Bombardeo en Yemen deja al menos 28 civiles muertos

La coalición dirigida por Arabia Saudí atacó un depósito de misiles en Saná, sin embargo varias casas fueron destruidas y una gasolinera donde autos hacían fila se incendió; hay decenas de heridos.
El humo se eleva durante un ataque aéreo contra un depósito de armas del ejército en Saná.
El humo se eleva durante un ataque aéreo contra un depósito de armas del ejército en Saná. (Reuters)

Saná

Por lo menos 28 civiles murieron el lunes a causa de las espectaculares explosiones que siguieron a dos bombardeos de la coalición dirigida por Arabia Saudí contra un depósito de misiles en Saná.

Un miembro de los servicios médicos elevó a 28 el número de fallecidos a última hora del lunes. El balance anterior era de 18 muertos y 300 heridos, muchos de ellos de gravedad.

Entre las víctimas figuran tres empleados de la cadena de televisión Yemen al Yum, incluido un periodista, precisó la fuente. La cadena suspendió su programación.

Las explosiones fueron descritas por habitantes como las más violentas en la capital desde inicios de los ataques para impedir que los rebeldes chiitas hutíes y sus aliados controlen Yemen.

Los bombardeos tenían por blanco un depósito de misiles.

Los hutíes acusados de tener vínculos con Irán prometieron batirse hasta el final contra la "agresión salvaje", según ellos, dirigida por Riad.

Durante la tarde fue imposible acercarse a la base donde estaban los misiles dado que desprendía un intenso calor, según un corresponsal de la agencia AFP.

La base está situada en Fajj Attan, colina desde donde se ve el sur de Saná. En las cercanías, unas 10 casas resultaron destruidas y una gasolinera, donde automovilistas hacían cola, se incendió, indicaron testigos.

"Estos bombardeos ocurrieron sin alerta previa, en violación directa del derecho internacional humanitario", lamentó la ONG Acción contra el Hambre, cuyas oficinas resultaron dañadas.

En previsión de que nuevos bombardeos "ocurrirán en las próximas horas", la organización indicó que se ve obligada a "suspender temporalmente las actividades de su oficina en Saná".

La embajada indonesia situada en el sector también sufrió daños, y dos diplomáticos resultaron heridos de escasa gravedad, indicó el ministro indonesio de Relaciones exteriores Retno Marsudi, condenando "con fuerza el bombardeo".

Hasta a cinco kilómetros a la redonda, las explosiones dañaron los escaparates de los almacenes y provocaron daños a casas y vehículos.

Las agencias de Naciones Unidas han deplorado el costo humano de la guerra e indican que el número de muertos, en particular civiles, se acerca a mil y el número de heridos es de miles.

Bombardeos contra Adén

El lunes, antes del amanecer, los bombardeos aéreos apuntaron contra el aeropuerto de Adén y posiciones rebeldes en esta ciudad del sur de Yemen, según los combatientes favorables al presidente Abd Rabo Mansur Hadi, refugiado en la vecina Arabia Saudí.

Cerca de Dhaleh (sur), 13 hutíes fueron abatidos el lunes por la mañana en una operación atribuida a los combatientes pro-Hadi, según fuentes hostiles a la rebelión. Y en Huta, al norte de Adén, los hutíes sufrieron ocho bajas en sus filas, informó el lunes una fuente militar.

El domingo, un comandante militar de la mayor provincia de Yemen anunció su lealtad al presidente Hadi y un partido hasta ahora aliado de los hutíes declaró apoyar el llamado de la ONU al alto el fuego.

Sin embargo, en un discurso televisado, el joven jefe de la rebelión, Abdel Malek al Huti, afirmó que "el pueblo yemení no cederá nunca" ante la "agresión salvaje" dirigida según él por Arabia Saudita, que lleva a cabo bombardeos aéreos desde el 26 de marzo para frenar el avance de los rebeldes, acusados de tener vínculos con Irán.

El líder de la rebelión negó que sus combatientes reciban apoyo militar iraní y destacó que Teherán "no tiene influencia en Yemen".

Irán reconoce su apoyo a los hutíes, provenientes de la minoría zaidita chiita, pero niega que les proporcione armas.

Por su parte, los expertos destacan que los rebeldes nunca hubieran conseguido penetrar en la capital, Saná, ni apoderarse de extensos pedazos de territorio por todo el país sin el apoyo de los militares fieles al expresidente Ali Abdalá Saleh.