Víctimas mortales en atentados, al alza en Pakistán en 2013

Insurgencia de los talibanes locales y grupos independentistas en Baluchistán, principales focos de violencia en el país asiático.
Agentes paquistaníes examinan el lugar de un ataque suicida en el distrito de Hangu
Agentes paquistaníes examinan el lugar de un ataque suicida en el distrito de Hangu (AFP)

Islamabad

El número de víctimas de atentados rebeldes en Pakistán volvió a aumentar en 2013, con un incremento del 20%, tras tres años a la baja, informó hoy un informe que ve en estas cifras un fracaso de la estrategia del Gobierno. Pakistán se enfrenta tanto a la insurgencia de los talibanes locales, especialmente en el noroeste de Karachi (sur), y a la de los grupos secesionistas de la provincia de Baluchistán (sudoeste).

En total, en 2013 murieron 2,451 personas en ataques terroristas, frente a las 2,050 que perecieron en 2012, indicó el último informe anual del Instituto Paquistaní para Estudios sobre la Paz (PIPS), un centro independiente. El Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP, los talibanes paquistaníes) y otros grupos islamistas armados cometieron en 2013 más de 1,150 atentados, lo que supone una media de tres al día; y los rebeldes de Baluchistán más de 425, precisó.

El informe subraya el importante aumento de víctimas de la violencia interconfesional (un 22% más, hasta los 687 muertos) entre sunitas y chiitas. Muchos analistas consideran que es una tendencia muy preocupante para la estabilidad del país que también se observa en otros lugares de Oriente Medio, sobre todo en Irak y Siria.

Por el contrario, los ataques en zonas tribales semiautónomas, principal guarida en el país de los talibanes y de otros grupos vinculados a Al Qaeda, situados en zonas fronterizas con Afganistán, se redujeron un 24%, explicó el informe. El director del PIPS, Muhamad Amir Rana, atribuyó esta baja sobre todo a los disparos de los drones estadunidenses, habituales en esta región y que sirven para presionar a los rebeldes y desorganizar sus redes.

El aumento general de la violencia en el país coincide con los intentos -hasta ahora infructuosos- del primer ministro, Nawaz Sharif, de convencer a los talibanes del TTP de que se integren a un proceso de paz para estabilizar el país, golpeado por el extremismo religioso y hundido en una grave crisis energética.

En una nueva muestra de que esa ola de violencia no cesa, al menos diez personas murieron y nueve resultaron heridas hoy en una explosión en el domicilio de un jefe tribal en el convulso noroeste de Pakistán, informaron las autoridades. La explosión se produjo en una remota localidad cercana a la frontera con Afganistán, en el Valle de Tirah, escenario frecuente de enfrentamientos entre el ejército paquistaní y los rebeldes talibanes.

Tyrah se halla en una de las siete zonas tribales semiautónomas que bordean Afganistán. Se trata de territorios aislados y pobres, frecuentemente afectados por atentados y violencia política o mafiosas. "Las primeras informaciones sugieren que el estallido, provocado por explosivos, mató al menos a diez personas, entre ellas tres niños, e hirió a otras nueve", dijo a la AFP un alto funcionario de la administración local, Nasir Jan.

También explicó que la explosión tuvo lugar en la zona de recepción de la vivienda de un jefe tribal local. "Estamos intentando establecer la naturaleza exacta de la explosión", dijo Jqan. Otro funcionario de la administración local confirmó el incidente y el número de víctimas. El ejército paquistani combate desde hace varios años la tenaz rebelión de los talibanes del TTP en sus zonas tribales, consideradas por Estados Unidos como principal retaguardia de los talibanes afganos, quienes a su vez, del otro lado de la frontera, combaten a las fuerzas de la coalición internacional presente en este país.