"Hay una nueva mayoría en Portugal", afirma líder socialista

Los tres partidos de izquierda están decididos a plantar batalla a Passos Coelho, designado primer ministro con el presidente, y rechazarlo con una moción de censura en el parlamento.
El líder socialista, Antonio Costa, habla con diputados en la primera sesión del nuevo parlamento luso, en el palacio lisboeta de Sao Bento
El líder socialista, Antonio Costa, habla con diputados en la primera sesión del nuevo parlamento luso, en el palacio lisboeta de Sao Bento (AFP)

Lisboa

Antonio Costa, líder del principal partido opositor (el socialista PS), dijo hoy que "hay una nueva" mayoría en Portugal, en alusión al pacto de izquierdas que está forjando y que podrá impedir gobernar al centro-derecha de Pedro Passos Coelho.

"Hay una nueva mayoría, que es una mayoría de cambio en Portugal y que debe de ser respetada", afirmó ante los periodistas, después de los diputados escogidos el 4 de octubre tomasen posesión en el Parlamento portugués.

El líder socialista se mostró muy crítico con el presidente del país, Aníbal Cavaco Silva, quien llamó a Passos Coelho para que forme Ejecutivo -al haber sido su partido el más votado-, en detrimento del PS, que está forjando una alianza con los marxistas y comunistas que tendría más diputados que los conservadores.

Aunque la formación centro-derechista de Passos Coelho ganó las elecciones con casi el 39 % de los votos, sus 107 diputados están en minoría respecto a los 122 que suman la izquierda si se unen.

El jueves, al anunciar su decisión de volver a nombrar a Passos Coelho a la cabeza del gobierno luso, el presidente conservador Anibal Cavaco Silva alertó sobre las consecuencias que tendría una eventual unión de la izquierda.

Según el jefe de Estado, esta "alternancia sin coherencia" puede tener "consecuencias financieras, económicas y sociales mucho más graves" que un gobierno de derecha inestable.

El PS respondió asegurando que "ni el presidente ni la derecha tienen lecciones que darle", y pidió a su grupo parlamentario que haga caer el futuro gobierno de Passos Coelho, siguiendo así la estela del Bloque de Izquierda -el Syriza portugués-, el Partido Comunista y los Verdes.

Críticas al presidente Cavaco

"Que reflexione, que se dé cuenta de que en esta Asamblea no hay un diputado que valga más que otro", agregó Costa, en una crítica encubierta al discurso de anoche de Cavaco Silva, que sustentó su decisión de llamar a Passos Coelho por encontrar la otra opción de izquierdas "claramente inconsistente" y "antieuropeísta".

El PS, el Bloque de Izquierda -aliado en la UE del Syriza griego y de Podemos (España)- y los comunistas ya han manifestado que presentarán una moción de rechazo en la sesión en la que Passos Coelho presentará su ejecutivo en la Asamblea. En caso de que prospere, este gabinete deberá cesar sus funciones inmediatamente.

Ante ese escenario, Cavaco Silva se verá forzado a decidir entre nombrar al socialista António Costa como jefe de Gobierno o dejar un Ejecutivo de gestión hasta junio del 2016, cuando es posible convocar nuevos comicios.

Presidente de Parlamento, socialista

De momento, la izquierda lusa, en bloque, que negocia ese inédito pacto de Gobierno en Portugal, venció hoy el primer pulso al centroderecha de Pedro Passos Coelho, al elegir a un diputado socialista como presidente de la Asamblea.

En la primera sesión del Parlamento, que dio posesión a sus 230 diputados elegidos el pasado 4 de octubre, el socialista Eduardo Ferro Rodrigues se impuso a Fernando Negrao, el candidato de la coalición de centroderecha PSD-CDS, que fue la fuerza más votada en los comicios celebrados el pasado 4 de octubre en Portugal, aunque sin lograr mayoría absoluta.

Tener como presidente del Parlamento a un representante de la segunda lista más votada en los comicios, el Partido Socialista (PS), es un hecho inédito en los 40 años de democracia en Portugal.

Sin embargo, los 86 escaños del PS, los 19 del marxista Bloque de Izquierda y los 17 del Partido Comunista de Portugal (PCP) dieron el respaldo mayoritario a Ferro Rodrigues, que obtuvo 120 votos, por delante de los 108 de Negrao.

"Los portugueses esperan cambios en la cultura de los agentes políticos", manifestó en su discurso de investidura el nuevo presidente, quien demandó "más transparencia" y más canales de participación para la ciudadanía.

Ferro Rodrigues, de 65 años, fue el último año portavoz parlamentario del Partido Socialista, formación que lideró entre 2002 y 2004. También ocupó en diferentes etapas los ministerios de Solidaridad y Seguridad Social, Equipamiento Social, y Trabajo y Solidaridad.

Ahora, sustituye en el cargo a la conservadora Assunçao Esteves, la primera mujer en ocupar la presidencia de esta Asamblea. Tras su elección, el diputado del Partido Social Demócrata (PSD) Luis Montenegro lamentó que se haya roto "una regla", en alusión a la designación de un presidente de la Cámara que no pertenece a la formación más votada.

El hecho de que un socialista haya conseguido el respaldo para ocupar este cargo, -el tercero en la jerarquía del Estado portugués- representa el primer pulso que la izquierda en bloque vence al centroderecha.

Passos Coelho, al que el presidente de la República Portuguesa, Aníbal Cavaco Silva, encargó formar gobierno por encabezar la fuerza más votada en los comicios del 4 de octubre, cuenta en la Asamblea con el respaldo de apenas 107 diputados, a 9 de la mayoría absoluta. Sin embargo, el Partido Socialista, el marxista Bloque de Izquierda y los comunistas suman 122.

Moción de rechazo

Estos tres partidos, que continúan forjando un pacto de gobernación, ya han manifestado que presentarán una moción de rechazo en la sesión en la que Passos Coelho presentará su ejecutivo en la Asamblea. "El pueblo escogió el programa político" de la coalición PSD-CDS, afirmó Montenegro, quien manifestó que un eventual gobierno de izquierdas no tiene la legitimidad de las urnas.

Después de que Cavaco Silva designó a Passos Coelho para formar Ejecutivo, este tiene que configurar su gabinete y presentárselo al presidente para luego, en un plazo de diez días, llevarlo a la Asamblea, donde todo indica que no va a ser aprobado.

Ante ese escenario, Cavaco Silva, que censuró un eventual tripartito por considerarlo "inconsistente" y "anti-europeo", se verá forzado a decidir entre nombrar al socialista y líder opositor António Costa como jefe de Gobierno o dejar un Ejecutivo de gestión hasta junio del 2016, cuando es posible convocar nuevos comicios.

"No hay diputados de primera y segunda, tampoco hay grupos parlamentarios de primera y de segunda, coaliciones aceptables y otras prohibidas", avisó Ferro Rodrigues, en velada respuesta al duro discurso de Cavaco Silva en el que encargó Gobierno a Passos Coelho.

En la nueva asamblea, el conjunto de la izquierda reúne 122 escaños de un total de 230, frente a los 107 de la coalición de derechas, líder en los comicios del pasado 4 de octubre, a pesar de cuatro años de austeridad presupuestaria.

Pasar la página de la austeridad

Aunque la izquierda lograra provocar la caída de Passos Coelho, el líder del PS, Antonio Costa, no tiene la garantía de hacerse con el poder.

"El discurso del presidente ha sido tan violento, que es poco probable que acepte nombrar a un gobierno socialista apoyado por los partidos a su izquierda", consideró el politólogo Antonio Costa Pinto.

El presidente podría, de hecho, mantener a Passos Coelho a la cabeza de un gobierno que gestione asuntos comunes a la espera de una posible disolución del Parlamento, algo que no podría producirse hasta dentro de seis meses.

Para evitar tal punto muerto, Cavaco Silva invitó al ala derecha del partido socialista a romper con la disciplina de partido y a "pronunciarse de manera consciente, teniendo en cuenta los intereses superiores de Portugal".

La politóloga Marina Costa Lobo cree que la virulenta intervención de Cavaco Silva "tendrá efecto de cemento, unificando a los partidos de izquierda, que se sentirán más fuertes para rechazar el programa de gobierno".

Tras un plan de ayuda internacional de 78 mil millones de euros, acompañado de cuatro años de austeridad presupuestaria y del que Portugal se liberó en mayo de 2014, el jefe de los socialistas logró federar a los partidos de izquierda en torno a la idea de pasar la página de la austeridad.

Para calmar las preocupaciones de los inversores y de los socios europeos, Costa repitió en varias ocasiones que los compromisos internacionales de Portugal no se pondrán en duda y que el PS "no es Syriza", el partido de izquierda radical en el poder en Grecia.

También aseguró que sus potenciales aliados estaban dispuestos a dejar una parte de sus reivindicaciones en suspenso, sobre todo las posturas más críticas defendidas hasta ahora respecto a Europa. Costa, reconocido por sus habilidades para la negociación, debe ahora sellar un acuerdo de la gran coalición de izquierda, un escenario que parecía impensable hace solo tres semanas.