Oposición firma acuerdo con Yanukovich

Mientras un alto funcionario estadunidense anunció que Obama y Putin hablarán hoy por teléfono sobre el pacto alcanzado, la prudencia reina en Europa y entre los manifestantes y el parlamento ...
Manifestantes aplauden a una unidad de policía de Radekhiv que desertaron para unirse a los opositores
Manifestantes aplauden a una unidad de policía de Radekhiv que desertaron para unirse a los opositores (AFP)

Washington, Kiev

El presidente Viktor Yanukovich y la oposición ucraniana firmaron hoy un acuerdo que prevé concesiones del gobierno para poner fin a la crisis en Ucrania, pero que podría ser insuficiente tras la muerte de decenas de personas la víspera en Kiev. Las consecuencias diplomáticas fueron inmediatas: un alto funcionario estadunidense anunció que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, que ha apoyado en la crisis al mandatario ucraniano, hablarán hoy por teléfono.

Este acuerdo, firmado en el palacio presidencial en presencia de los mediadores europeos, incluye elecciones presidenciales anticipadas, la formación de un gobierno de unidad nacional y un regreso a la Constitución de 2004. El restablecimiento de la Constitución de 2004, que limita los poderes presidenciales y otorga a los legisladores el derecho de nombrar ministros claves, fue votado inmediatamente en el Parlamento ucraniano, la Rada.

El acuerdo fue alcanzado tras la muerte de cerca de 80 personas desde el martes en la capital ucraniana, un nivel de violencia inédito para este joven país, otrora parte de la Unión Soviética. La crisis, que comenzó hace exactamente tres meses, ha transformado al centro de Kiev en una zona de guerra, cubierta de barricadas y de carpas. En la emblemática plaza Maidán, en el corazón de la capital ucraniana, las primeras reacciones eran más bien prudentes. Las concesiones anunciadas por Yanukovich eran consideradas tardías, insuficientes y poco fiables.

Petro Nazapo, un hombre de unos 50 años de Lviv (oeste), dijo "prepararse para un nuevo ataque", mientras que afilaba un cuchillo. "No sé si fuimos traicionados o no (pero) nos iremos sólo cuando hayamos ganado", añadió. "La gente no quiere irse de Maidán hasta que Yanukovich no se vaya del poder", explicó por su parte Oleg Bukoyenko, un residente de Kiev de 34 años. "Celebrar elecciones en diciembre no es suficiente, (Yanukovich) debe irse inmediatamente. Sino podría terminar como Gadafi o Ceausescu", agregó, haciendo hincapié en los "crímenes" cometidos, según él, por el mandatario.

"No creo que (el acuerdo) haya sido decidido por Yanukovich, sino que los europeos se lo impusieron. No podemos confiar en él. Dice una cosa, pero hace otra", concluyó este hombre. Decenas de miles de personas seguían ocupando hoy la plaza de la Independencia de Kiev, pero en una atmósfera mucho menos tensa que la víspera. Algunos manifestantes se tomaban fotos prendiendo fuegos artificiales. Los responsables europeos se mostraban también prudentes, a pesar de que fueron los principales artífices de este compromiso, tras una jornada entera de negociaciones entre el mandatario ucraniano y los ministros de Relaciones Exteriores polaco, alemán y francés en Kiev.

"Le incumbe a todas las partes ahora la responsabilidad de ser valientes y pasar de las palabras a los actos", declaró el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. Washington por su parte saludó el acuerdo en Ucrania y pidió que comience su aplicación inmediata. El primer ministro británico, David Cameron, dijo que este acuerdo es "una verdadera oportunidad para poner fin al derramamiento de sangre", mientras que el presidente francés, François Hollande, "saludó" el compromiso alcanzado e insistió en su aplicación "integral y rápida".

Los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea se pusieron de acuerdo el jueves en cancelar los visados y congelar los haberes de quienes tienen las manos "manchadas de sangre" en Ucrania, aumentando así la presión sobre Kiev. El acuerdo de hoy fue firmado por los tres principales dirigentes de la oposición ucraniana, Vitali Klitschko, Arseni Yatseniuk y Oleg Tiagnibok, y por los ministros de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, y Polonia, Radoslaw Sikorski.

El representante de Rusia, presente en Kiev, no firmó el acuerdo para salir de la crisis, pero eso no significa que no apoye un compromiso, declaró hoy el ministerio ruso de Relaciones Exteriores. La oposición, representada por el "Consejo del Maidán", había dado su aprobación al acuerdo, a condición de que el actual ministro del Interior, Vitali Zakhartchenko, no forme parte del próximo gobierno y que el fiscal general, Viktor Pchonka, no conserve su cargo, según Oleg Tiagnibok. Ambos están en el punto de mira de la oposición por el rol que jugaron en la represión policial.

Asimismo, el Parlamento de Ucrania aprobó hoy una legislación que podría abrir la vía para poner rápidamente en libertad a la ex primera ministra Yulia Timoshenko, en prisión en Jakov (este). La crisis en Ucrania empezó en noviembre, cuando el gobierno decidió suspender súbitamente las negociaciones de asociación con la UE y estrechar las relaciones económicas con Rusia.

Asimismo, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su par ruso, Vladimir Putin, hablarán hoy por teléfono, anunció un alto funcionario estadounidense, tras la firma del acuerdo de salida de la crisis en Ucrania. "Puedo confirmar que hablarán", declaró el funcionario que se mantuvo en el anonimato, sin dar más detalles. Un poco antes la Casa Blanca había saludado la firma de un acuerdo entre el gobierno y la oposición en Ucrania, y dijo esperar que se aplique inmediatamente.

El acuerdo, que tiene el propósito de poner fin a la violencia que esta semana ensangrentó el centro de Kiev, "es coherente con lo que habíamos pedido, es decir el fin de la escalada de violencia, cambios constitucionales, un gobierno de coalición y elecciones anticipadas", había señalado el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney. La crisis se inició en noviembre por la suspensión de las negociaciones sobre un acuerdo de asociación con la Unión Europea, en favor del relanzamiento de los vínculos con Moscú.