Por pánico, el ébola superó los protocolos más avanzados

Expertos de Estados Unidos, Reino Unido y España coinciden en que el miedo y la falta de capacitación obstaculizaron el manejo de la epidemia.
La gente no llevaba a sus muertos al hospital porque temían que no les regresaran el cadáver.
La gente no llevaba a sus muertos al hospital porque temían que no les regresaran el cadáver. (Abbas Dulleh/AP/Archivo)

Cuernavaca

El brote de ébola en África occidental rebasó todos los protocolos de seguridad, incluso a los expertos más capacitados, debido al pánico que desató entre la sociedad, reconocieron especialistas de Estados Unidos, Inglaterra y España que participaron en la emergencia en sus respectivos países.

Carlos del Río, infectólogo de la Universidad de Emory en Atlanta, Estados Unidos; Pedro Cortegoso, del Instituto Carlos III de España, y Ducan Selbie, director ejecutivo de Salud Pública de Reino Unido, reconocieron que, a pesar de contar con líneas de acción, resultó complicado controlar la propagación de la epidemia cuando recibieron contagiados que fueron repatriados.

Temor generalizado

En Atlanta, “todo lo que pensamos que estaba planeado falló, como sucedió con la basura. Tuvimos traileres completos hasta que resolvimos la situación, trasladamos los vehículos afuera del hospital, totalmente esterilizados, pero llenamos más de 218 cajas y 350 bolsas de desechos antes de lograr que los contratistas los aceptaran”, explicó Del Río.

Refirió que el pánico se dio de manera generalizada en EU, donde el ébola está catalogado como asunto de bioterrorismo. “Ninguna de las compañías de transporte quería llevar las muestras a los laboratorios de alta especialidad y tampoco por protocolo nos dejaban llevarlas de manera manual.

“Se contrató a alguien entrenado, dispuesto, que nos cobró una fortuna para llevar una cuadra ese tipo de muestras, muchas de las cuales resultaban negativas”, dijo.

Sin duda, abundó, los pacientes que se recibieron en Atlanta tenían secreciones, orinas y perdían de 10 a 15 litros al día, pero todos esos líquidos requieren de una protección extensa.

El experto estadunidense explicó que el Hospital Universitario de Emory, en Atlanta, tiene convenios con los Centros de Control de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés).

De hecho, el año pasado iban a quitarle el financiamiento al hospital y “lo importante es que no lo hicieron, sabíamos cómo proceder; gracias a ello los cuatro pacientes atendidos ahí y en otros hospitales sobrevivieron a pesar de que uno estaba severamente enfermo”.

Otro de problema que enfrentaron fue con prestadores de servicios de drenaje y agua, que se dedicaron a cuestionar mucho a los CDC y a los hospitales sobre dónde se iban a desechar los orines y la basura.

“Los del sistema de agua de la ciudad nos llamaron para preguntar dónde íbamos a verter los orines, les dijimos que en el drenaje después de haberlos esterilizado, a lo que contestaron: ‘Ustedes hacen eso y les cortamos el agua’”, recordó Del Río.

Cuestiones culturales

Duncan Selbie explicó que la propagación del virus se debió principalmente a cuestiones culturales, ya que en Liberia, cuando un familiar fallece, es lavado con agua y ese líquido es recolectado para que todos los miembros de la familia se laven la cara.

“¿Cómo decirles que eso va a producir la trasmisión? ¿Cómo cambiar eso? Además, la gente no llevaba a sus muertos al hospital porque temían que no les iban a regresar el cadáver”, recordó Selbie.

El ébola, dijo el especialista británico, evidenció “una crisis sanitaria y humanitaria”, así como la falta de capacitación del personal para colocarse de manera adecuada el traje de aislamiento.

Ese problema también afectó a España, admitió Pedro Cortegoso, quien también reconoció que “no hubo entrenamiento para algo que parecía simple: no contagiarse a uno mismo”.

Otro problema que afectó a la Península Ibérica, recordó el especialista, fue que cuando se supo del primer contagio de la enfermera dentro de un hospital, la gente también entró en pánico.

Por protocolo se hizo un cerco sanitario en todos los lugares donde estuvo la enfermera, entre ellos una peluquería, y la respuesta de la gente fue dejar de ir a toda la zona, por lo que el comercio tuvo un colapso económico, señaló Cortegoso.

Una de las principales lecciones aprendidas, coincidieron los tres expertos, es que debe haber una respuesta conjunta y global. La propagación de la epidemia, hasta el momento, ha causado alrededor de 24 mil contagios y 10 mil fallecimientos.

MSF denuncia “fracaso global” ante el brote

La organización Médicos sin Fronteras (MSF) denunció ayer el “fracaso global” que impidió contener el brote de ébola surgido hace un año en Guinea, para evitar que se convirtiera en una epidemia que aún no ha sido derrotada y ha causado 10 mil muertes.

“Debemos aprender de las lecciones de este brote, desde la debilidad de los sistemas de salud en los países en desarrollo, hasta la parálisis y la lentitud de la ayuda internacional”, señaló MSF en un informe publicado ayer.

“La epidemia de ébola ha sido un evento excepcional que ha expuesto cómo de ineficaces y lentos son los sistemas de salud y de asistencia a la hora de responder a situaciones de emergencia”, lamentó el presidente internacional de MSF, Joanne Liu.

“Para que el brote de ébola se convirtiera en una espiral fuera de control fue necesario que fallaran muchas instituciones. Y lo hicieron, con consecuencias trágicas y evitables”, afirmó el director general de MSF, Christopher Stokes.

“No hay lugar para errores o complacencia; el número de casos por semana todavía es mayor que en cualquier brote anterior y los casos en general no han disminuido significativamente desde fines de enero”, advirtió.

(EFE/Nairobi)