De niño delincuente a lobo yihadista

El joven tunecido de 24 años es buscado por ser principal sospechoso del atentado contra un tianguis navideño en Berlín.
Anis Amri dejó Túnez en 2010 rumbo a Italia, donde estuvo preso.
Anis Amri dejó Túnez en 2010 rumbo a Italia, donde estuvo preso. (Reuters)

Berlín

Anis Amri cumplió 24 años el jueves 22 de diciembre. La víspera, el joven tunecino se convirtió en el sospechoso número uno del ataque al tianguis navideño de Berlín reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI). Ayer, el ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière, anunció que sus huellas digitales habían sido halladas en el camión lanzado contra la multitud con saldo de 12 muertos y 48 heridos la noche del lunes. Su historia es la de la radicalización progresiva de un joven migrante a través de Europa luego de estar preso en Italia, y que debía ser expulsado de Alemania.

Anis Amri dejó Túnez en 2010 para llegar a Italia, en medio de los conflictos que agitaron a su país tras el cambio de gobierno y la caída de Zine ben Alí. Interrogada por la prensa tunecina, su familia dijo no tener noticias de él desde su partida.

El principal sospechoso del atentado de Berlín no era conocido por el activismo islamista en Oueslati, ciudad de 8 mil habitantes, de la cual es originario, situada a 40 kilómetros al oeste de Kairuán, a menudo presentada como la “cuarta ciudad santa del islam”.

En 2008, Amri había sido condenado a un año de prisión por consumir cannabis, una sentencia muy común en Túnez. En 2011 fue condenado de nuevo a dos años de cárcel con cuatro conocidos por robar un auto cuya venta les reportó 6 mil dinares, es decir menos de 3 mil euros. Según la agencia de prensa ANSA, Amri huyó a Italia en uno de los barcos clandestinos cargados de migrantes que atraviesan el Mediterráneo.

Desembarcó en la isla de Lampedusa y se inscribió en la escuela. Pero siguió a la deriva, volviéndose violento y agresivo. Fue condenado entonces a cuatro años de prisión por el tribunal de Palermo por el incendio de una escuela. Según un vecino de la familia de Amri, se trató de un incendio involuntario causado por una colilla sobre un colchón. Tras su liberación en 2015, fue llevado a un centro de detención para ser expulsado, pero a falta de papeles válidos, no reconocidos por las autoridades de Túnez, fue puesto en libertad.

Lo mismo ocurrió un año después en Alemania. Luego de que Amri, que llegó al país en julio de 2015, vio su demanda de asilo rechazada en junio de 2016, no pudo ser llevado a la frontera tunecina por falta de papeles. Mantenido en detención provisional, fue finalmente liberado. Cuando los papeles que iban a permitir su expulsión fueron enviados a Berlín, era ya demasiado tarde: los documentos llegaron el 21 de diciembre, es decir dos días después del atentado.

En Alemania, Amri, ya radicalizado en la prisión en Italia, entró en contacto con los medios islamistas de Renania del Norte-Westphalie. Ahí se encontró con Abu Walaa, preso en Alemania desde noviembre y considerado un pilar del movimiento salafista alemán. Muy activo, Amri se desplaza entre Renania y Berlín, donde es detectado como vendedor de droga en el parque de Görlitz, en Kreuzberg. Investigado durante seis meses como sospechoso de preparar un “grave acto contra la seguridad del Estado”, deja de ser vigilado por falta de pruebas en septiembre. En octubre, la policía le pierde el rastro. Pero los servicios antiterroristas disponían de elementos de prueba, según los cuales Amri sería propuesto como kamikaze para cometer un atentado terrorista.