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Martes , 14.08.2018 / 09:49 Hoy

Obituario: Georges de Paris, sastre de los presidentes de EU

Este francés de baja estatura, que emigró a EU en 1960 y que se vio obligado a mendigar en la calle, fue uno de los sastres favoritos de los presidentes, desde Lyndon Johnson a Barack Obama.

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Georges de Paris, un francés que emigró a Estados Unidos en 1960 y quien fue uno de los sastres de los presidentes -desde Lyndon Johnson a Barack Obama-, falleció el domingo 13 de septiembre en Washington a sus 81 años, según indicaron fuentes cercanas a la AFP.

El veterano sastre murió en una residencia de ancianos en Arlington, Virginia, cerca de la capital estadunidense, después de una larga enfermedad, indicó uno de sus amigos, Dimasito Pereira. Nacido en Marsella, Georges de Paris llegó a Estados Unidos a los 27 años y trabajó en su boutique cercana a la Casa Blanca hasta hace dos meses, indicó Pereira.

Otro amigo del sastre, Alain Trampoglieri, miembro del consejo de administración de Radio France, dijo en Francia a la AFP que De Paris fue diagnosticado con un tumor cerebral hace dos años.

Siempre vestido de etiqueta, de baja estatura y largos cabellos plateados sobre su espalda, este sastre se convirtió en una figura popular en Washington, pero también confeccionó los trajes de muchas otras personalidades mundiales, como del ex presidente francés Nicolas Sarkozy o Dominique Strauss-Kahn, cuando era director general del FMI.

Tuvo un camino inusual antes de conocer el éxito. Con un diploma en moda, Georges de Paris, su verdadero apellido según relató en una entrevista con la AFP en 2002, se convirtió en ciudadano estadunidense en 1969. Había llegado a Washington casi una década antes con todos sus ahorros, poco más de cuatro mil dólares.

Entonces, De Paris tenía una pareja estadunidense, pero la relación se deterioró rápidamente cuando él se negó a casarse con ella, contó a la AFP. Así que ella lo echó y se quedó con sus ahorros, relató el hombre.

Vivió en la "ruina" durante seis meses, casi sin hablar inglés y llegó a mendigar y a dormir en un estacionamiento en el centro de Washington, cerca de la Casa Blanca, antes de ser contratado por un sastre franco-canadiense, en el inicio de una larga carrera que lo llevó a convertirse en uno de los respetados sastres de los presidentes estadunidenses.

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