Tres muertos en bombardeo a hospital apoyado por MSF en Siria

El secretario de Estado de EU, John Kerry, y el canciller francés, Laurent Fabius, reclamaron a Rusia el cese inmediato de los bombardeos, mientras miles de refugiados saturan los campos de ...
Emigrantes y refugiados sirios esperan en el cruce fronterizo turco de Oncupinar, cerca de Kilis, para regresar a Siria
Emigrantes y refugiados sirios esperan en el cruce fronterizo turco de Oncupinar, cerca de Kilis, para regresar a Siria (AFP)

París

Tres personas murieron y al menos otras seis resultaron heridas hoy en un bombardeo a un hospital apoyado por Médicos Sin Fronteras en Tafas, en la provincia de Derá, en el sur de Siria, anunció hoy la oenegé.

El ataque contra el hospital, "la última estructura médica golpeada por una serie de bombardeos en el sur de Siria" estos dos últimos meses, destruyó una parte del edificio y puso fuera de circulación sus ambulancias, "muy utilizadas", según MSF. "Por temor a sus vidas, más de 20 mil habitantes de Tafas huyeron a las zonas vecinas", agregó la oenegé.

Unos 177 hospitales fueron destruidos y cerca de 700 miembros del personal médico murieron desde el inicio de la guerra en Siria en 2011, según una estimación a finales de enero de una organización humanitaria siria. MSF no precisó la nacionalidad del avión o de los aviones que bombardearon el hospital. "Desde principios de año, trece centros médicos o hospitales en Siria fueron alcanzados", deploró la oenegé.

Según Ubaida Al Mufti, presidente de la Unión de Organizaciones de Emergencia y de Cuidados Médicos(UOSSM), los bombardeos rusos no evitan estos edificios. "Desde el inicio de los ataques aéreos rusos hace cuatro meses (en apoyo al régimen de Bashar Al Asad), fueron destruidos 29 hospitales y 20 miembros del personal médico murieron", afirmó.

El secretario de Estado estadunidense, John Kerry, y el ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, pidieron hoy el fin de los bombardeos rusos en Siria, acusando implícitamente a Moscú de entorpecer las negociaciones de paz.

Por su parte, su par ruso, Serguei Lavrov, declaró el día anterior que la intervención militar en Siria no cesaría antes de "haber vencido realmente" a los grupos terroristas.

"Hemos pedido a Rusia y le continuamos llamando a unirse a este esfuerzo con un cese al fuego inmediato y (permitiendo) un acceso humanitario completo", señaló el jefe de la diplomacia estadunidense a la prensa al recibir en el Departamento de Estado a su par egipcio, Sameh Chukri, a dos días de una conferencia internacional para estudiar salidas a la guerra en ese país.

"Lo que está haciendo Rusia en Alepo (la segunda ciudad siria) y en las regiones aledañas, hace las cosas más difíciles para poder sentarse a la mesa y tener una conversación seria", advirtió Kerry en referencia a los bombardeos rusos de la última semana en apoyo a la ofensiva de las fuerzas del gobierno de Bashar Al Asad.

Kerry ha reclamado casi a diario desde el miércoles pasado que cesen esos bombardeos rusos que, asegura, matan "a numerosas mujeres y niños". La oposición siria ha amenazado con no regresar a la mesa de negociaciones si no se cumple primero con varias demandas, entre ellas el cese de los bombardeos. El asedio de Alepo por el ejército sirio, apoyado por Rusia, cortó el acceso de los rebeldes a su principal vía de aprovisionamiento con Turquía.

La guerra de Siria ha causado más de 250 mil muertos. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), más de mil civiles murieron por los bombardeos rusos desde el 30 de septiembre, cuando se inició la intervención rusa en Siria.

Miles de sirios, en la frontera turca

Mientras, miles de personas que huyen de la ofensiva del régimen sirio contra los rebeldes de la región de Alepo, cada vez más acorralados, saturaban hoy los campos de desplazados en el norte del país, junto a la frontera turca.

En la provincia de Alepo, la situación humanitaria sigue empeorando y según la ONU 31 mil personas, el 80% de ellas mujeres y niños, han huido en los últimos días. Por su parte las oenegés PAX y The Syria Institute afirmaron que más de un millón de sirios viven bajo asedio en 46 ciudades después de casi cinco años de guerra, "muchos más de los que cree la ONU".

La mayoría de los desplazados estaban bloqueados en el punto de paso de Öncüpinar, que las autoridades turcas mantienen cerrado a pesar de la presión internacional. "Están bloqueados, han abandonado sus casas y sus posesiones y no pueden entrar en Turquía", lamentó Ahmad al Mohamad, de Médicos Sin Fronteras (MSF).

Los campos de desplazados están saturados y "no hay plazas suficientes para acoger a todas las familias", explica este responsable, que cada día viaja a la provincia de Alepo desde Turquía.

En la localidad siria de Azaz y sus alrededores, situada a cinco kilómetros de la frontera turca, familias enteras no tienen más remedio que dormir a la intemperie o en tiendas abarrotadas con capacidad para siete personas pero en las que duermen hasta 20.

"La mayoría de las familias han huido, llevándose sólo la ropa que llevaban puesta", asegura Mohamad, y advierte de que han empezado a registrarse casos de diarrea provocada por el frío y la promiscuidad. Las oenegés distribuyen ropa, colchones y ayuda humanitaria que Turquía deja transitar por su frontera.

El secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, Stephen O'Brien, dijo estar "profundamente preocupado" por la situación y aseguró tener información de civiles muertos o heridos y de hospitales que habrían sido alcanzados por el conflicto. O'Brien pidió a las partes que no ataquen infraestructuras civiles y que permitan a la población desplazarse hacia zonas seguras.

Turquía, en primera línea

Turquía, en primera línea del conflicto y que ya acoge en su territorio a 2.7 millones de refugiados, teme otra ola de desplazados. "Hasta que sea posible nuestro objetivo es mantener al otro lado de las fronteras turcas esta ola de migrantes y proporcionarles los servicios necesarios allí donde están", dijo el lunes el viceprimer ministro Numan Kurtulmus.

Por su parte, la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) pidió hoy al gobierno turco que "abra sus fronteras a todos los civiles que huyen del peligro y están buscando protección." El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, aseguró que estudiaría "muy seriamente" la esperada petición de ayuda de Turquía para luchar contra los traficantes de migrantes en sus costas del mar Egeo.

Esta cuestión será debatida el miércoles y el jueves en Bruselas por los ministros de Defensa de la OTAN. También el jueves se celebra una conferencia internacional sobre Siria en Múnich (Alemania). Estados Unidos y Arabia Saudí, dos países hostiles al régimen de Bashar al Asad y a la intervención rusa para apoyarlo, pidieron de nuevo un alto el fuego.

La situación es cada vez más difícil para los rebeldes, que están perdiendo terreno en varias regiones, en particular en Alepo, donde el ejército sólo está a veinte kilómetros de la frontera turca y se acerca a Tall Rifaat.

Esta localidad es uno de los tres últimos feudos de la zona en manos de los rebeldes, peor armados que el ejército regular y que abandonan algunas zonas para minimizar sus bajas. Las fuerzas del régimen también consolidan sus posiciones en el norte de la ciudad de Alepo, cuyos barrios del este están en manos de los insurgentes, ahora casi acorralados.

En paralelo, el conflicto sigue en otras partes de Siria y un atentado reivindicado por el grupo Estado Islámico mató hoy a al menos nueve personas e hirió a 20 en un club de policía en Damasco, según la oenegé Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).