La ONU impulsa misiones espaciales para países pobres

Científica explica que el objetivo es que las naciones con pocos recursos hagan experimentos y se beneficien de tecnologías útiles para el desarrollo sostenible.
Usarán la nave reutilizable "Dream Chaser", parecida a los antiguos transbordadores de la NASA.
Usarán la nave reutilizable "Dream Chaser", parecida a los antiguos transbordadores de la NASA. (Ken Ulbrich/EFE)

Viena

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) prepara el lanzamiento de la primera misión espacial en 2021 con el objetivo de que los países con menos recursos puedan realizar experimentos y beneficiarse de tecnologías útiles para el desarrollo sostenible.

“Estamos realmente emocionados al ofrecer la oportunidad de realizar experimentos científicos en la baja órbita terrestre con el paraguas de la ONU”, explicó la directora de la Oficina de Naciones Unidas para el Espacio Exterior (Unoosa), Simonetta Di Pippo.

“Llevar los beneficios del espacio a toda la humanidad es nuestra meta y facilitar el acceso a países en desarrollo es una parte clave de eso”, dijo la astrofísica italiana.

El objetivo, dice, es “estudiar asuntos relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), como el cambio climático, la seguridad alimentaria o la preservación de la biodiversidad”.

La nave

La misión no tripulada se desarrollará en cooperación con Sierra Nevada Corporation, una empresa estadunidense que desarrolla una nave espacial reutilizable llamada Dream Chaser, parecida a los antiguos transbordadores de la NASA.

“El Dream Chaser fue seleccionado por esa la agencia de EU para dar futuros servicios de reabastecimiento a la Estación Espacial Internacional, y es adecuado para transportes tripulados y sin tripulación en órbita terrestre baja”, indicó Di Pippo.

La misión durará dos semanas y llevará entre 25 y 30 experimentos para ser efectuados en microgravedad en órbita terrestre baja. Al ser un vehículo reutilizable, el costo para la misión es más bajo.

La ONU también está buscando patrocinadores para reducir el costo; no obstante, los países cuyos experimentos sean seleccionados deberán hacer también una aportación al proyecto.

Cualquier Estado de la ONU puede participar, pero la misión está especialmente pensada para las que no tienen recursos para un programa espacial propio, señaló Di Pippo.

“Los preparativos están en curso para abrir la convocatoria para los experimentos de la misión. Esperamos recibir muchas solicitudes de países latinoamericanos”, dijo la directora de Unoosa. La ONU, agregó, ofrecerá asesoramiento para desarrollar los experimentos.

Di Pippo explicó que así los países con menos recursos pueden acceder a los beneficios de la ciencia y tecnología espacial.

“Las actividades espaciales son cruciales en nuestra vida cotidiana. Influyen y hacen posible muchas de las cosas que damos por sentadas, ya sea utilizar un móvil, revisar el pronóstico del tiempo o recibir ayuda tras un desastre”, expuso.

Además, “es importante recordar que el espacio fomenta el desarrollo industrial y económico: invertir en el espacio significa crear nuevos empleos y tiene un efecto positivo en la riqueza de todo el país”, subrayó.

Para los ODS

“Los datos espaciales son extremadamente útiles para supervisar los efectos del cambio climático, así como los esfuerzos de mitigación y adaptación”, ejemplificó respecto al enfoque de los ODS fijados por la ONU para el año 2030.

“La información espacial también es relevante en caso de desastre, dado que los datos de observación pueden mostrar en pocas horas las condiciones de una zona afectada y ayudar con la coordinación de los trabajos de rescate”.

En cuanto a cuestiones de salud, agregó la experta, “la tecnología espacial puede ayudarnos a rastrear la propagación de enfermedades y permite la telemedicina”.

Di Pippo comentó que un acceso abierto a datos procedentes del espacio puede aumentar “beneficios económicos, investigación e innovación, además de apoyar los procesos de toma de decisiones sobre datos accesibles y transparentes”.

La científica también se mostró entusiasmada con el descubrimiento del sistema Trappist-1 con siete planetas, tres de los cuales se encuentran en zona habitable.

“Si se confirma que al menos uno de estos planetas es similar a la Tierra, podemos comparar sus evoluciones y formaciones, posiblemente obtendríamos una mejor comprensión de nuestro medio ambiente, así como de nuestra historia”, concluyó.