El mundo despide a Mandela, "un gigante de la historia"

Decenas de miles de sudafricanos rindieron en medio de la lluvia un emotivo homenaje a su ex presidente en el estadio FNB en el suburbio de Soweto, en el que la estrella de la jornada fue el ...
Varios asistentes animan durante el servicio religioso oficial en memoria de Mandela, en el estadio FNB de Soweto
Varios asistentes animan durante el servicio religioso oficial en memoria de Mandela, en el estadio FNB de Soweto (EFE)

Johannesburgo

Con una conmovedora ceremonia de despedida en Johannesburgo a la que, según el gobierno sudafricano, acudió el mayor número de jefes de Estado y de gobierno de la historia, fue honrada hoy la memoria del luchador antiapartheid y primer presidente negro de Sudáfrica Nelson Mandela. Sudafricanos, familiares de Mandela y cerca de 90 jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo, entre ellos el estadunidense Barack Obama y el cubano Raúl Castro -que se dieron un histórico apretón de manos- y la brasileña Dilma Rousseff asistieron a la ceremonia en el estadio FNB, en el suburbio de Soweto, donde la persistente lluvia hizo que acudiera menos gente de la esperada.

Numerosos ex presidentes, como los estadunidenses Jimmy Carter, Bill Clinton y George W. Bush, el último presidente blanco de Sudáfrica, Frederik Willem de Klerk, el ex primer ministro británico John Major, el actual primer ministro británico, David Cameron, y hasta estrellas del espectáculo como el líder de U2, Bono, la supermodelo Naomi Campbell y la actriz de Hollywood nacida en Sudáfrica Charlize Theron, asistieron asimismo a la ceremonia.

En un clima de paz y reconciliación, incluso la familia Mandela, dividida por diferencias a principios de este año cuando empeoró la salud del patriarca, se mostró unida sobre el escenario. Su viuda, Graca Machel, y su ex esposa Winnie Madikizela Mandela se abrazaron antes de que comenzara la ceremonia, las dos de riguroso luto. Ambas fueron aplaudidas por la gente desde las gradas. El funeral comenzó con Nkosi Sikelel' iAfrika, el himno del movimiento antiapartheid antes de convertirse en el himno de toda la nación cuando Mandela asumió la presidencia en 1994.

Cyril Ramaphosa, vicepresidente del partido gobernante Congreso Nacional Africano y amigo de Mandela, que presidió la ceremonia, dijo en sus declaraciones de apertura que el ex presidente convenció "a negros y blancos de embarcarse en un viaje de reconciliación, a olvidar las transgresiones pasadas, enterrar el odio, abrazar los derechos humanos, el no racismo, el no sexismo y comenzar la tarea y ardua odisea de convertirse en una nación de culturas distintas, religiones distintas y razas distintas".

La estrella de la jornada fue, sin embargo, el presidente estadunidense, cuyo discurso fue aplaudido en varios tramos. Obama dijo que Mandela, que falleció el jueves a los 95 años, fue el último gran luchador por la libertad del siglo XX. Según el mandatario estadunidense, la historia de Mandela -cuyos logros comparó con los de Mahatma Gandhi, Abraham Lincoln y Martin Luther King- fue la que le situó a él "en el viaje improbable" de convertirse en el primer presidente negro estadunidense.

"Aunque nunca alcanzaré el ejemplo de Madiba, me hace querer ser mejor hombre", dijo Obama durante su discurso. "La dignidad y la esperanza de ustedes se vieron reflejadas en su vida. La libertad y democracia son su preciada herencia", agregó el mandatario estadunidense, que considera a Mandela, ícono nacional que hoy hace justo 20 años recogió el Premio Nobel de la Paz "un gigante de la historia". "No era un busto de mármol, era carne y hueso", añadió Obama, refiriéndose a lo poco que le gustaba verse deificado al líder antiapartheid. El presidente estadunidense, que viajó acompañado de su esposa, Michelle Obama, llegó al estadio con dos horas de retraso debido a las fuertes medidas de seguridad.

"Un faro para la esperanza", dijo el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon sobre el activista que luchó contra el fin del régimen de segregación racial que imperaba en el país. "Nelson Mandela nos enseñó el camino" y el resultado es sólo el compromiso de seguir su ejemplo.

El presidente cubano, Raúl Castro, otro de los oradores de la ceremonia, afirmó citando a su hermano Fidel que "Nelson Mandela pasará a la historia no por los 27 años consecutivos que pasó encarcelados, sin ceder jamás a sus ideas", sino porque "fue capaz de arrancar de su alma todo el veneno que pudo crear tan injusto castigo, por la generosidad y la sabiduría con que en la hora de la victoria supo dirigir con gran talento a su heroico pueblo, conociendo que la nueva Sudáfrica no podría jamás construirse sobre cimientos de odio y vengaza".

Mandela mantuvo con Fidel Castro una "entrañable amistad, símbolo de la hermandad entre africanos y cubanos", agregó. En tanto, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, hico hincapié en "la sangre africana" que corre por las venas de los brasileños. "Este gran líder tuvo sus ojos puestos en el futuro de su país, de su pueblo y de toda África, e inspiró la lucha en Brasil y en América del Sur", dijo la mandataria. "Nosotros, nación brasileña, que traemos con orgullo la sangre africana en nuestras venas, lloramos y celebramos el ejemplo de este gran líder que forma parte del panteón de la humanidad", subrayó.

A diferencia de lo ocurrido con Obama, el presidente sudafricano Jacob Zuma recibió sonoros abucheos cuando llegó al estadio así como cada vez que aparecía su imagen en las grandes pantallas. También lo abuchearon cuando inició su intervención en el acto. Zuma se ha visto salpicado por la controversia sobre una reforma de su casa que ha costado varios millones de dólares. Ramaphosa tuvo que llamar en varias ocasiones al orden a los asistentes. Los familiares de Mandela, en tanto, lo elogiaron como el pilar de la familia. El general Thanduxolo Mandela dijo que deseaba que el espíritu conciliador de Mandela siguiese resonando en el mundo durante mucho tiempo.

Los restos mortales del primer presidente negro de Sudáfrica no fueron trasladados hasta el estadio. El domingo será enterrado en la localidad de Qunu, la aldea donde creció, en el sur del país. "Él siempre fue un hombre sencillo del pueblo. Era un hijo de África", dijo Thanduxolo Mandela. Ya en las primeras horas de hoy miles de sudafricanos acudieron al estadio, con capacidad para 94 mil personas y fuertemente custodiado por la policía. Algunas de ellas pasaron toda la noche junto al estadio para asegurarse un lugar. Por la mañana acudieron miles de personas cantando y bailando a la estación. Portaban banderas sudafricanas e imágenes de Mandela.

"Tenía que venir aquí a honrar al hombre que luchó para que nuestro país fuese libre. Él es nuestro icono y le quiero presentar mis respetos", dijo Thuto Motsepe. Cada tanto las personas congregadas cantaban "Tata Mandela" (Padre Mandela). Al funeral acudió el mayor número de jefes de Estado y de gobierno de la historia, según indicó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores sudafricano, Clayson Monyela, quien habló de un enorme desafío de organización y logístico.

Protegida del agua que seguía cayendo por la visera del estadio, la multitud que ocupaba la parte superior de uno de los fondos cantaba y bailaba al unísono a medida que decenas de jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo llegaban al recinto para asistir al funeral. "Nelson Mandela, no hay ninguno como tú", entonaba la masa en zulú, convirtiendo las tribunas en una rítmica marea humana en recuerdo del padre de la Sudáfrica libre y multiétnica.

Carteles con retratos suyos compartían protagonismo con las banderas de Sudáfrica en las gradas, adornadas también por vistosos atuendos tradicionales y vestidos africanos con los colores verde, amarillo y negro del Congreso Nacional Africano (CNA) que lideró Mandela. Como en las vigilias de las últimas noches en el antiguo gueto negro de Soweto, se cantó la "Shosholoza", himno de los mineros del sur de África que no falta en ninguna de las grandes citas colectivas de Sudáfrica.

Tras celebrar el discurso de Obama y con una fina lluvia que todavía mojaba paraguas y cabezas, muchos ciudadanos comenzaron a marcharse a casa. Así, con parte de la audiencia desfilando, hablaron líderes como la brasileña Dilma Rousseff o el cubano Raúl Castro, a quien los sudafricanos festejaron por el significativo papel de Cuba en la batalla contra la Sudáfrica racista. Y así también, con el amarillo de los asientos cada vez más visible, llegó el sermón por Mandela del obispo Ivan Abrahams.

Antes de finalizar, el arzobispo emérito de Ciudad del Cabo, amigo de Mandela y también premio Nobel de la Paz, Desmond Tutu, tomó la palabra para electrizar al FNB con su verbo torrencial, tras más de cuatro horas y una veintena de discursos oficiales. Tras finalizar con un sabor agridulce el primer gran acto popular de despedida de Mandela, el féretro del ex presidente desfilará mañana y hasta el viernes por las calles de Pretoria, donde los sudafricanos tienen una nueva oportunidad de decir adiós a su líder.