Siete muertos en atentados con coche bomba en Bagdad

Los ataques tuvieron como objetivo principalmente barrios chiitas de la capital de Irak, poco después de que parlamentarios estadunidenses criticaron al gobierno iraquí por no trabajar rápido en ...

Bagdad

Al menos siete personas murieron hoy en Bagdad en la explosión de siete coches bomba, principalmente en barrios chiitas, horas después de que parlamentarios estadunidenses criticaran al gobierno iraquí por no trabajar rápido en favor de una reconciliación nacional. Las siete explosiones se produjeron en menos de una hora en torno al mediodía (09:00 hora GMT) en distintos barrios de la capital iraquí y causaron más de 40 heridos, según responsables de seguridad y médicos.

La población de cuatro de los barrios es mayoritariamente chiita. Las otras tres explosiones tuvieron lugar en barrios comerciantes del centro de Bagdad. Estos atentados se produjeron un día después de que 33 personas perdieran la vida en la capital en una serie de ataques en las inmediaciones de la Zona Verde, un sector fortificado de Bagdad donde se encuentran el Parlamento y las embajadas de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Por ahora, ningún grupo ha reivindicado esos atentados, pero en anteriores oportunidades, yihadistas como los del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL) reivindicaron atentados contra barrios chiitas. Mientras tanto, en Tuz Khurmatu, al norte de Bagdad, un hombre murió en la explosión de un coche bomba cerca de la sede de un partido político kurdo y un general de policía y su guardaespaldas murieron en una explosión en Baquba, también al norte de la capital.

En la provincia de Ninive, insurgentes atacaron anoche la cárcel de Badush. Un guardia murió y catorce resultaron heridos en el ataque, pero ningún preso logró huir, según un comunicado del ministerio de Justicia.Pocas horas antes de los ataques del jueves, legisladores estadunidenses habían criticado enérgicamente la política del primer ministro iraquí Nuri al Maliki, al que acusan de alimentar la ola de atentados suicidas con la lentitud de la reconciliación entre los chiitas y los sunitas.

En varias oportunidades, expertos y diplomáticos extranjeros destacaron el papel del descontento de la comunidad sunita en el aumento de la violencia. Tan sólo en el mes de enero, los ataques dejaron más de mil muertos. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, también hizo un llamado a las autoridades iraquíes a trabajar en favor de una reconciliación nacional, pero cuando faltan dos meses para las elecciones legislativas, el primer ministro, el chiita Nuri al Maliki, sigue aplicando la línea dura.

El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes estadunidense, Ed Royce, destacó el miércoles que los grupos extremistas armados sunitas aprovechaban el sentimiento de "alienación" de la minoría sunita ante un gobierno dominado por los chiitas y que tiene relaciones estrechas con su vecino Irán. "Al Qaeda logró explotar con talento la división confesional, y el férreo control del poder por parte de Maliki les dio municiones", denunció Royce.

Los yihadistas del EIIL están involucrados en combates con las fuerzas de seguridad en Al Anbar, una provincia de mayoría sunita al oeste de Bagdad y fronteriza con Siria, que fue un bastión de la insurrección después de la invasión liderada por Estados Unidos de 2003. Miembros del EIIL y de otros grupos armados, así como combatientes de las tribus antigubernamentales, controlan desde principios de enero la ciudad de Faluya y zonas de Ramadi, a 60 km y a 100 km de Bagdad respectivamente.

Las fuerzas de seguridad lanzaron ofensivas y lograron reconquistar algunos barrios de Ramadi, pero en su mayor parte permanecen fuera de Faluya por miedo a un baño de sangre en caso de intervención. Más de 140 mil personas escaparon de la violencia en la provincia de Al Anbar, el mayor desplazamiento de población en los cinco últimos años en Irak, según la ONU.