, a la falsa libertad individualista, a las dependencias; y digan sí a la cultura del encuentro".

Albania, dijo, es "un país europeo" y "no un país musulmán" y la elección de su primer viaje en el continente europeo a este pequeño país "es una señal que he querido dar" a Europa, dijo el papa a la prensa en el avión que le llevaba de regreso a Roma. Tirana es candidato desde el pasado julio a entrar a la Unión Europa (UE).

Antes de abandonar Albania, el papa visitó un centro social de huérfanos y discapacitados en Betania, a 20 km de Tirana. Este centro demuestra que es posible la convivencia pacífica y fraterna entre personas de distintas etnias y diversas confesiones religiosas. Aquí las diferencias no impiden la armonía, la alegría y la paz", dijo.

Tras la II Guerra Mundial, bajo la dictadura comunista de Enver Hoxha, se destruyeron 1,820 iglesias católicas y ortodoxas. Entre 1945 y 1985, siete obispos, 111 sacerdotes, 10 seminaristas y 8 religiosos murieron cuando estaban detenidos o fueron ejecutados.

Actualmente, de los tres millones de albaneses, los musulmanes representan 56% de la población, 15% católicos y 11% ortodoxos. La iglesia católica es minoritaria pero dinámica.

El culto a la Madre Teresa de Calcuta, una albanesa de origen macedonio, y la llegada de muchos religiosos extranjeros han contribuido al renacimiento del catolicismo en Albania, adonde el cristianismo llegó en el siglo I.