Reconocen derechos de orangután del zoo de Buenos Aires

La Cámara de Casación Penal dispuso que, aunque no es un ser humano, la orangután tiene sentimientos y por eso se le puede aplicar un habeas corpus para vivir en mayor libertad.

Buenos Aires

Perezosa y saboreando frutas, Sandra, la orangután quevive desde hace 20 años en el zoológico de Buenos Aires, miró desconcertada alas cámaras que el lunes la retrataban luego de que un tribunal le reconocióderechos en defensa de su libertad.

En un caso inédito a escala mundial, la Cámara de Casación Penal de Buenos Airesdispuso este fin de semana que, aunque la orangután no es un ser humano, tienesentimientos y por eso se le puede aplicar un habeas corpus para vivir en mayorlibertad.

Un pedido similar fue rechazado en diciembre de 2013 por lajusticia de Nueva York, cuando una organización defensora de animales solicitóque cuatro chimpancés en cautiverio fueran considerados "sujeto nohumano" y con derecho a la libertad.

La decisión del tribunal centró la atención en esta simia depelaje rojizo, 50 kg de peso y que erguida mide casi 1,50 m. Desmenuzando unmelón verde de temporada -verano austral-, y sacando cuidadosamente sussemillas, Sandra llegó a pegarse a la lente de más de una cámara de televisión.

"Así es como vive desde hace 20 años, es un espaciogrande, tiene especialistas que se ocupan de su alimentación, controlan susalud, y en general vive en muy buenas condiciones", aseguró a la AdriánSestelo, director del laboratorio de biotecnología reproductiva y jefe debiología del zoológico de Buenos Aires.

Sin embargo, la Asociación de Funcionarios y Abogados porlos Derechos de los Animales (AFADA) interpuso una demanda para que fueraliberada.

AFADA argumentó que "es una persona no humana ya quemantiene lazos afectivos, razona, siente, se frustra con el encierro, tomadecisiones, posee autoconciencia y percepción del tiempo, llora las pérdidas,aprende, se comunica y es capaz de transmitir lo aprendido".

Algunos activistas incluso consideraron que Sandra estabadeprimida. "No es verdad, eso es desconocer la biología básica de laespecie. Sandra es un orangután, los orangutanes viven en solitario, suconducta es muy relajada, muy tranquila", dijo Sestelo.

Ajena a todo, Sandra jugaba bajo los árboles frondosos delbarrio porteño de Palermo.

 

- Origen cautivo

Sandra es un orangután híbrido que nació el 16 de febrero de1986 en el zoo alemán de Rostock y llegó al de Buenos Aires en septiembre de1994.

"Cuando nació, la biología mundial no reconocía que existendos especies distintas de orangutanes, una de Sumatra y la otra de la islavecina de Borneo", recordó el biólogo al explicar que la simia es productode un cruce asistido en el zoológico alemán.

Incluso parió, algo poco común en animales de este tipo quehan sido concebidos y criados en cautiverio. Su cría fue a dar al zoo dondenació su madre.

El animal que ahora, legalmente, podría vivir en libertad,desconoce su hábitat natural. Por eso los expertos afirman que, de volver a unaselva, no sobreviviría.

En su universo natural los orangutanes viven entre 30 y 40años, pero en cautiverio la esperanza de vida es mayor.

- ¿A Brasil o Estados Unidos?

El fallo del tribunal sienta un precedente en Argentinasobre cómo considerar a estos animales, imponiendo que son sujetos y no objetosque deben gozar de derechos básicos, una medida cuyo alcance es impreciso porahora.

Los representantes del gobierno de la Ciudad de BuenosAires, que administran el zoológico, no respondieron a los llamados paraconocer cuál será su respuesta al tribunal.

Pero antes de este fallo, el zoológico ya estudiabaalternativas para "derivar" a Sandra a otro lugar.

"En nuestra evaluación de la colección del zoológico noqueremos más orangutanes porque puedes trabajar aportando a la conservación yla educación con otras especies", dijo Sestelo.

Se persigue así un cambio para abocarse a especiesautóctonas.

Los zoológicos del mundo avanzan hacia dejar de ser un lugarde exhibición de animales para convertirse en centros de conservación,educación e investigación.

"En la ciudad no tenemos conciencia de lo que estásucediendo en el medio ambiente y la extinción masiva de especies que estamosviviendo y los zoos funcionan hoy como un seguro de diversidad genética,manejando algunas poblaciones", explicó el biólogo.

El plan con Sandra es llevarla a un santuario natural enBrasil donde existen condiciones "igual o mejores" que en el zoo deBuenos Aires o a uno en Estados Unidos, donde hay lugares especializados enorangutanes.

 

- Un fallo incierto -

 

En el zoológico desconocen los alcances del fallo perotampoco tienen claro los motivos que llevaron a este pronunciamiento, enmomentos en que se evaluaba la partida de Sandra, el único orangután enArgentina.

 

"Cuando hablas desde el punto de vista técnico, todoanimal tiene derecho a la vida y derechos animales, lo que no hay que hacerjustamente es humanizar conductas animales", dijo Sestelo.

 

El biólogo consideró que la decisión del tribunal tiene"un sesgo muy humano".

 

"Es muy característico que los humanos humanicenconductas en los animales, pero eso es un error", concluyó.

 

Mientras se agolpaban periodistas frente a su jaula, Sandradevoró el segundo melón, se puso las cáscaras en la cabeza y volvió a mirarfijamente a las cámaras.

Reconocen derechos de Sandra, una orangután del zoo deBuenos Aires

La Cámara de Casación Penal dispuso que, aunque no es un serhumano, la orangután tiene sentimientos y por eso se le puede aplicar un habeascorpus para vivir en mayor libertad.


AFP       

Buenos Aires


Perezosa y saboreando frutas, Sandra, la orangután quevive desde hace 20 años en el zoológico de Buenos Aires, miró desconcertada alas cámaras que el lunes la retrataban luego de que un tribunal le reconocióderechos en defensa de su libertad.

En un caso inédito a escala mundial, la Cámara de Casación Penal de Buenos Airesdispuso este fin de semana que, aunque la orangután no es un ser humano, tienesentimientos y por eso se le puede aplicar un habeas corpus para vivir en mayorlibertad.

Un pedido similar fue rechazado en diciembre de 2013 por lajusticia de Nueva York, cuando una organización defensora de animales solicitóque cuatro chimpancés en cautiverio fueran considerados "sujeto nohumano" y con derecho a la libertad.

La decisión del tribunal centró la atención en esta simia depelaje rojizo, 50 kg de peso y que erguida mide casi 1,50 m. Desmenuzando unmelón verde de temporada -verano austral-, y sacando cuidadosamente sussemillas, Sandra llegó a pegarse a la lente de más de una cámara de televisión.

"Así es como vive desde hace 20 años, es un espaciogrande, tiene especialistas que se ocupan de su alimentación, controlan susalud, y en general vive en muy buenas condiciones", aseguró a la AdriánSestelo, director del laboratorio de biotecnología reproductiva y jefe debiología del zoológico de Buenos Aires.

Sin embargo, la Asociación de Funcionarios y Abogados porlos Derechos de los Animales (AFADA) interpuso una demanda para que fueraliberada.

AFADA argumentó que "es una persona no humana ya quemantiene lazos afectivos, razona, siente, se frustra con el encierro, tomadecisiones, posee autoconciencia y percepción del tiempo, llora las pérdidas,aprende, se comunica y es capaz de transmitir lo aprendido".

Algunos activistas incluso consideraron que Sandra estabadeprimida. "No es verdad, eso es desconocer la biología básica de laespecie. Sandra es un orangután, los orangutanes viven en solitario, suconducta es muy relajada, muy tranquila", dijo Sestelo.

Ajena a todo, Sandra jugaba bajo los árboles frondosos delbarrio porteño de Palermo.


- Origen cautivo

Sandra es un orangután híbrido que nació el 16 de febrero de1986 en el zoo alemán de Rostock y llegó al de Buenos Aires en septiembre de1994.

"Cuando nació, la biología mundial no reconocía que existendos especies distintas de orangutanes, una de Sumatra y la otra de la islavecina de Borneo", recordó el biólogo al explicar que la simia es productode un cruce asistido en el zoológico alemán.

Incluso parió, algo poco común en animales de este tipo quehan sido concebidos y criados en cautiverio. Su cría fue a dar al zoo dondenació su madre.

El animal que ahora, legalmente, podría vivir en libertad,desconoce su hábitat natural. Por eso los expertos afirman que, de volver a unaselva, no sobreviviría.

En su universo natural los orangutanes viven entre 30 y 40años, pero en cautiverio la esperanza de vida es mayor.

- ¿A Brasil o Estados Unidos?

El fallo del tribunal sienta un precedente en Argentinasobre cómo considerar a estos animales, imponiendo que son sujetos y no objetosque deben gozar de derechos básicos, una medida cuyo alcance es impreciso porahora.

Los representantes del gobierno de la Ciudad de BuenosAires, que administran el zoológico, no respondieron a los llamados paraconocer cuál será su respuesta al tribunal.

Pero antes de este fallo, el zoológico ya estudiabaalternativas para "derivar" a Sandra a otro lugar.

"En nuestra evaluación de la colección del zoológico noqueremos más orangutanes porque puedes trabajar aportando a la conservación yla educación con otras especies", dijo Sestelo.

Se persigue así un cambio para abocarse a especiesautóctonas.

Los zoológicos del mundo avanzan hacia dejar de ser un lugarde exhibición de animales para convertirse en centros de conservación,educación e investigación.

"En la ciudad no tenemos conciencia de lo que estásucediendo en el medio ambiente y la extinción masiva de especies que estamosviviendo y los zoos funcionan hoy como un seguro de diversidad genética,manejando algunas poblaciones", explicó el biólogo.

El plan con Sandra es llevarla a un santuario natural enBrasil donde existen condiciones "igual o mejores" que en el zoo deBuenos Aires o a uno en Estados Unidos, donde hay lugares especializados enorangutanes.


- Un fallo incierto -


En el zoológico desconocen los alcances del fallo perotampoco tienen claro los motivos que llevaron a este pronunciamiento, enmomentos en que se evaluaba la partida de Sandra, el único orangután enArgentina.


"Cuando hablas desde el punto de vista técnico, todoanimal tiene derecho a la vida y derechos animales, lo que no hay que hacerjustamente es humanizar conductas animales", dijo Sestelo.


El biólogo consideró que la decisión del tribunal tiene"un sesgo muy humano".


"Es muy característico que los humanos humanicenconductas en los animales, pero eso es un error", concluyó.


Mientras se agolpaban periodistas frente a su jaula, Sandradevoró el segundo melón, se puso las cáscaras en la cabeza y volvió a mirarfijamente a las cámaras.