Doce muertos en ataque yihadista a hotel de lujo en Trípoli

Varios hombres armados se inmolaron en el asalto al hotel Corinthia, muy frecuentado por extranjeros en la capital de Libia, en una acción terrorista que costó la vida a cinco extranjeros.
El fuego y una columna de humo ascienden ante el hotel Corinthia, objeto del ataque terrorista de hoy en Trípoli
El fuego y una columna de humo ascienden ante el hotel Corinthia, objeto del ataque terrorista de hoy en Trípoli (AFP)

Trípoli

Al menos doce personas murieron hoy, entre ellas un estadunidense, un francés y dos presuntos terroristas, en el atentado contra un hotel de lujo que alberga a responsables del Gobierno rebelde libio en Trípoli y misiones diplomáticas, un ataque atribuido al grupo local del yihadista Estado Islámico (EI).

Esam al Naas, portavoz de la Oficina de Operaciones de Seguridad, declaró a Efe que el estadunidense era un electricista que pereció tiroteado en el noveno piso, mientras que la mayoría de los siete libios muertos son agentes de seguridad que vigilaban la entrada del hotel Corinthia -uno de los pocos que aún funciona en la ciudad.

Con anterioridad, ya habían confirmado la muerte de un ciudadano estadunidense y otro francés los gobiernos de Washington y París. El portavoz no reveló, sin embargo, a qué se dedicaban los tres tayikos ni el ciudadano francés, y se limitó a insistir en que los dos atacantes, muertos en una confusa operación en la planta 24 -reservada a la embajada de Catar- no llevaban cinturones explosivos como se informó en un primer momento.

De acuerdo con su versión, ambos fueron víctimas de la explosión de una granada de mano lanzada por las fuerzas de Seguridad que les asediaban en la citada planta, donde en aquel momento no se hallaba ningún diplomático o responsable. Al menos 23 personas, todas ellas libias excepto una filipina, resultaron heridas agregó.

El asalto se produjo a primera hora de la mañana y fue reivindicado por la rama libia del EI, según una información de la web estadunidense de vigilancia de los grupos terroristas SITE.

De acuerdo con la misma, el grupo se atribuyó la acción armada en venganza por la muerte, a principios de año en un hospital de Nueva York, de Abu Anas al-Liby, un yihadista libio al que se relacionaba con los atentados simultáneos perpetrados en 1998 contra las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania, pero esta información no ha podido ser contrastada por otras fuentes.

Al Naas, sin embargo, descartó la posibilidad de que se trate de "yihadistas extremistas", y aseguró que se ha abierto una investigación policial y forense para tratar de determinar quiénes eran los atacantes y a qué grupo pertenecían.

Según el relato de los testigos, varios hombres armados entraron a tiros en el edificio poco después de que un coche bomba estallara en el aparcamiento de este hotel-fortaleza, en el que se alojan las pocas misiones diplomáticas que quedan en Libia, políticos y militares rebeldes, además de empresarios y contratistas que tratan de sacar partido del caos en el que esta sumido el país desde la caída, en octubre de 2011, del régimen de Muamar al Gadafi.

En el edificio, fuertemente vigilado, reside también el jefe del denominado Gobierno de Salvación de Libia, Omar al Hasi, un poder rebelde establecido en la capital que carece del reconocimiento de la comunidad internacional. Fuentes de seguridad libias confirmaron que Al Hasi se hallaba en el inmueble en el momento del asalto, pero que su vida no corrió peligro.

Tras un fuerte tiroteo, dos de los atacantes lograron ascender al piso número 24 -reservado para los diplomáticos de Qatar- y se encerraron con un rehén en una de las habitaciones, donde perecieron a causa de la acción de las fuerzas de seguridad, que lanzaron una granada, explicaron las fuentes. Otras versiones apuntan, no obstante, a que los presuntos terroristas se inmolaron al hacer explotar cinturones explosivos que llevaban adosados al cuerpo.

El atentado se produjo apenas unas horas después de que arrancara la segunda jornada de la nueva ronda de diálogo auspiciado por la ONU en Ginebra, que busca alcanzar una solución que permita a Libia salir del caos y la espiral de violencia en la que vive desde que la OTAN contribuyera a derrocar a Gadafi.

Desde entonces, el país está dividido, con dos Gobiernos, uno internacionalmente reconocido en Tobruk y otro rebelde en Trípoli, apoyados por milicias islamistas, exgenerales gadafistas, líderes tribales y "señores de la guerra" vinculados con el tráfico de armas, drogas y personas.

Semanas atrás, fuentes de inteligencia norteamericanas y europeas filtraron un documento en el que advertían de que células vinculadas al EI se habían instalado en el este de Libia, donde al parecer acogen y entrenan a yihadistas de Túnez, Argelia y otras áreas del norte de África y el Sahel dispuestos a unirse a la yihad en Siria e Irak.

Nada más conocerse el atentado, la representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, condenó los hechos, expresó la solidaridad europea con las víctimas y reiteró el apoyo de Bruselas a la negociación en Ginebra.

"El ataque contra el hotel Corinthia es otro censurable acto de terrorismo que amenaza con destruir los esfuerzos para llevar la paz y la estabilidad a Libia", destacó Mogherini en un comunicado.

La UE apoya las conversaciones que dirige la ONU con las diferentes fuerzas políticas de ese país encaminadas a lograr una solución política al conflicto sobre la base del respeto y el diálogo, subrayó.

Anoche, la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas para Libia (UNSMIL) se había felicitado por "el clima positivo" con el que había arrancado el diálogo en Suiza, donde los participantes debatieron las cuestiones incluidas en la agenda, como el futuro Gobierno de unidad, las medidas de confianza y un lugar para futuros encuentros.

El lujoso hotel, centro de reunión de oficiales gubernamentales, empresarios extranjeros y diplomáticos, era considerado un lugar seguro y un oasis en medio del caos instaurado en la ciudad desde la caída del coronel Muamar Gadafi.

Allí se reunieron el primer ministro británico David Cameron y posteriormente el entonces presidente francés Nicolas Sarkozy con altos oficiales tras el cambio de régimen. Pero la seguridad ha decaído desde octubre de 2013, cuando el primer ministro Ali Zeida fue secuestrado allí por hombres armados, que lo liberaron horas después.

Las milicias que derrocaron al dictador Gadafi se disputan el territorio y las riquezas petroleras de Libia y controlan las dos ciudades más importantes del país, Trípoli y Bengasi (este). La situación se ha agravado en los últimos meses, con la aparición de dos gobiernos y dos parlamentos paralelos.

Fajr Libya, una coalición heterogénea de milicias, la mayoría islamistas, que se hizo con el control de Trípoli el pasado verano y controla asimismo Misrata, la tercera ciudad del país, anunció hace unos días un "alto el fuego" en todos los frentes, a condición de que "las demás partes respeten la tregua", para favorecer esas negociaciones de paz.

Pero la decisión de esta coalición, que no participa en las negociaciones de Ginebra, no garantiza pese a todo el fin de la violencia. Hace diez días varios asaltantes atacaron la embajada de Argelia en Trípoli dejando tres heridos, entre ellos un policía. La rama libia del grupo Estado Islámico también reivindicó el ataque.