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Sábado , 20.10.2018 / 16:55 Hoy

Nombres y Caras: Alexis Tsipras, primer ministro de Grecia

Este joven maestro del juego político ha logrado una segunda oportunidad para gobernar al imponerse en las elecciones de Grecia pese a las divisiones, con lo que intentará sacar al país de la crisis.

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Alexis Tsipras, el primer dirigente de izquierda radical de Europa, se consagró este domingo como un maestro del juego político, imponiéndose en las elecciones, pese a las divisiones, obteniendo así una segunda oportunidad de gobernar y de sacar a su país de la crisis.

El dirigente de 41 años que había seducido a los griegos en las elecciones de enero, parecía escoltado muy de cerca por su gran rival Nueva Democracia, de Evangelos Meimarakis, en las encuestas, pero logró desmarcarse presentándose como un garante de las reformas a las que aspira el país, pese a la desilusión de una parte de su electorado.

Desgastado por siete meses de negociaciones agotadoras con los acreedores de la zona euro y el Fondo Monetario Internacional, para mantener al país a flote y dentro del euro, el ex primer ministro ha tomado peso últimamente, señal de un cierto cansancio.

Abandonado por el ala izquierda de Syriza, que ha creado otro partido y milita por salir del euro, Tsipras se quedó sin mayoría y forzó las legislativas anticipadas de este domingo presentando su dimisión el 20 de agosto.

Tsipras convocó a elecciones para recuperar la legitimidad y el impulso político, tras aceptar el 13 de julio en Bruselas un tercer rescate financiero a cambio de más ajustes, apenas una semana después de la victoria del "no" en el referendo sobre las condiciones de los acreedores.

"Ante nosotros se abre el camino del trabajo y de las luchas", escribió este domingo en Twitter el líder de izquierda, que confía en tener margen de maniobra en la aplicación del nuevo plan de rescate.

Militante de extrema izquierda en la secundaria, empezando por las juventudes comunistas, el líder de Syriza presume todavía de integridad, frente a una clase política griega acusada de clientelismo y corrupción.

Y en su vida personal, este padre de dos hijos --uno de ellos llamado Orfeas Ernesto, en honor a Che Guevara--, también se mantiene fiel a sus compromisos: sigue sin llevar corbata, juró el cargo en enero en una ceremonia civil y no religiosa, y vive en pareja sin estar casado.

"La lucha continúa"

La ola de entusiasmo y esperanza que generó con su promesa de poner fin a cinco años de crisis y austeridad dictada por los acreedores se quedó en nada cuando el 13 de julio aceptó el tercer rescate financiero del país, en lo que sus críticos vieron como la "capitulación" de un líder que precisamente siempre prometió terminar con esta política.

Sin embargo, este ingeniero civil, convertido en una máquina política, logró remontar las dificultades. Ante los electores, Tsipras aseguró que se vio obligado a ceder ante los acreedores y firmar un acuerdo "muy doloroso", impuesto por las "fuerzas asimétricas" a las que tuvo que enfrentarse en una Europa adepta de la ortodoxia fiscal alemana.

Igualmente dijo que eligió colocar "el interés del pueblo griego por encima de todo". Con todo, reivindica todavía un cierto margen de maniobra para aplicar con el mayor nivel posible de justicia social y eficacia las exigencias de los acreedores, y negociar, este otoño boreal, una reestructuración de la deuda pública.

"La lucha continúa", lanzó en el primer debate de campaña este 'apparatchik' de la política, que con 33 años se alzó al frente de la coalición eurocomunista y altermundialista Synaspismos, convertida luego en Syriza, un partido de gobierno cuyo ascenso fulgurante era por entonces una quimera. "Parece que en estos seis meses los ciudadanos no cambiaron de opinión", declaró Meimarakis al reconocer su derrota.

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