"No tenemos que dar nada a cambio" de la disolución de ETA: Rajoy

El presidente del gobierno español rechazó en el segundo y último día del Debate sobre el Estado de la Nación las demandas de partidos nacionalistas para cambiar la política antiterrorista y ...
Mariano Rajoy, en la segunda jornada del debate sobre el estado de la nación, en el Congreso de los Diputados
Mariano Rajoy, en la segunda jornada del debate sobre el estado de la nación, en el Congreso de los Diputados (EFE)

Madrid

No hay que "dar nada a cambio" de la disolución de la organización armada independentista vasca ETA, afirmó hoy el jefe del gobierno español, el conservador Mariano Rajoy, tras el anuncio de una primera inutilización de armas del grupo. "No les tenemos que dar nada a cambio porque se disuelvan", aseveró Rajoy en respuesta a una pregunta formulada por el portavoz parlamentario del Partido Nacionalista Vasco, Aitor Esteban, durante el anual debate del Estado de la Nación.

El debate, que hoy se cerró en el Parlamento español, mostró las diferencias entre el Gobierno y la oposición sobre puntos como la recuperación económica o la reforma del Estado español para dar encaje a las reivindicaciones de los partidos nacionalistas. Esteban recriminó a Rajoy que ayer, en su discurso que abrió el debate no hablase sobre ETA y consideró que este no es el momento "para seguir realizando una política antiterrorista como si nada hubiera cambiado".

"Este es el momento para una política de paz", apostilló Esteban. El portavoz nacionalista le preguntó al presidente del Gobierno español por qué no pone las condiciones "para un desarme en la línea de otros que se han producido con otras organizaciones terroristas" y por qué no intenta "implementarlo, supervisarlo, utilizando" mediadores. La intervención de Esteban tuvo lugar después de que el pasado fin de semana la llamada Comisión Internacional de Verificación (CIV) informara de que ETA había inutilizado una parte de su arsenal, ante lo que el Gobierno español afirmó que no era más que una "escenificación"

El 21 de febrero en el País Vasco, la Comisión Internacional de Verificación, un grupo de expertos no reconocido por Madrid que realiza el seguimiento del alto el fuego de ETA, anunció que en enero la organización separatista vasca había "sellado y puesto fuera de uso operativo una cantidad determinada de armas" por primera vez. Paralelamente, un vídeo difundido por varios medios mostraba a dos militantes de ETA con el rostro oculto presentado las armas a dos de estos expertos.

Rajoy mantuvo también una avivada discusión con el portavoz de la coalición independentista vasca Amaiur, Mikel Errekondo, que lo acusó de "inmovilismo" y de haber "insultado" a la comisión, algunos de cuyos miembros fueron interrogados el domingo por la justicia española. "Si su gobierno es incapaz de solucionar los problemas del conflicto político que les enfrenta al pueblo vasco, disuélvanse ustedes por su incapacidad", arremetió Errekondo.

"¿Alguna vez ha hecho examen de conciencia?, ¿se ha parado a mirar hacia atrás y pensar que ha hecho?", respondió Rajoy, aludiendo al pasado de la izquierda separatista vasca, que en ocasiones justificó la violencia de ETA. "La mejor aportación que podría hacer hoy en día usted a los intereses generales de este país es exigiéndole a la organización terrorista ETA que se disuelva", insistió el jefe de gobierno.  Rajoy aseguró que todos los españoles esperan "que ETA anuncia lisa y llanamente que se disuelve y deja de existir como organización terrorista".

Responsable de la muerte de 829 personas durante cuatro décadas de lucha armada por la independencia del País Vasco y Navarra, ETA no ha cometido ningún atentado en España desde 2009 y anunció el 20 de octubre de 2011 el fin definitivo de la violencia. En cuanto a las reivindicaciones nacionalistas, tanto vascos como gallegos y catalanes, pidieron reformar el Estado para "dar poder a las naciones", como dijo la portavoz del grupo gallego BNG, Olaia Fernández Dávila.

Ante estas peticiones, Rajoy afirmó que la Constitución no es "inmodificable", pero reclamó que para abordar algún cambio es necesario consenso y prudencia. El mandatario insistió en que es muy importante saber con claridad "a dónde queremos ir y ver -ha dicho- el grado de consenso al que queremos llegar". En las dos jornadas de debate Rajoy presentó una imagen positiva del país través de la evolución en los últimos dos años de diversas cifras macroeconómicas, aunque reconoció que queda mucho por hacer, sobre todo por la existencia de 5.5 millones de desempleados.

Sin embargo, los partidos de la oposición señalaron los recortes sufridos por los españoles en ámbitos como la sanidad, la educación o los servicios sociales y recriminaron a Rajoy que estuviera fuera de la realidad española. El debate se desarrolló a tres meses de las elecciones europeas del 25 de mayo, para la que los sondeos auguran un descenso de votos al Partido Popular (PP), que gobierna en España con mayoría absoluta.

Hoy, en el segundo y último día del debate, en el que participaron los partidos minoritarios, junto al Partido Popular (PP) que cerró la sesión, Rajoy reiteró que este año habrá crecimiento económico y creación de empleo, y que 2015 será el año del despegue económico definitivo. La oposición también pidió un refuerzo de las actuaciones en materia de inmigración y la lucha contra las mafias que trafican con inmigrantes, después de que el pasado 6 de febrero murieran ahogados al menos quince inmigrantes cuando intentaban entrar a nado a la ciudad española de Ceuta (norte de África) desde Marruecos.

Rajoy, que no se refirió a este suceso en su discurso de ayer, afirmó en su intervención final que hará todo lo que esté en sus manos, presentando propuestas, para que "por fin la Unión Europea tenga de verdad una política común de inmigración".