Diez muertos en el norte de Chile tras paso de inusual temporal

Las lluvias en Atacama superaron ampliamente el promedio en una zona que arrastraba desde hace varios años una persistente sequía y que carece de la preparación para afrontar unas ...
Una calle de Copiapó, en la región de Atacama, inundada por la crecida del río Copiapó debido a las intensas lluvias caídas
Una calle de Copiapó, en la región de Atacama, inundada por la crecida del río Copiapó debido a las intensas lluvias caídas (AFP)

Santiago

El excepcional temporal que azotó los últimos días el árido norte chileno dejó al menos diez muertos, informó esta noche el gobierno tras iniciar en la zona las tareas de reconstrucción ante el fin de las lluvias.

"Tenemos un décimo fallecido en Atacama, en la comuna Chañaral", una de las más afectadas por las inusuales lluvias, y permanecen en 19 las personas desaparecidas", dijo el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, en rueda de prensa.

Después de dos días de precipitaciones, el sol brilló este viernes en la región de Atacama, 800 km al norte de Santiago, dejando al descubierto la destrucción que provocó la crecida de varios ríos que arrasaron con todo a su paso.

Más temprano, la presidenta Michelle Bachelet -que prolongó su estadía en la zona para coordinar las labores de reconstrucción- dijo que "se está avanzando en normalizar la situación".

El abrupto desborde de ríos que por años permanecieron secos arrasaron con todo a su paso, dividiendo pequeños poblados en dos y arrastrando cientos de casas en localidades como Alto del Carmen, Tierra Amarilla, Chañaral, Diego de Almagro y Copiapó. Las lluvias también azotaron a la vecina ciudad de Antofagasta.

Siete víctimas fatales en Atacama y tres en Antofagasta, más de cinco mil albergados y unas ocho mil viviendas afectadas son las cifras preliminares de la tragedia. Unas cien máquinas retroexcavadoras trabajaban en Atacama en labores de apertura de rutas y despeje de caminos obstruidos por el paso de las aguas.

La zona permanecía bajo estado de excepción por catástrofe, al mando de las Fuerzas Armadas y con toque de queda nocturno. La minería volvió a la normalidad casi por completo en las zonas afectadas, que albergan a las mayores cupríferas mundiales y también a la actividad minera de la zona, luego de que las lluvias afectaran la producción.

La estatal Codelco, que produce el 11% del cobre mundial, informó que se mantenían paralizadas las faenas en la pequeña división El Salvador, pero que sus minas Chuquicamata, Radomiro Tomic, Ministro Hales y Gabriel Mistan estaban totalmente operativas.

Se repite un protagonista

Entre las miles de historias de los damnificados está la de Víctor Zamora, uno de los 33 mineros que fueron rescatados en 2010 después de permanecer por más de dos meses encerrados en una mina. "Esta es otra tragedia; lo perdimos todo", dijo Zamora por teléfono a la AFP desde el poblado Tierra Amarillo, arrasado por las inundaciones.

Su casa fue arrastrada por las aguas en la madrugada del martes, como la mayoría de las viviendas del pequeño poblado minero cercano a la ciudad de Copiapó (800 km al norte de Santiago). Segovia quedó atrapado junto a otros 32 mineros el 5 de agosto de 2010, cuando un derrumbe tapó el acceso a la mina San José, en Copiapó.

Un desierto inundado

Las lluvias superaron ampliamente el promedio en una zona que arrastraba desde hace varios años una persistente sequía y que no cuenta con la preparación suficiente para afrontar estas condiciones climáticas. En la región de Atacama se ubica el desierto del mismo nombre, considerado el más árido del mundo.

El agua que en promedio cayó en la región de Atacama equivale a un 20% de la que debía caer en todo un año en esa zona, con una intensidad inhabitual, que sería una manifestación del cambio climático, explicó a la AFP el meteorólogo Jaime Leyton.

Con un sol inclemente la mayor parte del año, muchas de las viviendas son construidas de material ligero, mientras que caminos y ríos no contaban con las contenciones necesarias.