Nueve muertos en atentado suicida en funeral en Irak

Hallan fosas comunes con catorce cadáveres de personas muertas a balazos, mientras el saldo de víctimas mortales por la violencia ascendió a 25.
Un agente del ministerio de seguridad iraquí, en un puesto de control en Bagdad
Un agente del ministerio de seguridad iraquí, en un puesto de control en Bagdad (AFP)

Bagdad

Un kamikaze se hizo estallar este miércoles en medio de un entierro cerca de Bagdad, matando a por lo menos nueve personas e hiriendo a 23, afirmaron las autoridades. El atentado se produjo en Abu Ghraib, una ciudad de mayoría sunita situada al oeste de la capital, informó una fuente policial y otra médica. Un total de 27 personas fallecieron el miércoles en distintos ataques en Irak y se descubrieron los cadáveres de 19 más en la capital, ultimados a balazos.

Estos últimos hechos elevan a más de seis mil el balance de muertos por la violencia desde comienzos de año. Se trata de la peor ola de violencia registrada en Irak desde 2008, a pesar del fortalecimiento de las medidas de seguridad y numerosas operaciones contra los rebeldes. Según un informe publicado en marzo, por lo menos 112.000 civiles murieron en Irak en los diez años transcurridos desde la invasión de 2003 dirigida por Estados Unidos, que derrocó a Sadam Husein.

De otra parte, la policía iraquí descubrió hoy catorce cuerpos de hombres muertos por impacto de bala en Bagdad, mientras que otras 16 personas fallecieron en los episodios violentos que sacuden Irak a varios meses de las eleccciones. Los catorce cuerpos fueron descubiertos en dos fosas comunes, según fuentes policiales y médicas. Las fosas se encontraban en los barrios de Dura y Shuala, explicaron las fuentes que no pudieron precisar cuándo habían fallecido los hombres, de unos veinte o treinta años.

Ocho de estos cuerpos tenían los ojos vendados y fueron hallados en el barrio de mayoría suní de Dura, y los otros seis en un canal del de mayoría chiita de Shuala. La capital iraquí también fue escenario hoy de nuevos episodios violentos que dejaron nueve muertos, entre ellos los cinco miembros -- tres hombres y dos mujeres -- de una misma familia sunita a los que mataron al amanecer en su casa del barrio de Huriyah, según fuentes médicas y policiales.

En la provincia de Al Anbar (oeste) y cerca de la ciudad norteña de Mosul, dos regiones con población de mayoría árabe sunita, se registraron otros ataques. Al menos cinco personas murieron y once policías resultaron heridos en dos ataques separados perpetrados por varios kamikazes contra la policía cerca de Ramadi, capital de la provincia de Al Anbar. Cerca de Mosul, dos profesores fueron fusilados. Estos últimos hechos elevan a más de seis mil el balance de muertos por la violencia desde comienzos de año, una cifra inédita desde la registrada durante el conflicto confesional entre chiitas y sunitas entre 2006 y 2007.

Las autoridades y los expertos están preocupados por un incremento de los ataques ante la cercanía de las elecciones legislativas previstas para finales de abril. El gobierno del primer ministro chiita, Nuri al Maliki, desarrolla desde hace varios meses operaciones militares para luchar contra la insurrección, pero sin resultados tangibles. La guerra en Siria, la parálisis del Estado y la corrupción endémica favorecen el nuevo rebrote de violencia, aunque los atentados también se producen en un contexto de profundo descontento de la minoría sunita que dice estar marginada y estigmatizada por el gobierno.

A menudo estos ataques no son reivindicados, pero las autoridades han expresado en varias ocasiones su preocupación frente a la reanudación de sus actividades de la red extremista sunita Al Qaeda, alentada por la guerra civil en la vecina Siria.