Ascienden a 44 los muertos en ataques hoy en Irak

Desde el comienzo de enero más de 5,800 personas murieron en actos violentos, 964 de ellos en octubre, el mes más sangriento desde abril de 2008, según datos oficiales.
Policías iraquíes inspeccionan un café destruido en el barrio de Bayaa en Bagdad
Policías iraquíes inspeccionan un café destruido en el barrio de Bayaa en Bagdad (AFP )

Bagdad

Al menos 44 personas murieron hoy en actos de violencia en Irak, de las que una treintena perdió la vida por una explosión en la provincia de Diyala, en el este del país, dijeron a Efe fuentes policiales. La explosión de un coche bomba en un mercado popular en la población de Al Saadia, a 60 kilómetros al norte de Baquba, capital provincial de Diyala, causó al menos 30 muertos y 45 heridos.

Las fuentes señalaron que el mercado estaba muy concurrido en el momento de la explosión, que provocó además importantes destrozos materiales en las tiendas y en los coches aparcados en los alrededores. En el oeste de Bagdad, seis personas murieron y otras catorce resultaron heridas por el estallido de un coche bomba y de dos artefactos de forma consecutiva en una calle comercial en la zona de Al Ameriya, de mayoría sunita.

Por otra parte, tres soldados perecieron y otros seis sufrieron heridas cuando un suicida detonó un cinturón explosivo en un puesto de control del Ejército en la zona de Al Tayi, ubicada a 20 kilómetros al norte de Bagdad. La fuente señaló que un agente de las fuerzas de seguridad kurdas iraquíes, los llamados peshmerga, murió y otros tres resultaron heridos en un ataque con armas de fuego en el barrio de Al Bekr, en el este de la ciudad de Mosul, capital de la provincia de Nínive, en el noroeste del país.

Asimismo, las fuerzas de seguridad abatieron a dos hombres armados, poco tiempo después de que estos asesinasen a un civil en el oeste de Mosul, mientras dos policías sufrieron lesiones graves por el estallido de un artefacto al paso del vehículo en el que se desplazaban en el barrio de Salahedin, también en el oeste de esa ciudad. Estos atentados se producen un día después de que una serie de explosiones de vehículos y artefactos causaran 47 muertos y 130 heridos en Bagdad.

La violencia sectaria y el terrorismo han aumentado en Irak con frecuentes ataques contra las fuerzas de seguridad y la comunidad chiita. Según los datos de la misión de la ONU en Irak (UNAMI) y el Gobierno iraquí, cerca de un millar de personas perdieron la vida en actos violentos durante el pasado octubre, uno de los meses más mortíferos de los últimos cinco años.

El balance de la ola de violencia que afecta a Irak se ha cobrado desde enero más de 5,800 vidas, tras los nuevos atentados que hoy mataron a 44 personas, 32 de ellas en un mercado al nordeste de Bagdad. Los observadores creen incluso que los ataques pueden incrementarse a medida que se acercan las elecciones generales del 30 de abril.

Las autoridades están preocupadas por el creciente papel de Al Qaeda en la guerra en la vecina Siria, que temen que se propague a sus tierras. Frente a la espiral de violencia que ensangrienta a Irak desde el comienzo del año, el primer ministro chiita Nuri al Maliki pidió en octubre la cooperación de Estados Unidos para luchar contra Al Qaeda, que ha reivindicado numerosos atentados.

Los soldados estadunidenses se retiraron de Irak hace casi dos años. Habían invadido el país en 2003, para derrocar al régimen de Sadam Husein, acusado de poseer armas de destrucción masiva que nunca se encontraron. Según expertos y diplomáticos, la espiral de violencia en Irak está relacionada con la guerra en Siria. La red Al Qaeda en Irak "consiguió reconstruir sus fuerzas en algunas regiones", declaró recientemente a la AFP Safa Husein, viceconsejero nacional para la seguridad.

"Su capacidad para perpetrar ataques aumentó". "Ahora tienen los medios para cruzar la frontera, y poderosos, aliados muy poderosos en Siria", añadió. La parálisis del aparato político, motivada en parte por las divergencias entre sunitas y chiitas, y una corrupción endémica contribuyen a alimentar la inestabilidad. Además el Estado tiene dificultades para suministrar los servicios básicos, como la electricidad o el agua potable.

La violencia se produce en un contexto marcado por un profundo descontento de la minoría sunita, en el poder durante el régimen de Sadam Husein, contra el gobierno controlado por los chiitas, acusado de multiplicar las detenciones arbitrarias. La ONU y numerosos diplomáticos han pedido a Maliki que adopte reformas para evitar una mayor marginación de esta comunidad.