Obama celebra canonización de los papas

Juan XXIII y Juan Pablo II,  "moldearon no sólo la Iglesia católica, sino el mundo", dijo el presidente de Estados Unidos en un comunicado

Washington

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, celebró hoy la canonización este pasado domingo de los pontífices Juan XXIII y Juan Pablo II, que "moldearon no sólo la Iglesia católica, sino el mundo", y se comprometió a seguir trabajando con el papa Francisco por la paz y la justicia globales.

"Michelle y yo nos unimos a los católicos de todo el mundo al celebrar la canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II", dijo Obama en un comunicado emitido un día después de la ceremonia en Ciudad del Vaticano.

"El trabajo y el testimonio tanto de Juan XXIII como de Juan Pablo II moldearon no sólo la Iglesia católica, sino el mundo", agregó el presidente estadounidense.

Juan XXIII "articuló roles poderosos para la Iglesia en la causa de la paz y la justicia globales, y al convocar el Concilio Vaticano segundo revolucionó no sólo algunos aspectos de la oración sino la relación de la Iglesia católica con otras comunidades de fe", según Obama.

Respecto a Juan Pablo II, destacó que "ayudó a inspirar el movimiento de Solidaridad en Polonia, un movimiento que se expandió y que eventualmente ayudó a poner fin al comunismo en Europa del Este, y se pronunció rotundamente en contra del 'apartheid' en Sudáfrica y el genocidio en Ruanda".

Además, ese pontífice "tenía una relación especial con los jóvenes, y logró atraer a muchos de ellos al trabajo de la Iglesia y sus enseñanzas", opinó el mandatario estadounidense.

"Celebramos a estos Santos y al liderazgo de su Santidad el papa Francisco", dijo Obama, que visitó el Vaticano hace exactamente un mes y se reunió allí con el actual pontífice, a quien invitó a visitar Estados Unidos.

"Estamos comprometidos a seguir trabajando con el papa Francisco y los católicos de todo el mundo para avanzar en la paz y la justicia para todos los pueblos", concluyó Obama.

Los actos de canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II reunieron el domingo en Roma hasta a 800 mil personas, repartidas entre la Plaza de San Pedro en el Vaticano y diversos puntos de observación de los actos en toda la capital italiana.