Otro muerto en protestas en Venezuela, suman ya 22

El joven falleció baleado cerca de su casa, aunque las autoridades dijeron antes fue muerto en una barricada por francotiradores, en una nueva jornada en que los opositores desafían en las calles ...
Estudiantes venezolanos se enfrentan a policías antidisturbios, hoy en Caracas
Estudiantes venezolanos se enfrentan a policías antidisturbios, hoy en Caracas (AFP)

Caracas, Santiago

Un joven murió hoy baleado en un confuso hecho durante protestas en la ciudad de Valencia, en el norte de Venezuela, con lo que suben a 22 las víctimas mortales de las manifestaciones contra el gobierno de Nicolás Maduro, informaron autoridades locales. "Francotiradores dispararon contra su propia gente que estaba armando una barricada en plena vía (en la localidad La Isabelica) y lamentablemente hay un fallecido y varios heridos", dijo a la televisión oficial Francisco Ameliach, gobernador de Carabobo, cuya capital es Valencia.

Sin embargo, la prensa local indicó que el joven Jesús Enrique Acosta, de 20 años y estudiante de la Universidad de Carabobo, falleció por un disparo "en la cabeza" cuando se encontraba "en las adyacencias de su vivienda" en La Isabelica, donde había manifestaciones. Citando versiones de familiares, la prensa indicó que el joven "no participaba en las protestas" y dio cuenta de seis heridos, quienes fueron trasladados a centros médicos de la zona.

La noche del lunes, un estudiante falleció y dos personas resultaron heridas tras ser baleados por desconocidos cuando protestaban en San Cristóbal (oeste). Desde que se iniciaron las protestas, dirigentes y estudiantes de oposición así como autoridades del gobierno se han acusado mutuamente de promover grupos de radicales que atacan con armas de fuego las manifestaciones. Las protestas estudiantiles, que hoy fueron convocadas en una concentración en Caracas, se iniciaron en San Cristóbal el 4 de febrero para exigir más seguridad al gobierno en los campus como reacción a un intento de violación de una universitaria.

Apoyadas por dirigentes de la oposición, se ampliaron desde entonces a ciudades como Caracas, Mérida, Valencia y Maracay e incluyeron reclamos contra la detención de estudiantes, la inflación (56.3% anual) y la escasez de productos básicos.

Mientras, decenas de estudiantes se enfrentaban hoy con piedras a policías nacionales, que respondían con gases lacrimógenos y chorros de agua, luego de que una manifestación opositora buscara llegar hasta el centro de Caracas desafiando una prohibición expresa del gobierno de transitar por la zona.

Los disturbios se desencadenaron cuando una manifestación de unos tres mil estudiantes opositores que se encontraba en los accesos de la Universidad Central (UCV), una de las más emblemáticas del país, se topó con unos 300 guardias nacionales que impedían su paso hacia la céntrica Plaza Venezuela, donde se realizaba una concentración de chavistas.

La marcha, convocada por estudiantes para denunciar supuestos casos de tortura al cumplirse un mes de protestas opositoras en Caracas, partió al mediodía de la zona de Bello Monte, en las inmediaciones del centro capitalino, cruzó el campus universitario y tenía como destino final la sede de la Defensoría de Pueblo. Dirigentes estudiantiles y políticos opositores, como David Smolansky, alcalde del municipio El Hatillo, entablaron un diálogo con los uniformados, que les negaron el paso.

Momentos después, decenas de jóvenes empezaron a lanzar piedras contra los guardias, que respondieron con una andanada de gases lacrimógenos que hizo correr al grueso de los manifestantes para alejarse del sitio, cubierto por una densa nube de humo. Los choques se concentraron en la entrada del campus de la UCV, cerca de la cual estaban apostadas varias unidades de la policía nacional y cientos de uniformados, mientras los manifestantes enfrascados en las refriegas se cubrían el rostro para protegerse de los gases.

La mayoría de los manifestantes se refugió dentro del campus universitario o salió corriendo del lugar ahuyentada por los gases y chorros de agua. La alcaldía del municipio Libertador, gobernada por el chavismo, y el presidente Nicolás Maduro advirtieron el martes que la manifestación opositora no tenía autorización para transitar hacia el centro de la capital "mientras la oposición se niegue a dialogar". En la zona centro, una multitud de jóvenes, en su mayoría vestidos de rojo, color del chavismo, marchaban también bajo el lema "Por la paz y por la vida" en apoyo al gobierno.

"¿Quiénes somos? Estudiantes ¿qué queremos? Libertad", gritaban unas tres mil personas, la gran mayoría estudiantes, durante una nueva protesta que partió al mediodía de la zona de Bello Monte y que marca un mes de las manifestaciones opositoras en Caracas.

La vanguardia de la manifestación era encabezada por una gran pancarta de la Universidad Central de Venezuela, tras la cual desfilaban dirigentes estudiantiles y algunas autoridades universitarias, además de estudiantes con camisetas de sus respectivos centros de estudio. La convocatoria opositora busca llegar hasta la sede de la Defensoría del Pueblo, en el centro de Caracas (zona chavista), donde podría cruzarse con la marcha estudiantil convocada por el ministro de Educación Héctor Rodríguez bajo el lema "por la paz y por la vida".

Los oficialistas cuentan con el aval de la alcaldía chavista Libertador, mientras que sobre los opositores pesa la prohibición de Maduro para manifestarse mientras "se nieguen a dialogar". Hoy se cumple un mes de manifestaciones opositoras en Caracas, algunas de ellas con decenas de miles de personas, que tuvieron como reclamo inicial la inseguridad y que ahora suman denuncias contra la inflación de 56% anual, la escasez de productos básicos, la represión de los cuerpos policiales y la detención de activistas.

"Tenemos un mes en la calle y continuamos exigiendo la libertad absoluta de los compañeros detenidos, que se dé respuesta a los casos de tortura, exigimos castigo a los responsables de los asesinatos cometidos este mes", dijo a la AFP Hilda Ruiz, dirigente estudiantil de la Universidad Central al arrancar la manifestación. La columna opositora pretendía avanzar hacia el centro de Caracas ante la presencia de medio millar de miembros de las fuerzas del orden, entre ellos las unidades antimotines.

"No los voy a dejar entrar (al centro). Sé que vienen con un plan violento (...) sería un loco si lo permito", advirtió el presidente la noche del martes en referencia a la marcha. Los opositores exigirán la renuncia de la defensora del pueblo Gabriela Ramírez, quien la semana pasada subrayó la necesidad de investigar y distinguir los casos de maltrato y tortura policiales en las protestas, algo interpretado por algunos medios locales como un respaldo a violaciones de derechos humanos.

"La marcha está sustentada sobre la gran mentira de que yo avalo o soy cómplice de torturas. Es una mentira", dijo Ramírez en declaraciones a Unión Radio al señalar sin embargo que está abierta al diálogo y comprometerse a enviar una comisión a algún punto de la marcha. Por su lado, la marcha oficialista también arrancó alrededor del mediodía con un concierto y homenajes al fallecido ex presidente Hugo Chávez, y tiene como destino la sede de la Fiscalía General, donde el pasado 12 de febrero, tras la primera gran movilización opositora, se desató una balacera que dejó las dos primeras víctimas mortales.

De otra parte, los cancilleres de la Unasur se reunían hoy en Santiago de Chile de forma extraordinaria para tratar la crisis política en Venezuela, buscando concretar una comisión de diálogo entre la oposición y el gobierno de ese país. Promovida por Venezuela, en contraposición al debate que convocó por Panamá en la Organización de Estados Americanos (OEA) -organismo que incluye a Estados Unidos y Canadá-, la reunión se realiza en Santiago aprovechando las ceremonias de investidura presidencial de la socialista Michelle Bachelet, que se realizaron el martes.

En el encuentro, los doce países que conforman la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) intentarán concretar una instancia de diálogo entre el gobierno de Venezuela y la oposición que tenga por objetivo detener la ola de protestas en ese país. "No queremos tener solo una declaración, sino que con algún tipo de alternativa que ayude en esta dirección del diálogo político entre el gobierno, entre la oposición, entre los distintos sectores en ese país hermano", dijo hoy el nuevo canciller chileno, Heraldo Muñoz.

"Esperamos que en la reunión de cancilleres se pueda llegar a los acuerdos que permitan que Unasur pueda acompañar este proceso y apoyar un camino de paz y de diálogo", afirmó de su lado Bachelet, sobre la cita que se inició a las 16:30 locales (19:30 hora GMT). La mandataria chilena reafirmó además en su primera rueda de prensa tras ser investida su voluntad de apoyar un diálogo de paz en Venezuela y advirtió que no apoyará intentos violentos por derrocar a un gobierno legítimo.

El objetivo del encuentro de cancilleres, según afirmó el martes la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, es formar una comisión que ayude al diálogo en Venezuela. "Los presidentes ordenaron a sus ministros de Relaciones Exteriores celebrar una reunión para crear una comisión que pueden integrar representantes de toda la región, y hacer la interlocución para la construcción de un ambiente de acuerdo, consenso y estabilidad en Venezuela", dijo Rousseff en Santiago.

Ecuador, en tanto, espera que en la reunión se manifieste un apoyo "irrestricto al orden constitucional y al Gobierno legítimamente electo" de Venezuela, según afirmó el mandatario de ese país Rafael Correa. A la cita asistirá el canciller venezolano Elías Jaua, quien viajó a la investidura de Bachelet en reemplazo del presidente Nicolás Maduro, que a última hora suspendió su viaje a Santiago. Al arribar el martes a Santiago, Jaua aseguró que el gobierno de Maduro "está enfrentando un intento violento de derrocamiento, que ya hemos neutralizado".

"Venezuela es uno de los países importantes de la Unasur.(...) Merece todo el apoyo de los países de América del Sur, y seguro la va a obtener con la cumbre de (cancilleres de) Unasur", dijo el canciller argentino, Héctor Timermann. "Que quede claro lo que está pasando en Venezuela: se trata de desestabilizar un Gobierno legítimamente electo y eso no lo podemos permitir", afirmó de su lado Correa. Por su parte, para Perú "es importante respetar la no injerencia" en la política interna de un país como Venezuela, de acuerdo a lo señalado por el presidente Ollanta Humala.

Venezuela quiso desplazar la discusión más hacia el sur del continente y buscar apoyo en Unasur, porque países como éste "se sienten más cómodos en mantener una discusión (...) en un foro en que esté ausente Estados Unidos y Canadá", explicó a la AFP el ex diplomático y académico del Instituto de Relaciones Internacionales, Mario Artaza. Formada en 2008, e impulsada por Brasil para fomentar la integración regional, Unasur intervino el año de su creación en Bolivia para instar al diálogo entre el gobierno de Evo Morales y la oposición por la crisis entre regiones que estuvo a punto de fracturar a ese país.

En 2010 se pronunció en otra reunión convocada de emergencia a favor del gobierno ecuatoriano de Correa, afectado en aquel entonces por una revuelta policial que desembocó en una crisis política. Tras esa ocasión se creó una cláusula democrática para los países integrantes del organismo, que en 2012 se aplicó contra Paraguay tras la destitución del presidente Fernando Lugo. En la región también existe en paralelo la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), que incluye también a Centroamérica y el Caribe, y que hasta ahora no se ha pronunciado sobre la situación en Venezuela.

Analistas han señalado que las movilizaciones opositoras en Venezuela están lejos de conducir a la salida del gobierno de Maduro, como reclama el dirigente opositor Leopoldo López, uno de los promotores de las marchas y quien desde el 18 de febrero está en una prisión militar a la espera de juicio, acusado de incitar a la violencia. Sin embargo, "las protestas han conseguido desgastar la imagen del gobierno, lo han expuesto ante la opinión pública nacional e internacional", comentó a la AFP el politólogo John Magdaleno.